sábado, 31 de diciembre de 2011

31 de diciembre ...de 1808

"Reunió, a ese efecto, casi toda la guarnición cerca de las puertas y el 31, a las ocho de la mañana, hizo una salida formidable con siete u ocho columnas, bizarramente mandadas, sobre toda la línea de la orilla derecha. A pesar del atrevimiento e impetuosidad de su ataque, fueron por todas partes rechazadas a la bayoneta. Una hora después les ordenó otra carga, cuyos más perseverantes esfuerzos obraron sobre la paralela del falso ataque, enfrente del castillo de la Inquisición. No pudo penetrar, pero su caballería tuvo más éxito, pues cayó de improviso sobre uno de nuestros puestos aislados que no habíamos cuidado de atrincherar y lo deshizo. Palafox se apresuró a exagerar este éxito para excitar el ánimo de los sitiados"

L. F. Lejeune.

"Viendo nuestro general que los franceses en tantos días que estaban en las inmediaciones de la ciudad se iban acercando y maniobrando demasiado según la construcción de sus obras, determinó que saliesen nuestras tropas a medir sus fuerzas con los enemigos, a cuyo fin mandó esta arriesgada acción al brigadier D. Fernando Butrón, el que, dando las más activas providencias, logró una excelente derrota que dio mucho honor a nuestras tropas y horror al enemigo. La acción fue con los que estaban hacia el Castillo, a los cuales saludaron los nuestros con una descarga que no hay muchos ejemplares, y habiéndola sufrido con la mayor serenidad, hicieron prodigios de valor, pues lograron que los valientes soldados del norte fuesen batidos completamente en el Campo del Sepulcro, pidiendo pasarse a nuestras armas muchos soldados que, viéndose perdidos, no tuvieron otro recurso que rendirse prisioneros, pero conociendo los nuestros que eran muchos para irlos recogiendo, y que vendrían otras columnas a su socorro, la caballería nuestra que salió a la ocasión acabó con ellos, dejando muchos muertos en el campo y recogiendo los caballos que quedaron para nuestro ejército. Este día fue uno de los mas gloriosos de la campaña, en la que se distinguieron muchísimo todas las tropas así de infantería como de caballería, en cuya honrosa memoria mandó S.E. llevasen cuantos se hallaron en ella una cinta encarnada al pecho, lo que se hizo saber mediante proclama. La ciudad de llenó de alegría al ver la bizarría y denuedo de nuestra tropa, y se enardeció nuevamente a favor de la justa causa, teniendo la satisfacción de haber finalizado el año con una acción tan gloriosa, esperando de nuestro Dios por medio de nuestra patrona María Santísima del Pilar, aniquilar en breve a nuestros enemigos, y poner en su trono a nuestro católico monarca Fernando VII."
Faustino Casamayor

sábado, 19 de noviembre de 2011

Artículo de Fontana

"El historiador Josep Fontana revisa la evolución de Occidente desde el final de la II Guerra Mundial en 'Por el bien del imperio' y concluye que esta crisis es consecuencia del neoliberalismo desatado hace 40 años

Hoy es un día importante para hacerse preguntas. ¿Por qué los derechos de los trabajadores se han quedado en ascuas en los últimos cuatro años? ¿Qué ha pasado en los últimos 50 años en el mundo? ¿Dónde ha quedado el reparto equitativo o la cohesión social? ¿Es esta crisis económica un hecho aislado o es la consecuencia de una actitud voraz sin freno ni reglas? ¿Cómo han conquistado la soberanía los más ricos? Es un día oportuno para lanzarle todas las cuestiones a la Historia, a la espera de un rebote de lucidez.

Es fácil confiar en las capacidades de la Historia para aclarar el presente, si quien ilumina es Josep Fontana (Barcelona, 1931). Desde la primera página de Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945 (que acaba de publicar la editorial Pasado y Presente) su autor reconoce que la obra, a la que se ha dedicado en los últimos 15 años, tiene su origen en la frustración de no haber alcanzado un mundo mejor, en las falsas promesas que a sus 14 años, con la II Guerra Mundial finalizada, les habían lanzado. "Nos garantizaban, entre otras cosas, a todos los hombres de todos los países una existencia libre, sin miedo ni pobreza. Cuando se han cumplido ya 70 años de aquellas promesas, la frustración no puede ser mayor", advierte este historiador maestro de historiadores, referencia esencial para entender el siglo XIX y, ahora, el XX.

Seis décadas después, Alemania vuelve a dominar Europa, y Estados Unidos ve cómo China amenaza su hegemonía. ¿Por qué un historiador del siglo XIX analiza los acontecimientos de la segunda mitad del siglo XX e incluye, en este espectacular estudio de casi 1.300 páginas, la última hora de esta crisis económica? "Porque un historiador lo primero que tiene que hacer es estar abierto, y a mí me interesan muchas más cosas que el siglo XIX. Cuando empecé a escribir el libro, la enseñanza del mundo contemporáneo en la Universidad era escasísima y más bien pobre. Me pregunté qué había pasado para que lo que entonces prometía ser un futuro espléndido no haya cuajado", cuenta a este periódico.

Reconoce que la crisis de 2008 abrió los ojos a muchos, porque entendieron que "era un fenómeno de una dimensión mucho mayor". Por eso añade que leer varios periódicos al día es necesario para entender el mundo que vives. "¿Cómo vas a entender el siglo XIX si no entiendes el mundo actual?". "Desde los años setenta hemos vivido una involución, que rompió con la evolución iniciada con la crisis de los treinta", dice. "Buena parte de las concesiones sociales se lograron por el miedo de los grupos dominantes a que un descontento popular masivo provocara una amenaza revolucionaria que derribase el sistema", describe Fontana.

"A partir de los años setenta, los ricos pierden el miedo. Y hoy, ¿a qué revolución van a temer los banqueros? Han perdido el miedo, y desencadenan el empobrecimiento global y el enriquecimiento de su grupo. Porque es una crisis desigual, que afecta sólo a los más pobres", cuenta. Para demostrarlo señala a los beneficios alcanzados por grupos como Citigroup o el conglomerado de lujo LVMH (Louis Vuitton y Moët Hennessy).

"Las clases dominantes han vivido siempre con fantasmas: los jacobinos, los carbonarios, los masones, los anarquistas, los comunistas. Temían unas fuerzas oscuras que medraban para un día cambiar el mundo y quitarles todo. Eran amenazas fantasmales, pero los miedos eran reales", explica. Con esos miedos los trabajadores obtenían de los gobiernos concesiones, y las clases dominantes mantener el orden social. El primero en introducir medidas de seguros sociales en Europa fue, justamente, Bismarck, con el objetivo de calmar los ánimos.

Siglo y medio de logros

Así que, para el profesor, el factor que desencadena la fase crítica, que atraviesa en estos momentos el Estado del bienestar, es la pérdida del miedo de las clases dominantes a una revuelta popular. Hasta los setenta se vivió el impulso que "permitió el reparto equitativo de sus frutos y un cierto avance de libertades". "El modelo construido en Europa como fruto de siglo y medio de luchas sociales era destruido. Ni siquiera el fascismo logró lo que ha conseguido el capitalismo", sentencia.

