jueves, 17 de febrero de 2011

Sobre la crisis

“Se había intentado reforzar la demanda mediante una gran expansión del crédito a los consumidores (…) Los bancos afectados ya por la euforia inmobiliaria especulativa que, con la contribución habitual de los optimistas ilusos y de la legión de negociantes sin escrúpulos, había alcanzado su cenit (…) y abrumados por deudas incontrolables, se negaron a conceder nuevos créditos y refinanciar los existentes. Sin embargo eso no evitó que quebraran por millares”

HOBSBAWM, E., Historia del siglo XX, Crítica, Barcelona, 1995, p. 107
¿Está hablando de la crisis de 1929... o sobre la actual?????

martes, 8 de febrero de 2011

1911 - 2011 Centenario de la muerte de Joaquín Costa


Tal día como hoy, un 8 de febrero de 1911, fallecía en Graus (Huesca) Joaquín Costa, insigne aragonés, una de las cabezas visibles del Regeneracionismo.


http://www.centenariocosta.es/

domingo, 6 de febrero de 2011

Crisis de la Restauración: poder civil vs Ejército


El Ejército durante la Restauración pasó a un primer plano de la vida política a través de la guerra colonial. Antes de 1898 ya estaba presente. Es verdad, que el sistema ideado por Cánovas pretendía poner fin al acceso al poder a través de pronunciamientos, y Cánovas siempre situó al poder civil por encima del militar, pero eso no quiere decir que en la práctica los militares no influyeran y tuvieran poder. Los militares estaban presentes en el palacio real, en las Cortes… y otras instituciones. Tuvieron poder suficiente para frenar los intentos de modernización del ejército porque dañaba sus intereses corporativos: había que recortar el cuerpo de oficiales que era desmesurado. La crisis del régimen facilita la intromisión de los militares en el sistema.


Un punto de inflexión es 1893 cuando se empiezan a enrarecer las relaciones entre poder civil y militar. En ese año de 1893 una serie de fortificaciones españolas se están levantado en Melilla, lo que provoca la ira de las tribus de la zona. Esto desemboca en un ataque armado de las cabilas contra posiciones del ejército español. Ante esto el gobierno no reacciona con una respuesta armada sino con la diplomacia. Esto fue considerado como “la vergüenza de Melilla” por los militares. Se pensaba que el prestigio de España a nivel internacional había quedado seriamente dañado. Fue entonces cuando empezaron a hacer su aparición críticas explícitas del ejército al sistema parlamentario. Aparecieron discursos que además de criticar al sistema parlamentario ensalzan al ejército como garante del prestigio nacional y el orden social. Se contrapone el carácter “honesto” y “sufrido” del ejército frente al carácter “corrupto” y “deshonesto” de la clase política.


Con la Guerra de Cuba (1895 -98) esto se acrecenta. El 23 de febrero de 1895 se produce el “Grito de Baire” que proclama la independencia de Cuba. El ejército se sitúa en el centro de la vida política. Tras el “Desastre” del 98 se alteró la relación ejército-clase política. Quedaba alterado uno de los principios fundacionales del régimen: la supremacía del poder civil. En torno al 98 hubo un discurso generalizado entre los militares: la responsabilidad de la derrota recaía en los políticos (que acusaban los militares). El ejército rechazaba que se le culpabilizara por lo sucedido en Cuba. Se abre una confrontación clara del poder civil con el militar. El ejército creía que era tratado injustamente por los políticos. En las mismas Cortes, los militares respondieron a los políticos acusándoles de “traidores”. El ejército deslegitima al régimen político. Tras el 98 el ejército aspira al poder poniendo por delante el patriotismo. En ese momento todo esto fueron solo “alardes”, pero estos discursos evidencian un descontento militar que podía ser (de hecho lo fue) peligroso para el poder civil. Se empezaban a fraguar en los cuarteles ideas antiliberales y antiparlamentarias.


El monarca Alfonso XIII potencia esta tensión apoyando a los militares. Las políticas de Maura y Canalejas fracasaron, y ese fracaso actuó relanzando la posible solución militar. Además las reivindicaciones obreras y nacionalistas no salieron bien paradas. Para el ejército eran muy importantes la “unidad de la Patria” y el “orden social”. Ante esas amenazas (obreros y nacionalistas), el estado recurrió al ejército para mantener el orden social y la seguridad de la Patria. Con esta actuación el estado dio más poder al ejército. El estado contrajo una cara hipoteca con el ejército.


Hubo un ámbito en el que incluso antes del 98 se producen importantes fricciones entre el poder civil y el militar: la libertad de prensa (una de las grandes conquistas de la década de 1880). Fue contra la prensa, contra determinados periódicos contra los que cargaron miembros del ejército. Desde 1895 los conflictos eran habituales por las críticas que la prensa vertía sobre el ejército. En 1895 el periódico madrileño “El Resumen” criticó la actitud poco patriótica de los suboficiales que habían evitado ir a las Antillas, y estos asaltaron el periódico “El Resumen” y “El Globo”. Esto se saldó en favor del ejército porque el poder civil no castigó a los asaltantes de los periódicos. Las críticas de la prensa arreciaron con la Guerra de Cuba, criticando la forma en que se lleva la guerra, las injusticias, las inmoralidades del sistema de reclutamiento, la ineptitud de algunos oficiales… Grupos de militares asaltan periódicos y el gobierno impone la censura previa, que queda en manos del poder militar.

