viernes 20 de noviembre de 2009

MATER DOLOROSA

Hace poco tiempo leí "Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX" de José Álvarez Junco. Un espléndido libro sobre el concepto de Nación y nacionalismo español. A continuación dejo una recensión que he hecho sobre la citada obra (por si a alguien le interesa):
"Mater Dolorosa es un libro dedicado al estudio de la Historia del nacionalismo español, que como todos los nacionalismos surge en el siglo XIX. Sin duda es un libro necesario para la comprensión de algo tan cercano y tan necesario para la comprensión de la Historia de España.
El autor, en el prólogo viene a decir que posiblemente lo que escribe no guste a los nacionalistas, de cualquier lugar. Pero a mí me ha parecido un libro muy interesante y muy esclarecedor. Intentaré en las siguientes líneas hacer un esbozo de las ideas principales que plantea el autor y en qué se basa
Álvarez Junco comienza aclarando conceptos un tanto complejos. Los nacionalismos definen un territorio nacional, en palabras del propio autor “(…) la reivindicación nacionalista evoluciona inevitablemente desde lo étnico hacia lo territorial. Se comienza por un “nosotros somos diferentes” (…) y se concluye con un “esta tierra es nuestra”. Las identidades nacionales se construyen, son algo artificial, algo no natural. Álvarez Junco utiliza un concepto, creo muy adecuado, para definir el proceso de la construcción de una identidad nacional, y este concepto es el de “patriotismo étnico” el cual define, y cito textualmente, como la “adhesión de un grupo humano que se cree dotado de identidad cultural propia y se va empezando a confundir con la estructura política de la monarquía”. Otro término que aclara el autor es “España”, el cual proviene de los términos Iberia e Hispania, pero que ni mucho menos significan lo mismo. Los términos usados en la Antigüedad para referirse a la Península Ibérica son términos únicamente geográficos, sin ninguna otra connotación. Cuando en la Edad Media surge el término “España”, este sigue teniendo un significado puramente geográfico y solo a lo largo de la edad Moderna irá adquiriendo connotaciones culturales y políticas para terminar teniendo el significado actual en la Edad Contemporánea. Es curioso ver que el término “español” proviene del extranjero, probablemente de la Francia medieval (si es que se puede hablar de Francia por aquél entonces). La cuestión es que le término “español” en sus orígenes servía para denominar a los habitantes al sur de los Pirineos.
El autor dedica varias páginas a ir analizando la “Historia de España” para ir mostrando como antes del siglo XIX es erróneo hablar de Nación Española, y de España (con connotaciones de unidad política) no antes del XVIII.
El mito fundacional de la Nación Española es la Guerra de la Independencia de 1808 – 1814 (por cierto, tal y como señala el autor, tardó casi 4 décadas en bautizarse así). Haré tres citas que resumen perfectamente el carácter de mito fundador de la nación: “El Dos de Mayo español equivalía pues, al Cuatro de Julio norteamericano, al Catorce de Julio francés (…)” “Fue en el Cádiz de las Cortes (…) donde los términos heredados de reino y monarquía fueron sustituidos por nación, patria y pueblo” “La sublevación del 1808 inició la historia del nacionalismo español (…)”. La Guerra de la Independencia fue un conflicto muy complejo ya que era una guerra internacional, una guerra civil, una guerra contra un invasor, tenía connotaciones de cruzada… A lo largo del siglo XIX se entendió que el levantamiento masivo contra los franceses demostraba la existencia de una nación española sólida y unida, pero no era exactamente así. Las Cortes de Cádiz uniformizaron y centralizaron administrativamente España, al menos sobre el papel. Sin duda 1808 es un momento de ruptura. En el marco confuso y convulso de 1808 – 1814 el patriotismo étnico pasó a ser nacional, y ello fue obra de los liberales, “Españoles, ya tenéis patria” dijo Arguelles el 19 de marzo de 1812, pero con la vuelta de Fernando VII todo este proceso de creación de la nación quedó paralizado. La nación era algo que sonaba a revolucionario, algo que no gustó a los sectores absolutistas y al clero de la primera mitad del XIX. Esto iría cambiando con el paso del tiempo.
La función política de la Historia es inevitable. En el siglo XIX los distintos sectores reescribieron al Historia de “España” según les conviniera. Liberales y conservadores interpretaron la Historia a su manera. Surgió entonces la historia nacional. Al finalizar el siglo, los sectores conservadores se habían apropiado de la historia nacional. El esquema que seguían ambas interpretaciones de la Historia era: fundación, edad de oro, decadencia y redención. Los liberales afirmaron que el primer habitante de España (y por tanto, el primer español) fue Túbal (nieto de Noé), idealizaron la Edad Media por las Cortes y los fueros municipales garantes de las libertades; achacaron la decadencia de España a los Austrias que impusieron el absolutismo tras Villalar, crearon el mito de la Guerra de Independencia como lucha nacional contra