La prueba está en que "hay un momento en que la amenaza de una revolución subversiva del comunismo ya no existe y los poderosos entienden que ya no tienen amenazas". Esas intimidaciones, para Fontana, han permitido transformar la sociedad europea desde la Revolución Francesa hasta los años setenta del siglo XX. Justamente, una de las ideas claves de la obra de una ambición inédita en la historiografía española es la creación del aparato económico de organizaciones empresariales que se aúnan para plantarle cara a la agitación.

El presidente demócrata Jimmy Carter logra las primeras victorias para los ricos: evita la creación de una agencia de protección de los consumidores, "una de las cosas que más temen", e impide que los sindicatos vivan con la independencia con la que hasta ese momento habían trabajado. "Los demócratas empiezan a recibir ayudas de los empresarios, hasta entonces recibían dinero sobre todo de los sindicatos", explica. "Con Reagan llega el primer corte de impuestos y las primeras batallas contra los sindicatos. La señora Margaret Thatcher dará la batalla contra el sindicato de los mineros", relata.

Ahondando en la idea del control social, aclara que "el fascismo surgió en momentos en que parecía que la capacidad del capitalismo para seguir manteniendo el orden social interno estaba fallando". Es decir, que aparece como una solución de urgencia ante el peligro de ruptura social. "Por decirlo de alguna manera: el New Deal de Roosevelt es una alternativa al fascismo". ¿El miedo al fascismo dejó campo libre al capitalismo? "Sí, pero las cosas que ha conseguido lo ha hecho pactando".

Contra la resignación

La Historia es una llamada a la acción, el despertar de las conciencias, tal y como la entiende Josep Fontana. Dice haberlo aprendido de Vicens Vives, quien creía que la Historia servía "para ayudar a que las cosas funcionaran". En ese sentido, Fontana encuentra una segunda oportunidad para los historiadores en estos momentos de desorientación. "Habiendo fallado las certezas de los modelos con los que los economistas, como Greenspan, articulaban el futuro, hay que preguntarles a los historiadores qué es lo que ha ido mal para recomponer las certezas".

Avisa: esa función sólo sucederá si aceptan su función crítica, si no se dedican a "abastecer el orden establecido con legitimaciones, que es lo que ha hecho la historiografía académica". Y se queja de la falta de responsabilidad de la ciencia: "Desde 1945 a esta parte, la historiografía se ha dedicado a convencer a la gente de que todo intento de cambiar las reglas sociales conduce al desastre, lo cual es una lección de resignación incomparable. Pero eso no es lo que la historia debe hacer, en algún momento debe mover hacia el cambio. Un gramo de sensatez puede ayudar a cambiar las cosas".

Ese gramo pasa por no crear falsas esperanzas para seguir caminando. Fontana prefiere hacer ver que la situación es irreversible para llamar al cambio. "Hay que combatir contra la hipnosis de la crisis, que induce a pensar que es un fenómeno de corto plazo, que se remediará. Pero esto ya dura más de 40 años y no tiene remedio fácil. ¡La ilusión de que siendo austeros va a pasar es un engaño! Cuando Esperanza Aguirre plantea que la educación no puede ser gratuita para todos mientras dure la crisis, no está pensando más que en el futuro la educación sólo la recibirá quien la pague. Las medidas de austeridad no lograrán que los cinco millones de parados de este país vayan a volver a encontrar ocupación", aclara.

Dibuja un panorama realmente duro para la generación que ahora tiene 20 y 30 años, "no tienen futuro". La protesta es inevitable. Pero en estas condiciones hay diferencias: "No es como en Mayo del 68. Los que protestaban entonces se terminaron integrando en la sociedad. Los que protestan hoy no tienen posibilidad de integración".

Por supuesto, también tiene palabras para los movimientos, "plenamente justificados", de indignación mundial. Aunque avisa de que estos movimientos no deben enquistarse en el ruido de los antiguos antisistema, porque "generarán miedo en la misma población". "La única posibilidad de cambio en estos momentos está en ellos, sólo ellos pueden hacer que el sistema vuelva a negociar para permitir una situación un poco más justa, como la que hubo entre los años treinta y setenta, para volver al menos a unas condiciones civilizadas", explica convencido.

Una izquierda frustrada

Empezamos a entender porqué nunca un libro de Historia fue tan actual. Él esperaba mucho más de la civilización occidental y reconoce sentir que, de alguna manera, nos han estafado. "Yo vengo de una izquierda frustrada varias veces. Frustrada en este país con la Transición, porque cuando estábamos en la clandestinidad esperábamos mucho más que el tipo de pacto que luego se produjo", dice. Entre las verdades dolorosas que sabemos gracias a él está la de que la Historia ni siquiera es un proceso continuo de progreso.

La Historia tampoco puede ser usada con fines propagandísticos, señala. ¿El Diccionario Biográfico Español entra en esa categoría? "El Diccionario es una muestra de la incompetencia de quienes trataron de montar eso y de instituciones como la Academia. Lo que ha salido es una muestra de lo que esa casa puede dar: un disparate. Para empezar, el proyecto mismo es un disparate. Hoy no tiene ningún sentido hacer eso. No hace ninguna falta. Es como hacer una enciclopedia, ¿quién hace hoy una enciclopedia? Estamos en un mundo muy distinto", y él lo sigue atentamente para analizarlo."

http://www.publico.es/culturas/407728/ni-siquiera-el-fascismo-logro-lo-que-ha-conseguido-el-capitalismo


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Manifiesto leído en la concentración del 2N en FyL


Estamos hoy concentrados aquí para alzar nuestra voz una vez más, pues parece que no nos escuchan ni en el Rectorado ni en el Gobierno de Aragón.

El edificio donde estudiamos, trabajamos, donde pasamos largas horas, la Facultad de Filosofía y Letras, se encuentra en un estado lamentable. El día a día se describe con frío o calor en clases y despachos, con falta de aulas, con goteras, con falta de medios… Y además, ocurre cada cierto tiempo que un techo se desploma en esta clase o aquél despacho. Y eso ocurre porque esta Facultad es un edificio cuya construcción finalizó en 1941 y desde entonces no ha sufrido ninguna reforma integral, tan solo añadidos chapuceros como la cuarta planta o el Pabellón de Filología o parches que solo ocultan grietas o se caen, como el techo del Aula VII Inf, el cual se derrumbó el pasado martes 25 de octubre, cuando minutos antes se encontraban varias personas dando clase allí. Podría haber ocurrido algo grave. Parece que hasta que de verdad no ocurra algún accidente grave no van a poner solución.

El proyecto de reforma de Filosofía y Letras es una reivindicación que se remonta muy atrás en el tiempo, desde hace 8 años está aprobado un proyecto de reforma integral que no se ha llevado a cabo. Basta ya de tomaduras de pelo, basta ya de promesas, queremos obras.

El Rectorado ha sido un mal gestor, la DGA no ha financiado suficientemente a la Universidad, y ambos han sido y son unos irresponsables.

