viernes, 21 de mayo de 2010

ARAGÓN, ESCENARIO Y ACTOR DE LA GUERRA DE SUCESIÓN ESPAÑOLA I. Daniel Aquillué Domínguez




Prólogo

En 1707 se cumplieron 300 años de los Decretos de Nueva Planta que suprimieron los Fueros de los reinos de Aragón Valencia. Este 2010 es el tricentenario la batalla de Zaragoza o del Monte de Torrero que supuso la restauración de los Fueros en Aragón por un breve periodo de tiempo. Un episodio de nuestra Historia muy desconocido entre los aragoneses. El recientemente pasado fin de semana del 14 al 16 de mayo, Zaragoza ha vuelto en parte a esa época de mano de 300 recreadores venidos de Europa y España. De una forma vistosa, lúdica y espectacular nos hemos podido acercar a esa época pero, más allá de eso ¿qué papel jugó Aragón en la Guerra de Sucesión Española? ¿De verdad se levantó enteramente contra Felipe V? ¿Es justificable la derogación de sus Fueros? ¿La guerra enfrentó absolutismo y pactismo? Son aspectos que yo mismo no alcanzaba a vislumbrar antes de leer las diferentes obras que he consultado para la realización de esta brevísima síntesis sobre qué pasó con Aragón en el citado conflicto, que tuvo una escala internacional, fue una lucha dinástica por el trono de España y tuvo connotaciones de guerra civil.



LOS PRECEDENTES


El testamento de Carlos II

Carlos II moría el 1 de noviembre de 1700. La noticia del fallecimiento del rey Carlos llegó a la ciudad de Zaragoza el 5 de noviembre. Parece ser que las muestras de dolor popular fueron amplias, más que las manifestaciones oficiales de duelo. Como señala Gonzalo Borrás Carlos II, con el respeto a los privilegios forales, había captado el torno a su persona y dinastía la devoción de los reinos periféricos.
Tras muchas intrigas cortesanas, el testamento de Carlos II, redactado por última vez el 2 de octubre de 1700, dejaba el trono a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia:
(…) declaro ser mi subcesor (en caso que Dios me lleve sin dejar hijos) el duque de Anjou, hijo segundo del Delphin, y como a tal, le llamo a la subcesión de todos mis reynos y dominios, sin excepción de ninguna parte de ellos, y mando y ordeno a todos mis súbditos y vasallos de todos mis reynos y señoríos, que (…) le tengan y reconozcan por su rey y señor natural, y se le dé luego y sin la menor dilación la posesión actual, precediendo el juramento que debe hacer, de observar las leyes, fueros y costumbres de dichos mis reynos y señoríos…1
Esto vulneraba el derecho aragonés puesto que en este primaba la sucesión por línea masculina y, por tanto, el heredero debería haber sido Carlos de Austria, descendiente directo del Emperador Fernando I, hermano de Carlos V (I de Aragón). Durante su vida, Carlos II no había ocultado su desagrado por dejar a un Borbón como heredero. Esta fobia real era compartida por el reino de Aragón y, más aún al presentarse Castilla como la gestora y promotora de tal candidatura2. Por otra parte que Felipe de Anjou heredara la corona española contravenía el Tratado de los Pirineos de 1659 por el cual su abuela, la infanta María Teresa casada con Luis XIV, renunciaba a todos sus derechos y los de sus descendientes a heredar el trono español. De primeras este testamento causó recelos en Aragón como refleja esta elegía de la época:
Cayó la estatua [por el rey], y Aragón con ella…3

Felipe IV de Aragón


El 16 de septiembre de 1701 el nuevo rey Felipe IV de Aragón (V de Castilla) visitó Zaragoza por primera vez. Allí juró los Fueros y Libertades de Aragón el 17 de septiembre en la Seo de San Salvador, y el 20 salió para Barcelona. Esta rápida visita, en la que Felipe IV no hizo entrada pública a la ciudad, decepcionó a los zaragozanos.
En un principio Felipe IV convocó a las Cortes de Aragón para el 3 de noviembre de 1701, pero su convocatoria se prorrogó en dos ocasiones hasta que finalmente iniciaron sus sesiones el 17 de mayo de 1702 en Zaragoza y se cerraron el 16 de junio. Estas Cortes estuvieron presididas por la reina María Luisa de Saboya, nombrada el 30 de mayo lugarteniente general del Reino. La reina permaneció en Zaragoza hasta el 18 de junio de 1702. A comienzos del reinado de Felipe IV de Aragón todo funcionó con normalidad en el reino.

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1Mª BERTA PÉREZ ÁLVAREZ, Aragón durante la Guerra de Sucesión, Zaragoza, Institución Fernando el Católico, 2010, pp. 35 -36
2GONZALO BORRÁS GUALIS, La guerra de Sucesión en Zaragoza, Zaragoza Institución Fernando el Católico, 1973, p. 8
3 Ibídem, p. 9

miércoles, 12 de mayo de 2010

Recreación de la batalla de Zaragoza 1710




PROGRAMA:

SÁBADO, 15 de Mayo
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A las 10:00 horas, inauguración del Campamento Histórico en la Arboleda de Macanaz.
A las 11:30 horas, formación de los grupos de recreación en el Paseo de la Ribera, junto a la Arboleda de Macanaz.
A las 11:45 horas, inicio del desfile con el siguiente itinerario: Arboleda de Macanaz, C/ García Arista, Puente de Piedra, C/ Don Jaime I, Coso, C/ Alfonso I, Plaza del Pilar.
A las 13:00 horas, acto oficial de recepción de los grupos participantes y salva de honor en la Plaza del Pilar.
A las 19:00 horas, exhibición en el Paseo Independencia: los grupos de recreación realizarán una demostración pública de cómo era "el oficio de las armas" en los albores del siglo XVIII.

DOMINGO, 16 de Mayo:


A las 12:00 horas, recreación de la Batalla de Zaragoza en PUERTO VENECIA.


http://zaragoza1710-2010.weebly.com/index.html


http://www.aetasrationis.com/

La Batalla de Zaragoza, también conocida como Batalla del Monte Torrero, tuvo lugar el 20 de Agosto de 1710. Las tropas borbónicas, en retirada de Cataluña, acamparon junto a la capital aragonesa a fin de reorganizarse. El Marqués de Bay, recién estrenado su mando, fue informado de que no existía ningún vado que permitiera cruzar el Ebro a las tropas austracistas. Sin embargo, éstas consiguieron atravesar el río con la ayuda de los lugareños y se aprestaron a formar en batalla a lo largo del día 19. Los borbónicos hicieron lo propio y al día siguiente, al amanecer, abrieron fuego los cañones. Felipe de Anjou contaba con 20.000 hombres y Carlos de Habsburgo con 25.000 efectivos.

Una de las singularidades de esta batalla es que ambos pretendientes estuvieron presentes en la misma y aunque no participaron directamente en la confrontación, su integridad se vio comprometida por la proximidad de la acción. También es significativa la pluralidad de procedencias de las tropas participantes en el enfrentamiento. Entre las borbónicas: soldados españoles (tanto de la Corona de Castilla como de la Corona de Aragón), franceses, valones, italianos e irlandeses. En el bando austracista: españoles (también de ambas coronas), ingleses, alemanes, austríacos, portugueses, holandeses y franceses (hugonotes).