domingo, 14 de junio de 2009

15 de junio de 1808 y 1809... quiero decir, de 2009


Un 15 de junio de 1808 alrededor de 6000 soldados napoleónicos al amndo del general Lefevre se presentaron ante las puertas de Zaragoza. En un alarde de seguridad y confianza en sí mismo, subestimando el valor de los zaragozanos y zaragozanas, dijo "máñana celebraremos el Corpus en el Pilar", nada más lejos de la realidad. Al mediodía del 15 de junio, tres columnas atacaron las puerats del Portillo, el Carmen y Santa Engracia, siendo todas ellas rechazdas por los zaragozanos, en lo que se conoció como batalla de las Eras.
201 un años después, recordamos aquellos hechos, honrando la memoria de aquellos que lucharon unos ideales que creían los correctos ya fuese españoles, franceses o polacos. El viernes 12 de junio, en un acto que comenzó a las 6 de la tarde en la Plaza de los Sitios se conmemoró dicho episodio histórico.

También un 15 de junio, pero de 1809, en las cercanías de Zaragoza, concretamente en María de Huerva, las tropas españolas dirigidas por Blake, que habían vencido el 24 de mayo en Alcañiz, fueron derrotadas pro las napoleónicas dirigidas por Suchet.
200 años después, una serie de actos que culminaron con una recreación de la batalla, se recordaron aquellos hechos. Y una vez más, ganaron los franceses.








domingo, 7 de junio de 2009

"Bicentenario: memoria e indiferencia"

Esta mañana he leido en "El Semanal" que dan con el Heraldo el artículo de Pérez-Reverte que pongo a continuación, con el que estoy completamente de acuerdo.

Reverte tiene una "peculiar" forma de escribir, algunas veces puedes estar de acuerdo o no con lo que dice, peor a mí me gusta como escribe, y en lo que dice en este artículo tiene toda la razón.





Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte

BICENTENARIO: MEMORIA E INDIFERENCIA



Entristece comprobar cómo transcurre en España el bicentenario de acontecimientos relacionados con la guerra de la Independencia, en el supuesto –no tengo la certeza absoluta– de que aún la llamen así los libros de texto. Si algo caracteriza el asunto es el desinterés institucional y el carácter local, casi privado, de cada acto. Un ayuntamiento, un colegio, un grupo de aficionados a la historia de su pueblo, convencen a las autoridades, consiguen una modesta financiación y, a fuerza de entusiasmo y tesón, la iniciativa sale adelante: La Albuera, Bailén, La Coruña. O no sale. A veces tropieza con muros de incomprensión o recelo. A no pocos imbéciles, recordar batallas les suena a militarismo, y recelan de una Historia que ni conocen ni les importa. Otros, los perspicaces, intuyen que esas cosas crean ambiente y dan votos. Entonces se adhieren al proyecto, a veces –seamos justos– con sincero entusiasmo. Pero esto suele ocurrir a escala local. Más arriba, las cosas cambian. Por lo común, para que haya apoyo económico e institucional, el ayuntamiento debe estar regido por el mismo partido político que gobierna la comunidad correspondiente. Si no, la respuesta suele ser la indiferencia más absoluta, se trate de la guerra de la Independencia o de la guerra de las Galaxias. Y del Estado, qué les voy a contar. Ni está ni se le espera. Sobre la comisión para el bicentenario, que con tanta pompa presentó en su momento, huelgan comentarios. A su currículum y actividades me remito.
Luego viene la mala fe y la mezquindad de cada cual. Ejemplo fresco es Gerona: escenario, con Zaragoza, de una de las más tenaces y heroicas defensas contra los franceses. Estos días se puede visitar una exposición que pasa de puntillas por la figura del general Álvarez de Castro y apenas menciona la guerra peninsular. La pasmosa lectura del asunto es que aquello fue un episodio menor de las relaciones bilaterales entre Cataluña y Francia, que la ciudad mejoró una barbaridad bajo la ocupación –casi liberación– napoleónica, y que los oprimidos –por España– payeses y ciudadanos gerundenses se vieron obligados por los militares españoles a defender la ciudad contra su voluntad y sus intereses, en una guerra tonta que ni les iba ni les venía. Poco más o menos. Con un catálogo de la exposición, además, publicado sólo en catalán, con un resumencito al final en francés, inglés y castellano. Para que no haya dudas al respecto.
Con otro asedio ha habido más suerte. En Zaragoza, donde el carácter nacional de aquella guerra no lo discute nadie, la conmemoración del primer sitio francés fue espléndida. Incluyó una recreación histórica que, al principio, el ayuntamiento veía con recelo. Sacar uniformes de época, banderas y fusiles a la calle le parecía un alarde militarista y patriotero. Ahora, en vista del éxito de público obtenido –20.000 personas, y la gente encantada–, ha decidido hacerse cargo del asunto el año que viene, sin complejos. Y es que no hay como los votos para revisar conceptos. Otro caso de respuesta popular ha sido el de Medellín, que este año se volcó en el recuerdo de una batalla que, en 1809, costó allí 8.000 muertos a los españoles. Su memoria se honró como Dios manda, gracias a la iniciativa de un humilde profesor de instituto que convenció a sus paisanos. Colaboraron el ministerio de Defensa –que siempre ayuda cuando se lo piden– y las asociaciones napoleónicas. Hoy, un monumento a la paz y a la memoria señala, al fin, ese campo de batalla.
Como ven, pese a todo, hay gente que no se rinde, y arrastra a otros en el sueño de recobrar su memoria histórica, la de todos, borrada por siglos de estupidez e incultura. Un acicate perfecto para que los jóvenes se interesen por libros y museos. Por la huella de lo que fueron y la clave de lo que son. Hay que agradecer ahí el trabajo dignísimo, entusiasta, que hacen las asociaciones napoleónicas españolas; que con sus grupos de recreación histórica, en compañía de aficionados ingleses y franceses, reconstruyen los escenarios en espectáculos brillantes y emotivos. Dan así una lección de Historia viva, y rinden homenaje a los miles de compatriotas que lucharon y murieron en España hace doscientos años. Eso ocurrió en Somosierra el año pasado, gracias al tesón de la asociación de Voluntarios de Madrid; y se repetirá en Talavera dentro de dos semanas, cuando se conmemore la batalla que allí riñeron, en julio de 1809, españoles, ingleses y franceses. Un choque sangriento que acabó en tablas, con casi 15.000 bajas y un regimiento de caballería español, el del Rey, dando una carga sable en mano que los historiadores califican de ‘asombrosa’. Con motivo del bicentenario se han dado allí conferencias y publicado cuadernos didácticos para escolares, se expone una estupenda maqueta que reproduce el lugar, y el domingo 21 de junio está prevista una recreación con tropas uniformadas de época en el campo de batalla. También habrá acto institucional. Esta vez hubo suerte. Como el ayuntamiento es del Pesoe, colabora la Junta de Castilla-La Mancha.





http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_firma=8891&id_edicion=4228

miércoles, 3 de junio de 2009

Oregón TV


Aunque parezca extraño, voy a dedicar una entrada de este blog a algo que no es Historia, auqnue bien podría hacerse un hueco en al historia del humor: Oregón Televisión.
Este programa de humor emitido por Aragón Televisión es sencillamente genial.

!Co! Oregón TV es maaa que majo, barbaridad de divertido, muchismo entretenido, a mi es que me gusta horrores...

¿Ya lo has leído? (obviedad oregonesa), pues ahora dejo aqui unos poquicos de vídeos:

http://www.youtube.com/watch?v=E-yBDqBJBdE&feature=channel_page

http://www.youtube.com/watch?v=lnPsXnb5kg4&feature=channel_page

http://www.youtube.com/watch?v=uTQASU7e-PA&feature=channel_page

http://www.youtube.com/watch?v=xty4qnL7M1o&feature=PlayList&p=45A0FB31E9972CB9&index=2

http://www.youtube.com/watch?v=pHx2SlnQGBw

http://www.youtube.com/watch?v=_T8562BZdwU

http://www.youtube.com/watch?v=PmAvUZmhgmc

http://www.youtube.com/watch?v=Fow3_darWqg

http://www.youtube.com/watch?v=grAII6Au4x8&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=qgbhmliGKhc