El techo se nos cae encima ¿a qué están esperando?

REFORMA DE FILOSOFÍA Y LETRAS ¡YA!

jueves, 29 de septiembre de 2011

V Centenario del nacimiento de Miguel Servet



Miguel Servet, 29 de septiembre de 1511, Villanueva de Sijena (Aragón)- 27 de octubre de 1553, Ginebra.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=11719

jueves, 22 de septiembre de 2011

Zaragoza 1591 - 1593


La Aljafería 1592-93

Entre el 24 de mayo y el 20 de diciembre de 1591 el Reino de Aragón vivió un convulso periodo que ponía fin a un próspero y conflictivo a la vez hermoso siglo XVI. El comercio había enriquecido a comerciantes y nobles aragoneses que construían sus casas-palacio por doquier, la Ciudad de Zaragoza afirmaba por la fuerza sus antiguos privilegios forjándose la enemistad del Reino, se desataban actos violentos entre montañeses y moriscos, el Condado de Ribagorza se sumía en una guerra civil y los bandidos como Lupercio Latrás aumentaban aún más la inseguridad. Toda esta explosiva situación estalló definitivamente con el turbio asunto de Antonio Pérez, antiguo secretario real, que llegó a Aragón perseguido por la justicia castellana. Acogiéndose a los Fueros de Aragón involucró al reino en una disputa contra el rey Felipe II (I de Aragón). Tras dos motines populares en Zaragoza (24 de mayo y 24 de septiembre) el marqués de Almenara fue asesinado, Antonio Pérez huyó y un joven Juan de Lanuza V heredó l cargo de Justicia de Aragón.
El rey ordenó a sus tropas entrar en Aragón aún siendo contrafuero y poner orden. La Diputación del Reino, el Concejo de Zaragoza, el Justicia y algunos nobles armaron a las milicias zaragozanas y salieron al encuentro del ejército del rey Felipe II de Castilla al grito de “viva Felipe I de Aragón” y “vivan nuestros Fueros y Libertades”. No hubo batalla. Las tropas aragonesas, apenas 2.000 hombres mal armados y peor mandados huyeron ante los 10.000 soldados del ejército real.
El Justicia, Juan de Lanuza V “el Mozo” se refugió en Épila y el 19 de diciembre se presentó de nuevo en una Zaragoza ocupada por el ejército de Felipe II. Al día siguiente, sin juicio previo, fue decapitado en la plaza del Mercado. Otros nobles y cabecillas de la rebelión también fueron represaliados. Sus cabezas colgarían de las puertas de la ciudad hasta la visita de Felipe III varios años después.
En 1592 Felipe II convocó unas Cortes aragonesas en Tarazona. Estas Cortes cautivas, a las que ni siquiera asistió el rey que siguió las sesiones desde Ágreda limitaron las atribuciones del Justicia y algunos fueros de Aragón.
A raíz de todo esto Felipe II proyectó varias obras de fortificación de la ciudad de Zaragoza, no tanto para su defensa sino para su sometimiento y control. Finalmente solo se llevó a cabo una reforma para convertir la Aljafería, Castillo de la Inquisición, en algo parecido a una fortaleza cuando no era más que un palacio.
Dejo algunas imágenes de proyectos de fuertes, proyectos de reforma de la Aljafería y planos de la Zaragoza de 1591 -93.




Proyecto de fortificación de la Aljafería





Proyecto de fuerte




Plano de Zaragoza 1592







Proyecto de fortificación
























miércoles, 14 de septiembre de 2011

Gerona sitiada...1285





La ciudad de Gerona ha conocido varios asedios a lo largo de su Historia. El próximo día 19 de septiembre se cumplen 202 años de “el Gran Día de Girona” en el que los gerundenses rechazaron un asalto de las tropas napoleónicas en el marco del sitio que estas imponían sobre la ciudad desde hacía meses.
Pero ya en 1285, Gerona había sufrido un asedio por parte de tropas venidas del otro lado de los Pirineos.



CONTEXTO HISTÓRICO: DE LAS VÍSPERAS A LA CRUZADA




El muy alto Rey don Pedro el tercero dicho don Pedro el grande por las grandes y famosas victorias que obtuvo” Crónica de Aragón de G. F. Vagad, 1499.

En el siglo XIII Sicilia se convirtió en el lugar más disputado del Mediterráneo, clave en la política europea, pues en la isla confluían los intereses dinásticos de las distintas monarquías, y la aragonesa no estuvo exenta. A los Staufen del Sacro Imperio, a los Capetos de Francia, a los Paleólogos de Bizancio, al Papado y a la Casa de Aragón les interesaba Sicilia; bien fuera por ambiciones dinásticas, cuestiones geoestratégicas, el mantenimiento del equilibrio político o intereses comerciales.
Pedro III heredó los reinos de Aragón y Valencia y el condado de Barcelona de su padre Jaime I a la muerte de este en 1276. Su hermano Jaime, heredó el reino de Mallorca y los condados del Rosellón y Cerdaña. En 1262, siendo todavía infante, Pedro, había contraído matrimonio con Constanza Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Esta unión determinaría en buena medida la intervención de la Corona de Aragón en los asuntos sicilianos.
En 1261, de una forma un tanto irregular, Manfredo había subido al trono del reino de Sicilia. Su expansionismo por la península Itálica llevó a que el Papa viera mermada su influencia territorial. El Papa, sintiéndose amenazado por Manfredo, buscó aliados y los encontró en la dinastía Capeta. El 28 de junio de 1265 Celemente VI invistió rey de Sicilia a Carlos de Anjou. Tras la batalla de Benevento, en la que murió Manfredo, Carlos de Anjou entró en Nápoles, haciéndose con el control del reino siciliano. Pero aún le restaban problemas al rey Carlos: había herederos que reclamaban el trono de Sicilia por su parentesco con Manfredo, aún quedaban Hohenstaufen en Europa. Por una parte, la rama alemana de la dinastía, Conradino y Federico que, tras la batalla de Tagiacozzo, fueron ejecutados por Carlos de Anjou. Por otro lado Constanza de Hohenstaufen, esposa del rey de Aragón. Por si la legitimidad de los Anjou en el trono de Sicilia no fuera ya bastante dudosa, se añadirían dos factores de inestabilidad: el malestar de los sicilianos que veían como el nuevo monarca no pisaba la isla y apenas respetaba sus libertades, y el temor del emperador de Bizancio que, viendo cómo los Anjou preparaban una ofensiva contra Grecia, buscó una alianza con el rey aragonés y alentó la rebeldía siciliana.
Este era el explosivo panorama internacional cuando Pedro III embarcó rumbo a Túnez, sin conseguir la bula papal de Cruzada. El destino de la expedición catalanoaragonesa acabó siendo Sicilia y no Túnez. El 29 de marzo de 1282, Pascua de Resurrección, se produjo un incidente entre soldados franceses y un grupo de sicilianos frente a la iglesia del Espíritu Santo de Palermo. Esto desató un levantamiento generalizado al grito de “Moranu li Franchiski” en el que murieron unos 2000 franceses. La insurrección se extendió por el esto de la isla, formándose comunas en Palermo, Mesina y otras ciudades. En agosto Carlos de Anjou desembarcó en Sicilia con un ejército y puso sitio a Mesina. Pedro III se hallaba en Túnez convenientemente informado de los acontecimientos, y cuando los sicilianos solicitaron su ayuda acudió. Así pues, el 30 de agosto Pedro III y su hueste desembarcaron en Trapani. Era el comienzo de una guerra europea.
El 4 de septiembre de 1282 era proclamado rey de Sicilia Pedro I, de la Casa de Aragón. Levantó el cerco de Mesina, e hizo replegarse a las tropas angevinas, mientras que en el mar, Roger de Lauria cosechaba victoria tras victoria. El frente italiano parecía favorable para los intereses de Pedro III. Pero el 9 de noviembre el Papa Martín IV excomulgaba al rey Pedro y el 13 de enero de 1283 llamaba a la Cruzada contra la Corona de Aragón, la cual entregaba a Carlos de Valois, hijo del rey Felipe III de Francia. Los problemas, los frentes y los enemigos se multiplicaron entonces para el monarca aragonés (frontera navarroaragonesa, Albarracín, frontera francocatalana, Nápoles). Es en este contexto de multiplicidad de frentes bélicos donde el sistema militar feudal tradicional muestra sus carencias, y el rey no puede sino confiar en las tropas de su confianza reclutadas en torno a su Casa y en las tropas que combaten a sueldo como los almogávares.