la tiranía, y defendían la soberanía nacional, al democracia municipal y al Unión Ibérica (algunos). Por su parte, los conservadores daban al apóstol Santiago un papel de fundador de la nacionalidad española, idealizaron los reinados de los Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, Trento y la Contrarreforma, el Imperio y Lepanto, y la mística del XVII; achacaron la decadencia a reyes débiles como los Austrias menores, al reformismo “antiespañol” (y extranjero) del XVIII y las revoluciones del XIX, se apropiaron del mito de la Guerra de la Independencia como lucha nacional por la Religión (católica, claro está); y defendían al unidad política y religiosa, y el Imperio (en Marruecos). Las dos interpretaciones coinciden sin embargo en algunos aspectos: el esencialismo de lo español, España existe desde tiempos inmemoriales, en el 711 con la invasión musulmana “se perdió España”, a asociar la decadencia de la nación a extranjeros, y afirmar que la belicosidad y la religiosidad son rasgos permanentes del carácter español.
Los sectores conservadores, representados por el nacional-catolicismo, se apropiaron de la Nación y de la Historia, reinterpretándola. ¿Cómo sucedió esto? Álvarez Junco dedica la tercera parte de su libro a investigar esto: “A medida que la revolución liberal se moderaba y la monarquía se hacía más conservadora, también el nacionalismo se iba convirtiendo en algo respetable”. Así pues, en la segunda mitad del XIX los conservadores iniciaron una “contraofensiva” ideológica, consiguiendo imponer su visión de España y de lo español. Los orígenes del nacionalcatolicismo se pueden encontrar, según Álvarez Junco, en autores como Balmes y Nocedal, y su triunfo se dio con Menéndez Pidal. Se definió España y lo español con un rasgo principal: el catolicismo. España se hizo nación con la conversión de Recadero (en el 589), pero ya desde antes el cristianismo había llegado a España con Santiago, y antes los españoles ya tenían tendencias monoteístas proclives a recibir el mensaje cristiano. Ese era el mensaje que se construyó desde el nacionalcatolicismo. Ser español era ser católico. Además, a falta de enemigo externo claro, se introdujo un enemigo interno, representado por la “anti-España”. En 1889 se celebró el XIII centenario de la conversión de Recadero, y en ese momento “la fusión entre catolicismo y nacionalismo era completa”.
La “invención de la tradición” se hizo mediante una serie de símbolos colectivos, nacionales que Álvarez Junco analiza. La bandera nacional (roja, amarilla, roja) fue instaurada por Carlos III para la marina, Carlos IV ordenó que fuera también la de las plazas costeras (como Cádiz), fue la bandera de los liberales y en 1843 Isabel II la extendió como bandera del ejército de tierra, en 1868 se convirtió en bandera nacional pero hasta 1908 no se ordenó que ondeara en todos los edificios públicos. El himno nacional (la marcha de granaderos, la marcha real) se compuso en el siglo XVIII pero no fue declarado oficialmente himno nacional hasta 1908. La fiesta nacional fue difícil de fijar, y no fue hasta los primeros años del siglo XX cuando Maura instituyó como fiesta nacional el 12 de octubre, día del descubrimiento de América y del Pilar, donde confluían las tradiciones liberal y católica. Los monumentos nacionales fueron escasos ene l XIX, pero lo que si se hizo fue poner nuevos nombres a las calles.
“El proceso nacionalizador fue escaso, pero un fue un fracaso” señala el autor porque “si el Estado, la unidad política subsistió, es que la nacionalización había logrado algún éxito”. Y es que el proceso nacionalizador en España tuvo muchos problemas: la inestabilidad política, las desastrosas guerras (la de la Independencia y las carlistas), la falta de poder económico del Estado, la pérdida del imperio en un momento en que las naciones se afirmaban por medio de las conquistas coloniales, una cierta dejadez del Estado en el proceso nacionalizador, el error estatal e dejar la educación en manos de la Iglesia (se formaban católicos, no españoles), la ineficacia integradora del ejército, el surgimiento de nacionalismos alternativos a fines del XIX… A fines del XIX la imagen que de España tenían los españoles era la de mater dolorosa: la madre enlutada que llora la muerte de sus hijos. “El ente nacional suscitaba identificación (…) pero no orgullo” señala Álvarez Junco.
Como conclusión se puede decir que el proceso nacionalizador español del XIX fue escaso pero no un fracaso, que los conservadores se apropiaron de la Nación y su Historia, que al función política es inevitable desde siempre, que la Historia es cambiante (España no existe desde siempre), y que las identidades culturales se construyen y son cambiantes y múltiples.
España no existía hace 2000 años y no existirá dentro de otros 2000. Lo mismo se puede aplicar a cualquier otra nación o territorio con aspiraciones a nación.
"
Por cierto, hoy es 20 de noviembre, hace 34 que murió el Criminalísimo de todos los Ejércitos, estos es Franco. Hace 34 años que el fascismo acabó en España y se inició la construcción de la actual Democracia.