A medida que fue aumentando la conflictividad social, los gobiernos fueron recurriendo con más frecuencia al ejército para reprimir manifestaciones, huelga, perseguir asociaciones… En 1900 se introduce un artículo en el Código Penal según el cual se castigan todos los ataques contra “la integridad nacional”. Esto muestra la incapacidad del poder civil y esto fue una peligrosa hipoteca.


La balanza se estaba inclinando a favor del poder militar. En 1906 se aprobó la Ley de Jurisdicciones, impulsada por el entonces presidente del gobierno Segismundo Moret y el ministro de Gobernación, el conde de Romanones. Según esta ley el control de la prensa quedaba en manos de tribunales militares. Dejaba bajo jurisdicción militar todas las ofensas orales como escritas contra la unidad de la patria, la bandera o el honor del ejército. A esta Ley se llega a raíz de un nuevo episodio de violencia militarista: En noviembre de 1905, 200 oficiales asaltaron las redacciones de 2 periódicos catalanes “Cut –cut” y “La veu de Catalunya”, dejando 50 heridos. Estos eran dos publicaciones catalanistas que habían criticado al ejército y a España. Las autoridades, lejos de intervenir, permanecieron al margen. El presidente del gobierno, Montero Ríos, intentó reafirmar el poder civil e intentó destituir a los altos mandos militares que habían apoyado los asaltos, pero se encontró la oposición de su propio ministro de Guerra, Weyler, y su gobierno cayó. Los militares, aprovechando el enfado que producía en el propio rey y en parte de la opinión pública los “excesos verbales del catalanismo”, consiguieron que a través de la Ley de Jurisdicciones de 1906 esos delitos quedasen en sus manos. Esta Ley dio “carta blanca” al ejército en su particular lucha contra los nacionalismos periféricos. Esta Ley fue derogada en 1931, pero ya había sentado un precedente del papel que jugaba el ejército.