EL SITIO DE GERONA



El episodio álgido de la Cruzada contra la Corona de Aragón fue el sitio de Gerona en 1285. El rey Felipe III de Francia y su hijo Carlos de Valois, al mando de un numeroso contingente asediaron la ciudad de Gerona del 25 de junio al 5 de septiembre de 1285, aunque tras tomarla se vieron obligados retirarse por el corte de sus suministros, las bajas causadas por una epidemia y la contraofensiva catalanoaragonesa.
La defensa de Gerona fue encomendada al vizconde de Cardona que tenía a su mando a 130 caballeros (destacan Guillén de Castelauli, don Guillén de Anglesola y Beltrán de Canellas) y 2500 peones, la mayoría almogávares y 600 ballesteros moros del reino de Valencia. El vizconde proveyó de provisiones a la ciudad, fortificó la ciudad, y ordenó salir de ella a los no combatientes. Zurita señala que los franceses primero intentaron un asalto con escalas, luego probaron con una mina para abrir brecha en la muralla, después con unos ingenios desbaratados por los ballesteros, y por último la rindieron por hambre:



Pero visto que no aprovechaba combatirla ni hacía daño la batería después de muchos combates que se le dieron a lanza y escudo -que era cuando se combatía una fuerza a escala vista, sin batería de máchinas- labraron una mina debajo del muro para derrocar algún lienzo dél. Y eligieron un lugar que les pareció más oportuno para poder minarlo; y los gastadores hicieron la mina muy honda y larga y pusieron en cuentos el muro.
Prevención provechosa del vizconde de Cardona contra la traza de su contrario. Mas el vizconde de Cardona, que entendió el peligro, mandó por la parte de dentro labrar un muy ancho muro bien trabado de gruesa cantería, de suerte que aunque se derribó parte del muro les salió aquel afán en vacío.
[defensa de la ballestería.] Tentaron después desto con los ingenios que llamaban gatas -que eran de gruesa madera embarbotados y enconrados- de llegar al muro para sacar una trinchera; y salió el vizconde con quinientos hombres y pegaron fuego en ellas y no se pudo apagar ni remediar que no fuesen quemadas. La ballestería que había dentro -que era catalana y muy escogida- y los moros del reino de Valencia, hacían mucho daño en la gente francesa que estaba en los castillos que se habían armado para combatir la ciudad.

En este último fragmento que cito de los Anales de Zurita, se describen distintas tácticas de asedio y se vuelve a mencionar la importancia de los ballesteros en la guerra del siglo XIII.




BIBLIOGRAFÍA



HINOJOSA MONTALVO, José, Pedro III el Grande (1240 – 1285), http://bib.cervantesvirtual.com/historia/monarquia/pedro_iii.shtml, [Consultado 13 – 4 -2011 23:48 horas]
ORCÁSTEGUI GROS, Carmen (ed.), “Crónica de San Juan de la Peña (versión aragonesa). Edición crítica”, en Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 51-52, institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1985, pp. 419-569
RUNCIMAN, Steven, Las Vísperas sicilianas, Reino de Redonda, Barcelona, 2009.
UTRILLA UTRILLA, Juan F., “Historia y ficción en las crónicas aragonesas: cronistas y propaganda política en la Edad Media”,
VAGAD, Gauberto Fabricio de, Corónica de Aragón. Ed. María carmen Orcástegui Gros, Cortes de Aragón, Zaragoza, 1996.
ZURITA, Jerónimo, Anales de la Corona de Aragón. Ed. Ángel Canellas López, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1973.

domingo, 28 de agosto de 2011

La Aljafería en el XVIII

La Aljafería, palacio andalusí, símbolo de la importante taifa de Saraqusta, palacio de los reyes de Aragón que dejaron su impronta como Pedro IV el Ceremonioso o Fernando II el Católico, sede de la Inquisición en la Edad Moderna, reformada por Felipe II y Felipe V no para defender Zaragoza sino para controlarla, punto defensivo en 1808 y 1809, cuartel... y actualmente una auténtica joya del Patrimonio zaragozano.

Curioseando por PARES (Portal de Archivos Españoles) he encontrado los siguientes planos y dibujos realizados en el siglo XVIII:



























































sábado, 6 de agosto de 2011

Cristo era un "indignado"

Se acerca la JMJ a la que miro como católico con mucho escepticismo.
Creo que Cristo estaría antes acampado con los indignados que gritando viva el Papa.
Y me ha dado por leer los Evangelios, dejo algunos pasajes con mis comentarios xD:


El Evangelio según San Mateo

Mateo 15, 4-7
“Porque Dios dijo: Honra a tu padre y a tu madre y el que maldiga a su padre y a su madre será condenado a muerte. Pero vosotros decís: El que diga a su padre o su madre: Lo que tenía para ayudarte lo he ofrecido al templo, queda libre de la obligación de ayudar a su padre y a su madre. Así habéis anulado el mandato de Dios con vuestra tradición. ¡Hipócritas!” Antes ayudar que comprar la salvación.

Mateo 19,30
“Muchos primeros serán los últimos, y los últimos los primeros”

Mateo 21, 12-14
“Jesús entró en el templo y echó a todos los que estaban allí vendiendo y comprando. Volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y les dijo: “Esta escrito: mi casa es casa de oración; pero vosotros la habéis convertido en una cueva de ladrones”. Se llegaron a él en el templo ciegos y cojos, y los curó” Contra especuladores, contra los mercados

Mateo 23, 1-7
“Entonces Jesús dijo a la gente y a sus discípulos: “Los maestros de la ley y los fariseos se sientan en la cátedra de Moisés. Haced y guardad lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas e insoportables y las echan a los hombros del pueblo, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Hacen todas sus obras para que los vean los demás. Ensanchan sus filacterias y alargan los flecos del manto. Les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y en las sinagogas, ser saludados en las plazas y que los llamen ¿maestros!” Crítica a los políticos

Mateo 23, 13
“¡Ay de vosotros maestros de la ley y fariseos hipócritas, que cerráis el reino de Dios a los hombres! ¡No entráis vosotros ni dejáis entrar a los que quieren!”