miércoles 18 de noviembre de 2009

BICENTENARIO DE LA BATALLA DE OCAÑA 1809 - 2009




Un 19 de noviembre de hace 200 años tuvo lugar en las cercanías del municipio toledano de Ocaña una de las mayores batallas de toda la conocida como Guerra de la Independencia: la batalla de Ocaña. Esta fue quizás la mayor derrota del ejército español en todo el conflicto.
Tras la batalla de Talavera (verano 1809) que quedó "en tablas" la Junta Suprema Central Gubernativa del Reino (instalada en Sevilla) equipó a un gran ejército (el mayor ejército español en toda la Guerra) dispuesto para recuperar Madrid de manos francesas.
El resulatdo no pudo ser peor: el ejército español fue destrozado por las tropas imperiales y pocas semanas después, en enero de 1810 los ejércitos de Napoleón entraban en Andalucía (de nuevo, ya habían entrado en el verano de 1808 siendo derrotados en Bailén) y en apenas dos semanas toda Andalucía a excepción de la ciudad de Cádiz (excelentemente fortificada) había caído en manos de los franceses. La Junta Central huyó de Sevilla a Cádiz donde en 1810 se reunieron Cortes, cuya primera sesión sería el 24 de septiembre de 1810.


Como sinceramente, no sé demasiado sobre esta batalla, copio lo siguiente extraído de la Wikipedia (sí Wikipedia...que le vamos a hacer... XD):

"Después de la batalla de Talavera, Francisco de Eguía sucedió al general Cuesta en el mando del Ejército de Extremadura. Cumpliendo las órdenes de la Junta Central, Eguía pasó a reunirse con el Ejército de La Mancha, que derrotado en la batalla de Almonacid se había instalado en Sierra Morena, sentando a finales de septiembre su Cuartel General en el municipio ciudarrealeño de Daimiel, donde tomó el mando. Situado el ejército inglés de lord Wellington en Portugal, Eguía sólo había dejado en Extremadura unos 12.000 hombres al mando del duque de Alburquerque.

El ejército formado por la Junta Central era el mejor y más fuerte que España había conseguido reunir tras el desastre de Tudela, gracias a los uniformes, las armas y el equipamiento enviados por los aliados británicos. Los efectivos con los que contaba el 3 de octubre eran 51.896 infantes, 5.766 caballos, 35 piezas de artillería y algunas compañías de zapadores.

En cuanto al ejército francés, ya concentrado de nuevo después de su victoria de Almonacid de Toledo, efectuó un movimiento ofensivo en dirección a Daimiel, por Villarrubia de los Ojos con el I Cuerpo al mando del mariscal Víctor, y por Villaharta a Manzanares con el IV Cuerpo del mariscal Sebastiani, lo que obligó de nuevo al Ejército de La Mancha a volver a su refugio de Sierra Morena. Este hecho disgustó en extremo a la Junta Central, que acariciaba la idea de arrojar al enemigo de Madrid, y el general Eguía fue destituido debido a su irresolución y conducta en extremo prudente, sucediéndole en el cargo el general Juan Carlos de Aréizaga, quien se había dado a conocer recientemente en la batalla de Alcañiz y se encontraba en Lérida, comisionado por el general Blake para preparar la resistencia de la ciudad a los ataques de los franceses de Aragón. Fue nombrado Jefe del ejército del Centro el 22 de octubre de 1809, tomando posesión al día siguiente.