Una cuestión juega un papel fundamental en todo esto: el protectorado de Marruecos. En 1898 las colonias se habían perdido, y eso era un golpe al prestigio internacional de España en plena era de los imperios. Pero ahí estaba Marruecos que se dividió en un protectorado español y otro francés. Marruecos era un territorio que permitía la renovación del sueño imperial, todo esto apoyado por la ideología de la época sobre la misión civilizadora de la raza blanca. El protectorado español de Marruecos proporcionó al Ejército varias cosas:
- Un frente permanente de guerra abierta. Eso suponía contar con destinos para los militares en los cuales podían adquirir experiencia, y sobre todo condecoraciones y ascensos rápidos por méritos de guerra.
- Los militares africanistas empezaron a dar forma a una ideología particular ante la cual tenían manos libres. Se encontraba en un territorio colonial donde no había autoridad civil. Podían hacer lo que querían. Este territorio fue un territorio donde poco a poco se empezó a dar forma a una ideología castrense peculiar. Jóvenes oficiales que ascienden vertiginosamente y que basan la propia identidad colectiva en el desprecio y enfrentamiento que sienten hacia los militares peninsulares, calificados como inexpertos, inactivos, acomodados… Esta ideología desprecia también al gobierno parlamentario, a las autoridades civiles.
De esta ideología-mística y de Marruecos salió Miguel Primo de Rivera, el protagonista del golpe de estado de 13 de septiembre de 1923. Este golpe se vio acelerado por el estrepitoso desastre de la derrota de Annual en 1921. Es un problema a largo plazo. La Dictadura es el desenlace de una evolución hacia la supremacía del poder militar que se venía dando desde fines del siglo XIX. Una crisis en la que iban creciendo ideas que giraban en torno al desprecio al parlamentarismo, a los políticos, y al resurgir del autoritarismo y de los valores castrenses. El ejército se presentó como “salvador de la Nación”. Toda una ideología que conformó la Dictadura de Primo de Rivera y la de Franco.
Annual supuso una impresionante derrota. Una de sus consecuencias fue la elaboración de un informe para depurar responsabilidades. Ese informe fue redactado e iba a ser discutido por las Cortes. Este informe fue obra de un militar, el general Picasso. Este Informe Picasso ponía en evidencia los gravísimos problemas dentro del ejército en Marruecos:
- Del presupuesto que se tenía para “civilizar” el protectorado, el 91% era consumido por gastos militares. Un 61% de los recursos eran absorbidos por los sueldos de los militares, y con el 39% restante se tenía que soportar: la dotación de material, manutención, transportes, servicios sanitarios, administración…
- Gravísimos problemas de favoritismo y corrupción que se daban en Marruecos. El Informe desvelaba que los destinos más ambicionados dentro del protectorado se concedían con favoritismos, y que los destinos más conflictivos se cubrían por turno entre los oficiales más jóvenes.
- Puso en evidencia que los oficiales se saltaban sus destinos, abandonándolos, lo que favoreció el ataque de las cabilas rifeñas.
- Puso al descubierto una red de corrupciones muy variadas. Esa corrupción floreció muy particularmente en el cuerpo de intendencia. Las plazas marroquíes habían atraído a oficiales y suboficiales que según el Informe vivían escandalosamente bien, debido a todo tipo de negocios turbios y corruptelas. Era una corrupción generalizada en el ejército de Marruecos. Un escritor, Arturo Varea, señaló que Marruecos era “un burdel y taberna inmensos”. Opinión compartida por Indalecio Prieto, que viajó a Marruecos como enviado del periódico “El Liberal”, y cuando conoció Melilla dijo que era “un lupanar y una ladronera”.
El Informe Picasso deja claro que la actuación de parte del ejército era una vergüenza.
Annual arranca de una campaña osada, emprendida por el general Fernández Silvestre, para avanzar hacia Alhucemas. En ese momento ya coinciden que era una campaña alocada: “La zona ocupada en poco más de un año era tan grande (…) la línea avanzada estaba demasiado alejada de las bases de abastecimiento (…) fuerzas dilatadas al máximo (…) sin la retaguardia cubierta”. Había un claro problema militar: dilatada extensión, débiles posiciones de retaguardia, precariamente fortificadas y escasamente dotadas de hombres y armamento, y además difíciles de abastecer incluso de agua. Cuando las cabilas, dirigidas por Ab el- Krim finalmente atacaron, el general Silvestre ordenó la retirada de Annual, pero esta no fue ordenada. Fue una auténtica desbandada, un caos. Fue una retirada sin mando, sin orden, con el único objetivo de retirase de Annual. No se observó ninguna regla militar. Y así sucedió lo que sucedió: un incalculable número de muertos. La responsabilidad recae en los oficiales que no supieron organizar la retirada. De los 8000 – 12000 muertos en Annual, la mayoría eran reservistas. Marruecos, 5000km2 conquistados con muchas bajas y de poco interés general, quedó perdido en tres semanas.
Tras el Desastre de Annual, Indalecio Prieto fue nombrado miembro de la comisión parlamentaria que debía de depurar responsabilidades por lo sucedido. Para él, el desastre había sido la consecuencia esperada de un fracaso militar y político: haber tolerado la existencia de un ejército ineficaz y no modernizado que resultaba muy caro y que estaba insubordinado.
Marruecos es un asunto fundamental en la Historia de España, que condicionó la política española entre fines del XIX y el siglo XX. Es una pieza clave para entender el conflicto entre el poder civil y el militar. Sin Marruecos no se puede entender la agonía y extinción de la Restauración, sin Marruecos no se puede entender 1923 ni 1936.
¿Qué significa Marruecos? “Allí nació la posibilidad de rescate de la España grande, allí se fundó el ideal que nos redime, sin África yo apenas me puedo explicar a mí mismo” dijo Francisco Franco al ser entrevistado en 1938 por Manuel Aznar.
Marruecos ha estado en el corazón mismo de la Historia de España.


(Apuntes tomados en la clase "La Construcción del Estado Contemporáneo en España, profesora Carmen Frías, Universidad de Zaragoza, curso 2010 -11)

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“Orden de proceder .--Punto de partida de la información .-Dispuesta por Real orden de 4 de Agosto último la instrucción de la presente información de carácter gubernativo, dirigida a esclarecer las circunstancias que concurrieron en los sucesos de orden militar acaecidos en el territorio de la Comandancia general de Melilla en el mes de Julio del año anterior, y facilitados por el Ministerio de la Guerra los antecedentes que tomo elemento inicial de juicio fueron estimados pertinentes, unos en copia y otros para examen, hubo este juzgado de tomar como punto de partida prudencial de sus investigaciones aquel momento en que el Comandante general del territorio, propasando el límite racional de la capacidad de sus medios de acción, sin exacta apreciación de las circunstancias políticas regionales y distanciándose, a lo que puede juzgarse, de las miras del Alto Mando, en cuyos proyectos no entraba intensificar por entonces la acción por la parte de Melilla-telegrama de 13 de noviembre de igzo-, se aventura en arriesgada incursión en la cabila de Tenseman, sobre la izquierda del río Amekran, raya virtual por entonces de la zona sometida, en demanda del áspero contrafuerte de cabo Kilates, con decidido propósito de alcanzar el río Neckor y la bahía de Alhucemas, y que en su primera etapa se traduce en efímera ocupación de monte Abarrán, sin preparación ni medios adecuados, prólogo de la catástrofe provocada en aquel territorio.” Introducción del RESUMENDEL EXCMO. SR. GENERAL DE DIVISIÓN DON JUAN PICASSO GONZÁLEZ referente al expediente instruido por él con motivo del abandono de posiciones en el territorio de Melilla en los meses de julio y agosto.