Mateo 23, 23-26
“¡Ay de vosotros maestros de la ley y fariseos hipócritas que pagáis el diezmo de la menta, del anís y del comino, y descodáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe! ¡Guías ciegos, que coláis un mosquito y os tragáis un camello! ¡Ay de vosotros maestros de la ley y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro están llenos de rapiña y codicia!” Descripción de los políticos


El Evangelio según San Marcos

Marcos 4, 24-25
“Les decía también: “¡Atención a lo que oís! Con la misma medida con que midáis seréis medidos, y se os dará con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará” No juzguéis sin conocer, las apariencias engañan. No son perroflautas etarras ni antisitemas vandálicos, son ciudadanos.

Marcos 6, 1-2, 4.
“Jesús salió de allí y se fue a su tierra acompañado de sus discípulos. El sábado se puso a enseñar en la sinagoga y la gente al oírlo decía asombrada ¿De dónde le viene a éste todo esto? Y se escandalizaban de él. Jesús les dijo: “Solo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta” ¿Qué de dónde le viene a éste todo esto? de Rubalcaba joder, de Rubalcaba ¿En Nazaret no leían la Gaceta o veían Intereconomía o qué?

Marcos 10, 21, 23
“Jesús lo miró con amor y le dijo: “Te queda una cosa que hacer; Anda, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo” Esto lo hacen los bancos al revés.

“Jesús miró alrededor y dijo a sus discípulos: “¡Qué difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!” El Papa, muchos obispos, y más de uno del PP o el católico de Bono ya no entran.


El Evangelio según San Lucas

Lucas7, 49
“Pero el que escucha mis palabras y no las pone en práctica se parece al que construyó una casa sobre la arena, sin cimiento; chocó el río contra ella, y rápidamente se arruinó y cayó totalmente” En realidad está hablando de gran parte de la Iglesia actual.


Lucas 7, 41-42, 47.
“Un prestamista tenía dos deudores; uno el debía diez veces más que el otro. Como no podían pagarle, se lo perdonó los dos” Lo que nunca hacen los bancos.

“Por lo cual te digo que si ama mucho es porque se le han perdonado sus muchos pecados. Al que se le perdona poco ama poco”

Lucas 10, 30 -37
“Jesús respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó entre ladrones. Que le robaron todo lo que llevaba, le hirieron gravemente y se fueron, dejándolo medio muerto. Un sacerdote bajaba por aquél camino, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Igualmente un levita que pasaba por allí, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo se compadeció de él, se acercó, le vendó las heridas echando en ellas aceite y vino. Luego lo montó sobre su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacó unos dineros y se las dio al posadero, diciendo: Cuida de él y lo que gaste usted de más yo te lo pagaré cuando yo vuelva." ¿Quién de los tres te parece que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? “
“El que se compadeció de él” Jesús le dijo: “Anda y haz tú lo mismo”.

Lucas 17, 7-10
“¿Quién de vosotros, que tenga un criado arando o pastoreando, le dice cuando llega del campo: Pronto, ven y siéntate a la mesa? Más bien le dirá: Prepárame de cenar, y ponte a servirme hasta que yo como y beba. ¿Tendría que estar agradecido el criado porque hizo lo que se le había ordenado? Así también vosotros, cuando hayáis hecho lo que se os haya ordenado, decid: Somos siervos inútiles: hemos hecho lo que debíamos hacer” Si haces lo que debes siendo injusto, eres un inútil, rebélate.

Lucas 18, 10-14
“Dos hombres fueron al templo a orar, uno era fariseo y el otro publicano. El fariseo, de pie, hacía en su interior esta oración: Dios mío, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres ni como ese publicano, yo ayuno dos veces por semana y pago diezmos de todo lo que poseo. El publicano por el contrario, se quedó a distancia y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: Dios mío, ten compasión de mí, que soy un pecador. Os digo que este volvió a su casa justificado, y el otro no. Porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado” De estos fariseos habrá muchos en la JMJ.

viernes, 5 de agosto de 2011

Contra el terrorismo financiero






"Contra el terrorismo financiero

La extraordinaria subida de la prima de riesgo española y de otros países aún más cercanos al corazón de la vieja Europa nos pone al borde del límite de lo que la ciudadanía no debería consentir.

Nada ha cambiado en España en los últimos días –salvo la celebración de nuevas subastas de deuda pública, claro está– que haya podido dar a entender a “los mercados” que la situación de nuestra economía es peor que hace unas semanas y que, por tanto, justifique una subida en el tipo de interés que debamos que pagar para financiarnos. Se trata, tan solo, de nuevas operaciones de casino que apuestan sobre seguro, provocando ellas mismas los resultados que más les convienen a inversores que, por supuesto, no albergan ninguna preocupación acerca de lo que suceda en la economía real, en la vida de la gente, sino en cómo mejorar sus posiciones de apuesta para ganar más dinero.

Cuando los bancos que habían provocado la crisis que estamos viviendo necesitaron financiación, los gobiernos y el Banco Central Europeo no dudaron en acudir en su auxilio, en una ocasiones, porque decían que eran “demasiado grandes para dejarlos caer” y, en otras, porque había que “salvar al sistema financiero”. En ello se gastaron varios billones de euros; más de 800.000 millones sólo en Alemania y Francia.

Sin embargo, cuando fueron los estados los que necesitaron financiación, fundamentalmente como efecto de la crisis que habían provocado los bancos, aunque en mucha menor medida, en lugar de recibirla en las generosas condiciones en que lo obtuvo la banca, tuvieron que ponerse en manos de esta. Y, gracias a ello, los bancos no sólo levantaron de nuevo cabeza, prestando a tipos cinco o seis veces más altos el dinero que recibían al 1% del Banco Central Europeo, sino que así pudieron poner contra las cuerdas a los gobiernos y exigirles nuevas reformas liberalizadoras como condición imprescindible para salir de la crisis, cuando, en realidad, fue la generalización de ese tipo de medidas lo que la provocó.

Los gobiernos, y en concreto el español, vienen diciendo a la ciudadanía que para acabar con esta situación hay que contentar a los mercados y que para ello es inevitable llevar a cabo las reformas que se les exigen y que, en gran parte, ya se han aplicado: del mercado de trabajo y de las pensiones, privatizaciones de empresas públicas y, pronto, de servicios públicos esenciales. Pero estas recetas se han revelado como una gran mentira, como evidencia el que ni estén produciendo los efectos beneficiosos sobre la economía con que se justifican, ni logren detener los ataques especulativos contra nuestra deuda.