El 3 de noviembre, Aréizaga se traslada con sus tropas pasando del Cuartel general a Santa Cruz de Mudela y el 7 de noviembre a Herencia. Las tropas de Aréizaga estaban organizadas en una vanguardia, siete divisiones de infantería y otra de caballería, mandadas respectivamente por los brigadieres Zayas, Luís Lacy, Gaspar de Vigodet, Pedro Agustín Girón, Francisco González Castejón; mariscales de campo Tomás de Zeraín y Pelegrin Jácome; brigadieres Francisco Cópons y mariscal de campo Manuel Freire, muy experto el último en el manejo de la caballería.

La caballería precedía al ejército para explorar el terreno, que se apresuraban a abandonar los jinetes imperiales franceses de Milhaud y París al ver la rapidez con que avanzaban los españoles. A pesar de ello, tuvieron lugar algunos combates, como sucedió en la Cuesta del Madero y a las mismas puertas de Ocaña, junto a cuya villa se encontraba ya reunido el 11 de noviembre todo el ejército español, habiéndola abandonado la noche anterior la brigada Milhaud y la división polaca del IV Cuerpo, que se replegaron hacia Aranjuez.

Aréizaga se dispuso el 14 de noviembre a efectuar el paso del Tajo, la División Lacy por Colmenar de Oreja y el resto del ejército por Villamanrique de Tajo, donde a uno y otro vado desplegaron los ingenieros españoles dos puentes de carros. Dicha operación se vio entorpecida por un temporal que duró tres días. Este inesperado contratiempo desconcertó a Aréizaga y desistió de ella, perdiendo un tiempo precioso, pues mientras él permanecía en Santa Cruz de la Zarza en la mayor indecisión, los franceses reunían en Aranjuez todas sus fuerzas al mando del rey José Bonaparte en persona, con el mariscal Soult: 40.000 infantes, 6.000 caballos y numerosa artillería que mandaba el general Sénarmont. Sin embargo, recelosos todavía los franceses y sin resolverse a tomar la ofensiva, dejaron que Aréizaga avanzase de nuevo a Ocaña el 18 de noviembre, donde hubo un choque de caballería en Ontígola, pudiendo el general español establecer allí tranquilamente sus tropas en la mañana del 19 de noviembre, al saber que los franceses habían al fin determinado atacarle.

El Ejército español formó en dos líneas a derecha e izquierda de Ocaña con la caballería en los flancos: el grupo mayor, mandado por el general Freire, a la derecha, un poco a retaguardia y el otro grupo al mando del coronel Ossorio. A las diez de la mañana rompieron el fuego las guerrillas de uno y otro ejército, dirigiéndose el mariscal Mortier con las divisiones polaca y alemana del IV Cuerpo, apoyadas por otra del V Cuerpo, contra la derecha y centro del ejército español, mientras la de Dessolles se presentaba al frente de Ocaña por la derecha de aquéllas y el general Sénarmont establecía casi toda la artillería de ambos cuerpos en una prominencia que dominaba perfectamente el campo de acción, quedando en reserva con la Guardia Real y las tropas restantes.

La caballería imperial francesa, puesta a las órdenes del general Sebastiani, dio un gran rodeo para practicar un movimiento envolvente sobre la derecha española, objetivo principal del ataque.

La primera acometida de los soldados polacos fue rechazada por los españoles, que salieron a su encuentro y sólo pudieron ser contenidos en su avance por la artillería francesa, bajo cuya protección se rehizo de nuevo el frente polaco. El frente español reiteró el ataque con más energía y pese a los esfuerzos de su artillería fue empujada la línea española a retaguardia, teniendo al fin que efectuar un cambio de frente, ante la amenaza de la caballería de Sebastiani que se divisaba ya hacia su flanco. Dicho movimiento, difícil en circunstancias tan críticas, incluso para tropas veteranas, lo efectuaron las tropas españolas, unas en desorden, otras con el mayor aplomo y serenidad, sobre todo las de la 1.ª División, cuyo jefe, el brigadier Lacy, empuñando la bandera del regimiento de Burgos para alentar a los suyos, escarmentó a los que de cerca le acosaban, siendo herido el general francés Lewal, que perdió además uno de sus ayudantes. También fue gravemente herido, por la parte española, el marqués de Villacampo, ayudante de Lacy.