Tratar de hacer frente a una situación que el propio presidente de la Junta de Andalucía calificó de “terrorismo financiero” cediendo a la extorsión, como está haciendo el Gobierno socialista, es algo peor que una simple ingenuidad. Las reformas que ha llevado a cabo sólo han servido para debilitar aún más la capacidad de generación de empleo e ingreso de nuestra economía y, al frenar la recuperación y el crecimiento de la actividad, terminarán encareciendo aún más la deuda pública a medio y largo plazo, convirtiéndose esta dinámica en un círculo vicioso que lleve a la ruina a los propios estados, a sus servicios públicos esenciales y, por ende, a toda la ciudadanía.

Al terrorismo financiero que está destrozando economías enteras no se le puede combatir con sometimiento, sino con firmeza y decisión, defendiendo la economía que crea empleo, riqueza y bienestar y cortando las alas de los capitales especulativos.

Europa tiene medios para lograrlo.

Debe garantizar que los estados dispongan de financiación adecuada a través del Banco Central Europeo, negociando para ello las condiciones que le permitan generar ingresos y no destruir sus fuentes, como ha venido sucediendo. Es una ignominia inaceptable que se preste al 1% a bancos irresponsables y que se obligue a que los pueblos tengan que hacerlo incluso al 10%, como está ocurriendo en algunos casos.

Además, Europa debe establecer impuestos y tasas sobre las transacciones financieras especulativas que las desincentiven en la mayor medida posible.
Y Europa tiene también la obligación moral de establecer controles de capital para impedir que financieros sin escrúpulos sigan poniendo en juego el futuro de la Unión Monetaria, la estabilidad económica y social y el bienestar de sus ciudadanos.

Pero ni España ni el resto de países europeos pueden esperar a que todo se resuelva en Bruselas. Se equivocarán una vez más este Gobierno y los partidos políticos que lo apoyen si vuelven a recortar derechos sociales creyendo que así disminuirá la voracidad de los mercados. Volveremos a ir todos a peor, salvo la banca y las grandes empresas.
En una democracia real, las personas son las verdaderas depositarias de la soberanía nacional y, por tanto, deben constituirse en protagonistas de las decisiones políticas que se toman, como actores y como beneficiarios principales. Si viviésemos en esa democracia real, y los ciudadanos supieran de verdad lo que está pasando, no consentirían el tipo de terrorismo que se está practicando, ni la complicidad de los gobiernos. Y por eso creemos que es fundamental que los movimientos sociales y las organizaciones políticas, sindicales y ciudadanas de todo tipo hagan el máximo esfuerzo para informar, concienciar y movilizar a todas las personas que, con independencia de ideologías o de posiciones políticas, simplemente se indignen y reaccionen ante la injusticia y la irracionalidad que se nos está imponiendo.

Juan Torres López
Comité Científico de ATTAC España
Carlos Martínez García
Promotora Estatal de Mesas de Convergencia
Francisco Jurado
Democracia Real Ya "






"RUTH TOLEDANO
¿¿¡¡Perdón!!??

"Con estivalidad y, sin duda, con alevosía, se producen en Madrid unos episodios policiales de los que un Estado de derecho debiera dar posterior cuenta a la ciudadanía y cuyas responsabilidades directas sería de ley depurar. La alevosía la damos, fatalmente, por hecho al referirnos a las actuaciones de ciertos cuerpos, en particular si son los de Seguridad; con la estivalidad, sin embargo, querrían haber contado quienes los han agitado, quienes los han soltado a las calles y azuzado contra los que habrían de ser sujetos de su protección, sin tener en cuenta que la indignación no es estacional y que, si bien Madrid está medio vacía, el vaso del cabreo está a rebosar. Acaso ustedes, señores del Interior, esperaban que todo el mundo estuviera en la costa, y se han encontrado con indignados de guardia: hay cosas y personas que no se van de vacaciones.

¿Quién ha decidido que se desaloje a pisotones la acampada en el paseo del Prado y se destruya el pactado puesto informativo en una Puerta del Sol que nos pertenece y que ya es símbolo mundial de un nuevo sistema? ¿Quién, que se cierren por la fuerza los accesos a la plaza, en una actuación insólita de la que hasta un sindicato de policías cuestiona la legalidad? ¿Quién ha tomado la decisión de echar el cierre a los comercios de la zona -Ignacio Lario, quizá, presidente de los comerciantes, que exige indemnizaciones multimillonarias y alienta cargas policiales-? ¿Quién ha dado la orden de que los antidisturbios actúen con una agresividad desproporcionada frente a la naturaleza del objeto de su violencia? ¿Camacho y Gallardón? ¿Rubalcaba (¿dónde está Zapatero?)? ¿También Rouco Varela?

Porque a la alevosía y a la estivalidad de la operación hay que unirle una indignante vaticanidad, pues a pocos escapa que esta operación tiene, con la llegada a Madrid de Ratzinger, una relación inversamente proporcional a la limpieza que los mossos perpetraron en su día en la plaza de Cataluña de Barcelona, supuestamente por un encuentro futbolístico: si entonces supimos que nada tenía que ver con el fútbol y sí con la represión del 15-M, ahora sabemos que la del movimiento en Madrid se realiza porque el papa-móvil va a pasar por aquí. Pero, ¿esto qué es?, ¿qué pretenden ustedes? Mientras los indignados solo hacen uso del espacio público para protestar contra los sistemáticos abusos del poder establecido; mientras se sientan en el suelo para celebrar en asamblea el encuentro de su conciencia, de su unión, de su voz y de su voluntad, quienes llevan las riendas de la caballería deciden sofocarlos para abrir paso al jefe de un Estado ridículo en su mismidad, culpable de crímenes que no se le permitirían a una república bananera.

Esos poderes públicos que abusivamente representan los gallardones, camachos, rubalcabas y roucovarelas de turno parecen no poder comprender que a su anciene régime le quedan dos telediarios que ya nadie ve, pues la información veraz fluye por otras redes. No comprenden que nuestra era ya no lleva su nombre porque es, será, la de Anonymous. O sí: lo comprenden y actúan desde la desesperación que produce el sentirse y verse acabados.

No se dan cuenta de que agonizan precisamente por actuar así, por reprimir, por ser violentos, por ejercer abuso de su poder. Necios. ¿Millones de euros del dinero público para recibir al Papa? ¿De un dinero público que, sin embargo, no puede cubrir las prestaciones sociales de este país, sumido en los recortes que conlleva una profunda crisis? Si Jesucristo levantara la cabeza enfurecería con tales mercaderes. ¿Millones de euros para recibir a un tipo homófobo y en connivencia con peligrosos pederastas? ¿Estamos locos o qué? Y para llevar adelante este escándalo sacan sus escuadrones a la calle, en una suerte de razzia a favor de Ratzinger que ofende a los limpios de corazón y a los indignados con razón. Belicosos. ¿Que la ciudadanía no puede tomar la plaza para tratar de desfacer vuestros graves entuertos pero vosotros podéis instalar 200 confesionarios en el Retiro? ¿¿¡¡Perdón!!?? ¿Confesionarios? ¿Pero estáis de broma o qué? Provocadores."

http://www.elpais.com/articulo/madrid/Perdon/elpepiespmad/20110805elpmad_3/Tes

martes, 2 de agosto de 2011

No más políticas de apaciguamiento

En el periodo de Entreguerras (1918 – 1939) Europa vivió una crisis económica, política y social que vio el auge del los fascismos que se hicieron con el poder en Italia, Alemania… El orden europeo se vio desestabilizado por la política agresiva y expansionista de la Alemania nazi dirigida por Adolf Hitler. Las potencias más democráticas del momento eran Francia y Gran Bretaña que vieron con temor este avance del nazismo. En Gran Bretaña gobernaba como primer ministro Chamberlain que ante esta complicada situación decidió optar por la “política de apaciguamiento” un bonito eufemismo de “dejar hacer a Hitler, ya se cansará”… pero no se cansó. Chamberlain creía ingenuamente (no podía saber lo que nosotros sabemos que pasó) que si se dejaba a la Alemania de Hitler expandirse (justificado por el injusto Tratado de Versalles) se evitaría una segunda guerra mundial (que podía acabar con el imperio británico). Así pues Gran Bretaña arrastró (mediante chantaje) a Francia en esta política de apaciguamiento de Hitler. Así Austria, Checoslovaquia, España… cayeron bajo las fauces del fascismo.. y luego fue Polonia. Fue entonces cuando Gran Bretaña y Francia se tuvieron que enfrentar a una Alemania nazi crecida por no pararla a tiempo. El resultado una larga y cruente Segunda Guerra Mundial.

Ahora estamos en 2011, lejos de aquella coyuntura, pero tenemos otra coyuntura de crisis económica y política. Los estados europeos han adoptado una política de apaciguamiento, basada en recortes, para calmar a las agencias de calificación y los “mercados”. Así además de los duros recortes a la ciudadanía, la UE ha dejado caer a Grecia, Irlanda, Portugal… y ahora están a punto de ser hundidas Italia y España.
La política de apaciguamiento con Hitler fue un error desastroso, la política de apaciguamiento (de recortes) con las agencias de calificación y cía. también. Su ambición no tiene límites. ¡Basta ya!

domingo, 17 de julio de 2011

75 años de la sublevación que condujo a la Guerra Civil

Hace 75 se produjo un fracasado golpe de estado, una sublevación de parte del Ejército que condujo a una terrible Guerra Civil en España. Dejo a continuación un pequeño artículo de Julián Casanova:


Solo en España hubo guerra civil
Por Julián Casanova



En los primeros meses de 1936, la sociedad española estaba muy fragmentada, con la convivencia bastante deteriorada, y como pasaba en todos los países europeos, posiblemente con la excepción de Reino Unido, el rechazo de la democracia liberal a favor del autoritarismo avanzaba a pasos agigantados. Nada de eso conducía necesariamente a una guerra civil. Esta empezó porque una sublevación militar contra la República quebró la capacidad del Estado y del Gobierno republicanos para mantener el orden. La división del Ejército y de las fuerzas de seguridad impidió el triunfo de la rebelión, el logro de su principal objetivo: hacerse rápidamente con el poder. Pero al minar decisivamente la capacidad del Gobierno para mantener el orden, ese golpe de Estado dio paso a la violencia abierta, sin precedentes, de los grupos que lo apoyaron y de los que se oponían. Era julio de 1936 y así comenzó la Guerra Civil española.

La Guerra Civil española no fue la crónica anunciada de una frustración secular que, necesariamente, tenía que acabar en una explosión de violencia colectiva. La historia de España no discurrió en esos años al margen de la europea, no fue ajena a las transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales vividas en el resto del continente. Casi ningún país europeo resolvió entonces sus conflictos por la vía pacífica.

Entre 1910 y 1931 surgieron en Europa varias repúblicas, regímenes democráticos, o con aspiraciones democráticas, que sustituyeron a monarquías hereditarias establecidas en esos países secularmente. La mayoría de ellas, y algunas muy significativas como la alemana, la austriaca y la checa, se habían instaurado como consecuencia de la derrota en la I Guerra Mundial. La serie había comenzado en Portugal, con el derrocamiento de la monarquía en 1910, y la española fue la última en proclamarse. La única que subsistió como democracia en esos años hasta el estallido de la II Guerra Mundial, fue la de Irlanda, creada en 1922. Todas las demás fueron derribadas por sublevaciones militares contrarrevolucionarias, movimientos autoritarios o fascistas. Pero el golpe militar de julio de 1936 fue el único que causó una guerra civil. Y esa es la diferencia que conviene explicar: por qué hubo una guerra civil en España.

Habrá que comenzar por una afirmación obvia. Sin la sublevación militar de julio de 1936, no habría habido una guerra civil. Vista la historia de Europa de esos años, y la de las otras Repúblicas que no pudieron mantenerse como regímenes democráticos, lo normal es que la República española tampoco hubiera podido sobrevivir. Pero eso no lo sabremos nunca porque la sublevación militar tuvo la peculiaridad de provocar una fractura dentro del ejército y de las fuerzas de seguridad. Y al hacerlo, abrió la posibilidad de que diferentes grupos armados compitieran por mantener el poder o por conquistarlo.


La Guerra Civil se produjo porque el golpe de Estado militar no consiguió de entrada su objetivo fundamental, apoderarse del poder y derribar al régimen republicano, y porque, al contrario de lo que ocurrió con otras repúblicas del periodo, hubo una resistencia importante y amplia, militar y civil, frente al intento de imponer un sistema autoritario. Sin esa combinación de golpe de Estado, división de las fuerzas armadas y resistencia, nunca se habría producido una guerra civil.

La Guerra Civil fue, por consiguiente, producto de una sublevación militar que puede explicarse por la tradición intervencionista del Ejército en la política y por el lugar privilegiado que ocupaba dentro del Estado, cuestionado por la legislación republicana, frente a la cual reaccionó. Ese golpe militar encontró resistencia porque la sociedad española de 1936 no era la de 1923, cuando la sublevación de septiembre de ese año del general Miguel Primo de Rivera se había visto favorecida por la abstención general del ejército, la debilidad del Gobierno, la pasividad de la opinión pública, que no resistió, y, sobre todo, por el consentimiento del rey Alfonso XIII.

En 1936 había en España una república, cuyas leyes y actuaciones habían abierto la posibilidad histórica de solucionar problemas irresueltos, pero habían encontrado también, y provocado, importantes factores de inestabilidad, frente a los que sus gobiernos no supieron, o no pudieron, poner en marcha los recursos apropiados para contrarrestarlos. Frente a un nivel de movilización política y social tan amplio como el inaugurado y creado por el régimen republicano, el golpe de Estado no podía acabar, como tantas veces en la historia de España, en una mera vuelta al orden perdido, apoyado en los valores tradicionales. Si se quería echar la República abajo, se necesitaba una nueva versión, violenta, antidemocrática y antisocialista, creada ya por el fascismo en otros lugares de Europa, que cerrara la crisis y tapara de verdad todas las fracturas abiertas, o agrandadas, por la experiencia republicana

Hasta que llegó la Segunda República en abril de 1931, la sociedad española se mantuvo bastante al margen de las dificultades y trastornos que sacudían a la mayoría de los países europeos desde 1914. España no había participado en la I Guerra Mundial y no sufrió, por tanto, la fuerte conmoción que esa guerra provocó con la caída de los imperios y de sus servidores, la desmovilización de millones de excombatientes y el endeudamiento para pagar las enormes sumas de dinero dedicadas al esfuerzo bélico.