Viendo el mariscal Mortier que flaqueaba su primera línea, mandó a Girard que con su división (la 1.ª del V Cuerpo) marchase por los intervalos de aquélla contra los españoles, los cuales, observando que por su izquierda las tropas de Desolles estaban próximas a penetrar en Ocaña y que por su derecha la caballería española huía ante la gran masa de jinetes franceses dispuestos a la carga, cedieron al fin buscando el apoyo de la vanguardia.

Poco más tarde del mediodía, la caballería imperial francesa, dejando cortados en su rápido movimiento envolvente regimientos enteros, obligó al ejército español a rendir las armas. En las filas españolas, todo fue confusión y pánico, siendo impotentes los jefes y oficiales para contener la dispersión.

Zayas, recibiendo a cada instantes órdenes contradictorias, se mantuvo algún tiempo en su puesto, pero ocupada la villa de Ocaña por los soldados de Girard y de Desolles, tuvo también que retirarse, aunque lo hizo en buen orden, retrocediendo paso a paso hasta llegar a Dosbarrios, donde fue al fin envuelto en la derrota general. Tan sólo la división Vigodet pudo mantenerse unida y en formación ordenada gracias al ejemplo del regimiento de la Corona, cuyo Cuerpo, rodeado de franceses, juró ante su coronel José Luis de Lioni no separarse de sus oficiales, y salvar cinco piezas de artillería con sus carros de municiones, sirviendo aquella División de núcleo para que se le reuniesen algunos Cuerpos de las restantes y unos 200 caballos. Esta columna se dirigió a Yepes, más tarde a La Guardia, y hallando este pueblo ocupado por el enemigo a Turleque, en cuyo punto volvió a ponerse a las órdenes de su general en jefe, sin haber dejado en tan largo y tortuoso camino ni un hombre ni una pieza.

Aréizaga permaneció durante toda la batalla encaramado en una de las torres de Ocaña, atalayando el campo, pero sin dar disposición alguna ni dirigir la marcha del combate y después tomó el camino de Dosbarrios, La Guardia y Daimiel, donde el 20 de noviembre informó a la Junta Central de la catástrofe. Ésta fue espantosa, pues 4.000 hombres resultaron muertos o heridos, de 15.000 a 20.000 prisioneros y se perdieron 40 cañones, equipajes, víveres, etc., casi todo el material del ejército español. El regimiento de España perdió sus dos primeros jefes, 35 oficiales y 800 soldados entre muertos, heridos y prisioneros; el de Málaga las dos terceras partes de su fuerza, y así la mayor parte de los Cuerpos. A pesar del desastre y la derrota sufrida, Aréizaga recibió el agradecimiento de la Junta Central y compensaciones por los servicios prestados."

domingo 15 de noviembre de 2009

15 de noviembre


15 DE NOVIEMBRE DE 1808: FALLECE EL TÍO JORGE.

15 DE NOVIEMBRE DE 2009: RUTA HISTÓRICO REIVINDICACTIVA DE LOS SITIOS EN EL ARRABAL

Jorge Ibort Casamayor, más conocido como el Tío Jorge, nació en el barrio de San Pablo de Zaragoza en 1755 y cuando se casó fue a vivir al Arrabal. El 24 de mayo de 1808 fue uno de los cabecillas del levantamiento de Zaragoza contra Napoleón y al día siguiente dirigió a unos cuantos vecinos del Arrabal hasta el palacio de la Marquesa de Ayerbe en la Alfranca donde se encontraba José Palafox, al que le solicitaron se pusiera al mando de la sublevación zaragozana. Una vez Palafox fue nombrado capitán general de Aragón, el Tío Jorge se conviertió en uno de los hombres de su confianza, ya demás junto con los Escopeteros del Arrabal formaba algo así como la guardia personal de Palafox.
El Tío Jorge se destacó en los combates del Primer Sitio de Zaragoza, pero el 15 de noviembre de 1808 falleció a causa del tifus que tantos estragos causaría en el Segundo Sitio.

201 años después, la Asociación de vecinos del Arrabal ha organizado (un año más) una ruta por el Arrabal de Los Sitios, con especial recuerdo al Tío Jorge. Se ha reivindicado un monolito recordatorio en la Arboleda de Macanaz, donde a poco más de 2 palmos bajo tierra se encuentran sepultados más de 6000 españoles fallecidos hace 200 años.
En el Parque Tío Jorge se ha pedido la colocación de una estatua que recuerde a este insigne zaragozano. Hacía años había una escultura al Tío Jorge hecha por el escultor aragonés Angel Orensanz, epro resulta que, hace 3 años el Ayuntamiento la retiró para restaurarla (algunos gilipollas la habían dejado en un estado lamentable). El caso es que llevó a cabo la restauración pero, entonces apareció el impresentable de Orensanz acogiendose a no sé qué convenio, por el cual tenía que dar su visto bueno para a la restauración sino no se podía recolocar. Digo que Orensanz es un impresentable porque por lo que se ve para dar su visto bueno exigió una cifra desorbitante de dinero (varios millones) y que se le dedicara una calle principal en Zaragoza. Sin duda estamos ante un codicioso y egocéntrico sinverguenza...
La ruta ha finalizado en la que fue al casa del Tío Jorge donde Carlso Melús (Presidente de Honor de la asociación Los Sitios) ha colocado una corona de laurel.
Todo el recorrido ha sido acompñado por los Voluntarios de Aragón y el Royo del Rabal.

lunes 9 de noviembre de 2009

Un día de noviembre de...


7 DE NOVIEMBRE DE 1659

Un 7 de noviembre de 1659, hace 350 años de ello, Felipe IV y Luis XIV firmaban la Paz de los Pirineos poniendo así fin a las hostilidades entre las monarquía hispánica y la francesa.
Felipe IV perdió en favor de Luis XIV los territorios del Rosellón y la Cerdaña. La Infanta María Teresa contrajo matrimonio con Luis XIV aportando una dote de 400000 reales (que nunca se pagaron).


9 DE NOVIEMBRE DE 1605


Representantes de Su Real Católica Majestad Felipe III de Castilla (II de Aragón etc.) llegaron a Alcorisa el 9 de noviembre de 1605 para otorgarle el título de Villa, independizándose así de Alcañiz.


Este año se ha celebrado la III Fiesta de la Villa de Alcorisa, una villa muy acogedora, en la que todo el mundo participa para recrear el ambiente del siglo XVII.


19 DE NOVIEMBRE DE 1809

El mayor ejército español armado en toda la Guerra de la Independencia Española (1808 - 1814) sufrió una gravísima derrota en Ocaña ante el ejército francés de José I.
(próximamente dedicaré una entrada a esta batalla)

9 DE NOVIEMBRE DE 1989
Cómo seguro que ya sabeis, hace 20 años que cayó el muro de Berlín.
Dejo un vídeo del youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=KXK8R0tjxGY

lunes 2 de noviembre de 2009

XIX RUTA DE LOS SITIOS


Ayer, domingo 1 de noviembre de 2009, tuvo lugar la XIX Ruta de Los Sitios de Zaragoza que cada año organiza la Asociación Histórico Cultutal Los Sitios de Zaragoza.

A eso de las 10 de la mañana comenzó la ruta en la Glorieta Sasera, antiguo reducto del Pilar, donde Paco Éscribano explicó que sucedió en ese lugar hace 200 años. A continucaión Carlos Melús contó una anécdota sobre el monumento que hoy recuerda a los defensores de aquél punto en 1809.

Cerca de 200 personas, varias de ellas vestidas de época, siguieron con atención las explicaciones. Tras esta inicial parada nos dirigimos a la plaza aragón donde Mariano habló sobre la defensa de la Torre del Pino y el 4 de agosto de 1808. Acto seguido nos dirigimos a la plaza de Santa Engracia, escenario de importancia en Los Sitios donde la secretaria de la Asociación Los Sitios y Juan carlos Cortés nos contaron lo sucedido allí en ambos Sitios.



A continuación fuimos a la plaza del Carmen donde Luis Sorando habló de cómo era esa zona en 1808 y explicó brevemente cómo es el uniforme de Voluntarios de Aragón (modelo 1805) y otros trajes de época. Para acabar esa parada, un Voluntario de Aragón nos obsequió con una demostración de carga y disparo de fusil.