En el continente europeo, tras la I Guerra Mundial, la caída de las monarquías, la crisis económica, el espectro de la revolución y la extensión de los derechos políticos a las masas hicieron que un sector importante de las clases propietarias percibiera la democracia como la puerta de entrada al gobierno del proletariado y de las clases pobres. Temerosos del comunismo, se inclinaron hacia soluciones autoritarias.

Ocurrió además que esos nuevos regímenes parlamentarios y constitucionales se enfrentaron desde el principio a una fragmentación de las lealtades políticas, de tipo nacional, lingüístico, religioso, étnico o de clase, que derivó en un sistema político con muchos partidos y muy débiles. La formación de gobiernos se hizo cada vez más difícil, con coaliciones cambiantes y poco estables. En Alemania ningún partido consiguió una mayoría sólida bajo el sistema de representación proporcional aprobado en la Constitución de Weimar, pero lo mismo puede decirse de Bulgaria, Austria, Checoslovaquia, Polonia o España durante los dos últimos años de la República. La oposición rara vez aceptaba los resultados electorales y la fe en la política parlamentaria, a prueba en esos años de inestabilidad y conflicto, se resquebrajó y llevó a amplios sectores de esas sociedades a buscar alternativas políticas a la democracia.

El fascismo y el comunismo, los dos grandes movimientos surgidos de la Primera Guerra Mundial y que iban a protagonizar dos décadas después la Segunda, apenas tenían arraigo en la sociedad española durante los años de la República y no alcanzaron un protagonismo real y relevante hasta después de iniciada la Guerra Civil.

El fascismo apareció en España más tarde que en otros países, sobre todo si la referencia son Italia y Alemania, y se mantuvo muy débil como movimiento político hasta la primavera de 1936. Durante los primeros años de la República, apenas pudo abrirse camino en un escenario ocupado por la extrema derecha monárquica y por la derechización del catolicismo político. El triunfo de Hitler en Alemania, sin embargo, atrajo el interés de muchos ultraderechistas que, sin saber todavía mucho del fascismo, vieron en el ejemplo de los nazis un buen modelo para acabar con la República. El que iba a ser el principal partido fascista de España, Falange Española, fue fundado por José Antonio Primo de Rivera, hijo del dictador, el 29 de octubre de 1933.

También estaba ausente de la sociedad española por esos años el comunismo, la otra gran ideología y movimiento político que salió de la I Guerra Mundial. El Partido Comunista de España (PCE), fundado a comienzos de los años veinte siguiendo los principios esenciales de la Internacional Comunista, llegó a la República con un recorrido corto, comparado con el socialismo y el anarquismo, y con una organización que aglutinaba a unos cuantos centenares de militantes. En las dos primeras elecciones, en junio de 1931 y noviembre de 1933, no consiguió ningún diputado y comenzó a adquirir presencia en la sociedad española por primera vez en 1934 cuando la Komintern cambió su política de “clase contra clase”, de crítica a la democracia burguesa, por la formación de frentes antifascistas. En las elecciones de febrero de 1936, integrado en la coalición del Frente Popular, el PCE obtuvo 17 diputados (de 470 que tenía el parlamento español). No era todavía un partido de masas, pero había roto el aislamiento.

En definitiva, solo gracias a una guerra civil, el comunismo y el fascismo acabaron teniendo una notable influencia en la política y en la sociedad española de los años treinta. Antes de la sublevación militar de julio de 1936, ni fascistas ni comunistas tuvieron fuerza para desestabilizar a la República. En la primavera de ese año, tras las elecciones ganadas por el Frente Popular, la violencia hizo acto de presencia con algunos atentados contra personajes conocidos y los choques directos armados entre grupos políticos de la izquierda y de la derecha plasmaban en la práctica, con resultados sangrientos en ocasiones, los excesos retóricos y la agresividad verbal de algunos dirigentes. Los dos partidos con más presencia en el parlamento, el socialista y la CEDA, tampoco contribuyeron durante esos primeros meses de 1936 a la estabilidad política de la democracia y de la República. La política y la sociedad españolas mostraban signos inequívocos de crisis, lo cual no significaba necesariamente que la única salida fuera una guerra civil.

No hay, en suma, una respuesta simple a la pregunta de por qué del clima de euforia y de esperanza de 1931 se pasó a la guerra cruel y de exterminio de 1936-1939. La amenaza al orden social y la subversión de las relaciones de clase se percibían con mayor intensidad en 1936 que en los primeros años de la República. La estabilidad política del régimen también corría mayor peligro. El lenguaje de clase, con su retórica sobre las divisiones sociales y sus incitaciones a atacar al contrario, había impregnado gradualmente la atmósfera española. La República intentó transformar demasiadas cosas a la vez: la tierra, la Iglesia, el Ejército, la educación, las relaciones laborales. Suscitó grandes expectativas, que no pudo satisfacer, y se creó pronto muchos y poderosos enemigos.

Ningún conflicto, protesta social o disturbio ocurrido durante la Segunda República, antes de la sublevación militar de julio de 1936, disponía de la capacidad organizativa y armada para emprender una acción sostenida contra el poder establecido. Las guerras civiles, en la historia, no surgen necesariamente como resultado de situaciones caóticas, que es lo que los sublevados de julio de 1936 y las visiones neofranquistas en la actualidad pretenden demostrar que había en España en la primavera de aquel año.

Mientras las fuerzas armadas defendieron a la República y obedecieron a sus gobiernos, pudo mantenerse el orden y los intentos militares/derechistas o revolucionarios de subvertirlo fracasaron, aunque fuera, como en la revolución de Asturias de octubre de 1934, con un coste alto de sangre. El golpe de muerte a la República se lo dieron desde dentro, desde el seno de sus mecanismos de defensa, los propios militares que rompieron el juramento de lealtad a ese régimen en julio de 1936.

A partir de ese momento, comenzaron una lucha violenta para conquistar el poder. El destino de España se decidió por las armas. Y el resultado ya lo sabemos. La atormentada vida política y social de la República fue sustituida por una historia de degradación y asesinato en masa. Por mucho que se hable de la violencia que precedió a la Guerra Civil para tratar de justificar su estallido, está claro que en la historia de España del siglo XX hubo un antes y un después del golpe de Estado de julio de 1936. Bastaron tres años para que la sociedad padeciera una oleada de violencia y desprecio por la vida sin precedentes. Y de allí surgió la paz de Franco, el Estado de terror, la continuación del Estado de guerra, un régimen de crimen e intimidación.

Julián Casanova es autor de Europa contra Europa, 1914-1945 (editorial Crítica).