La siguiente parada en la ruta fue en la iglesia de San Idelfonso de Santigo el mayor, donde hay una capilla dedicada a los defensores de Zargoza de 1808 y 1809.



Acto seguido nos dirgimos a la Real Audiencia, palacio de los condes de Luna, escenario del levantamiento de Zaragoza el 24 de mayo de 1808, que explicó Gonzalo Aguado, presidente de la Asociación Los Sitios.


Después en la plaza de España explicaron qué había allí en 1808-1809 (convento de San Francisco y Hospital de Nuestra Señora de Gracia) y qué ocurrió: evacuación del Hospital, ataque del 4 de agosto de 1808, defensa en el segundo Sitio, voladura de san Francisco...

Finalmente la ruta acabó en al cripta de la basílica dle Pilar a la 1 del mediodía. Allí se homenajeó a José de Palafox, el que fuera Capitán General de Aragón entre el 25 de mayo de de 1808 y el 21 de febrero de 1809. El presidente de la Asociación Los Sitios, Gonzalo Aguado, y el presidente de honor de la Asociación, Carlos Melús, colocaron una corona de laurel sobre la lápida de Palafox.


Tras finalizar oficialmente la ruta, algunos fuimos al puente de piedra, junto a la cruz que marca el lugar donde murieron el barón de Warsage, Basilio Boggiero y Sas. allí Los Voluntarios de Aragón hicieron salvas de honor.


NOTA: Las fotos han sido realizadas por Sandra Escribano a la que le doy las gracias.

domingo 1 de noviembre de 2009

Zaragoza 1710


El año que viene se cumplen 300 años de la batalla de Zaragoza, de vital importancia en la Guerra de Sucesión Española (1701 - 1714)

La batalla de Zaragoza o del monte de Torrero tuvo lugar un 20 de abril de 1710, cerca d las puertas de la ciudad de Zaragoza, en los alrededores de Torrero.
Se enfrentaron las tropas de "Carlos III de España" (Archiduque Carlos) contra las de Felipe V de "España" (Felipe V de España a partir de 1714). Las tropas de Felipe V estaban compuestas por castellanos y franceses fundamentalmente, mientras que las del Archiduque Carlos estaban formadas por austriacos, ingleses, holandeses, aragoneses, catalanes y valencianos.
La batalla se saldó con la victoria de las tropas del archiduque Carlos, que gracias a la victoria pudo entrar en Madrid días después.

Finalmente, el Archiduque perdió la Guerra y Felipe V con los Decretos de Nueva Planta (promulgados entre 1707 y 1715) abolió los Fueros de Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca.

El próximo 2010 es el tricentenario de dicho acontecimiento, y según tengo entendido se están moviendo hilos para recrear la batalla.

Dejo un enlace de interés:

lunes 26 de octubre de 2009

Crónica de octubre

HOMENAJE A LAS HEROÍNAS DE ZARAGOZA
El pasado domingo 11 de octubre tuvo lugar el ya tardicional homenaje a las Heroínas de Zaragoza en la plaza del Portillo. En el acto, conducido por Corita Viamonte, intervinieron el presidente de la asociación Los Sitios, Gonzalo Aguado, el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch y participaron grupos de recreación como los Voluntarios de Aragón, los Artilleros de Aragón, el Royo del Rabal o miembros de Sociedad Victoriana Augusta.

El grupo el Royo del Rabal interpretó varias jotas a lo largo del acto. Tras unas palabras de Gonzalo Aguado y el alcalde se procedió a hacer una pequeña aunque emotiva ofrenda floral junto al monumento de Mariano Benlliure a las Heroínas de Los Sitios.

Finalmente, los Voluntarios de Aragón y los Artilleros lanzaron una salva de honor, los primeros con sus mosquetes y los segundos con un cañón réplica de los de 1808.

Fue un acto al que acudieron cientos de zaragozanos y zaragozanas y que sirve para no olvidar nuestra Historia y tener refrenets para avanzar hacia el futuro. Hoy, en 2009 los retos son otros que los de hace 200 años, pero los actos de nuestros antepasados nos pueden servir de ejemplo.


II EDICIÓN DE LA RUTA (botellón) DE LOS SITIOS EN PILARES
El pasado miércoles 14 de octubre dirigí por segundo año consecutivo a un intrépido grupo de "intentos de historiadores" e historiadores en su mayoría por algunos de los lugares emblemáticos de la Zaragoza de Los Sitios.
Este año nos reunimos 24 personas y comenzamos esta peculiar ruta en la plaza del Portillo, lugar de la acción de Agustina de Aragón un 2 de julio de 1808. Tras una introducción histórica, unos apuntes sobre las Heroínas más famosas y una breve explicación del monumento de Benlliure, nos fuimos de allí por la calle Madre Ráfols.

La siguiente parada la hicimos en la plaza Jose María Forqué, junto a la estatua de Palafox. Allí, megáfonono en mano, expliqué un poco sobre la vida y las decisiones que tomó José Palafox Rebolledo y Melci, Capitán General de Aragón entre el 25 de mayo de 1808 y el 21 de febrero de 1809.
Desde allí y tras pasar junto al antiguo hospital de convalecientes, llegamos a la Puerta del cArmen, quizás unos de los símbolos más conocidos de la defensa de Zargoza en 1808 y 1809.


Después nos dirigimos a Santa Engracia, para acbar esta ruta en la plaza de España, junto al monumento de Agustín Querol.
Si alguien de los asistentes a esta ruta, lle esto, quiero agradecerle su asitencia.

PRÓXIMOS ACTOS RELACIONADOS CON LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

- 3er CICLO DE CONFERENCIAS
"Los Sitios de Zaragoza y su influencia en la resistencia española a la invasión napoleónica
"Un año más, la Asociación Cultural "Los Sitios de Zaragoza" reúne a un grupo de expertos en la Guerra de la Independencia, a fin de dar a conocer aspectos habitualmente poco tratados. Se pretende así aportar un punto de vista complementario, y más profundo, a la mera descripción de hechos y personajes idealizados.
En esta ocasión se presenta la oportunidad de apreciar desde varios ángulos cómo se veía en 1809 la trascendencia de la resistencia zaragozana a los asedios napoleónicos. Para ello se analizan diversos aspectos personales y políticos del aragonés Martín de Garay y del intendente Lorenzo Calvo de Rozas, miembros de la Junta Central Suprema que en aquellos momentos intentaba coordinar el esfuerzo bélico nacional contra el invasor.
Por otro lado, los combates y las figuras míticas de Los Sitios, como Palafox o Agustina, adquirieron una gran repercusión internacional, que centraremos en el caso británico, pues en Gran Bretaña se siguió con gran interés el desarrollo de los asedios y se produjo una interesante obra artística relacionada con ellos.
Salón de actos de la Parroquia de Santa Engracia. C/ Hernando de Aragón, 6 (esquina con Paseo de la Constitución)
A las 19,30 horas. ENTRADA LIBRE
28 de octubre de 2009. Lorenzo Calvo de Rozas, representante del Reino de Aragón en la Junta Central. D. Antonio Moliner Prada, Universidad Autónoma de Barcelona. 29 de octubre de 2009. El impacto de Los Sitios de Zaragoza en el Reino Unido: prensa, arte y literatura. Dª Alicia Laspra Rodríguez, Universidad de Oviedo. 30 de octubre de 2009. Martín de Garay y Aragón. Dª Nuria Alonso Garcés, Universidad de Santiago de Compostela.

-XIX Ruta de Los Sitios. 1 de noviembre de 2009
9,45. Concentración en la Glorieta Sasera (Reducto del Pilar).
13,00 Ofrenda en la Cripta del Pilar.

- Curso de la Institución Fernando el Católico, dirigido por Pedro Rújula "Franceses. Los invasores en la Guerra de la Independencia". Días 28, 29 y 30 de octubre en el aula de la IFC.
NOTAS ACLARATORIAS:
1º- Las dos primeras fotografías han sido sacadas de la web de la Asociación Los Sitios de Zaragoza. http://www.asociacionlossitios.com/
2º- Agradecer a la Asociación Los Sitios y demás asociaciones e instituciones la organización de este tipo de actos y conferencias.
3º- En la II ruta(botellón) de Los Sitios de Pilares 2009 no se ensució lo más mínimo. Todas las bolsas de plástico y botellas acabaron en los contenedores. Los estudiantes de Historia e historiadores estamos plenamente concienciados con el patrimonio, cosa que muchas instituciones y gobernantes no pueden decir. Los jóvenes de hoy en día no somos delincuentes y vándalos como presupome la nueva normativa antibotellón del Excelentísimo Ayuntamiento de Zaragoza.