jueves, 31 de marzo de 2011

Coronación de los monarcas de la Corona de Aragón



Fragmento de las Ordinaciones de Pedro IV el Ceremonioso (siglo XIV):



On con los reys d’ Aragó sien estrés de reebre lo dit sant sagrament de uncció en la ciutat de Çeragoça, la qual és cap del Regne d’Aragó, lo qual Regene és títol e nom nostre principal, covinent cosa és rahonable que aximateix en aquella los reys d’Aragó reeben la corona e les altres insígnies reyals axí con veem que.ls emperadors preñen en Roma la principal corona, la qual ciutat és cap de lur imperi.

domingo, 20 de marzo de 2011

Islandia: un espejo en el que mirarnos





LA PRESIÓN POPULAR HA PROVOCADO GRANDES CAMBIOS EN EL PAÍSIslandia, el país que castiga a los banqueros culpables de la crisis

La gran mayoría de la población occidental sueña desde 2008 con decir “no” a los bancos, pero nadie se ha atrevido a hacerlo. Nadie, salvo los islandeses, que han llevado a cabo una revolución pacífica que ha conseguido no sólo tumbar un gobierno y redactar una nueva constitución, si no encarcelar a los responsables de la debacle económica del país.

La semana pasada fueron detenidas 9 personas en Londres y en Reikjiavik (capital de Islandia) por sus responsabilidad en el colapso financiero de Islandia en 2008, una profunda crisis que devino en una reacción ciudadana sin precedentes que cambió el rumbo del país.

Ha sido la revolución sin armas de Islandia, el país que acoge a la democracia más antigua del mundo (desde el año 930), y cuyos ciudadanos han logrado cambiar a base de manifestaciones y caceroladas. ¿Y por qué el resto de los países occidentales ni siquiera se ha enterado?

La presión ciudadana islandesa ha conseguido no sólo tumbar un gobierno, si no redactar una nueva constitución (en proceso) y meter en la cárcel a los banqueros responsables de la crisis del país. Como se suele decir, si se piden las cosas con educación es mucho más fácil conseguirlas.

Este silencioso proceso revolucionario tiene su origen en 2008, cuando el gobierno islandés decidió nacionalizar los tres principales bancos, el Landsbanki el Kaupthing y el Glitnir, cuyos clientes eran principalmente ingleses, estadounidenses y americanos.

Tras la entrada del Estado en el capital la moneda oficial (krona), se desplomaba y la bolsa suspendía su actividad tras un hundimiento del 76%. Islandia entraba en bancarrota y para salvar la situación, el Fondo Monetario Internacional (FMI) inyectaba 2.100 millones de dólares y los países nórdicos ayudaban con otros 2.500 millones.

Las grandes pequeñas victorias de la gente de a pie

Mientras bancos y autoridades locales y extranjeras buscaban a la desesperada soluciones económicas, el pueblo islandés se echó a la calle y con sus insistentes manifestaciones diarias frente al parlamento de Riekjavik provocó la dimisión del primer ministro, el conservador Geir H. Haarden, y de todo su gobierno en bloque.

Los ciudadanos exigían, además, que se convocaran elecciones anticipadas, y lo consiguieron. En abril salió elegido por votación un gobierno de coalición formado por la Alianza Social-demócrata y el Movimiento de Izquierda Verde, encabezado por una nueva Primera Ministra, Jóhanna Sigurðardóttir


Durante todo el 2009 la economía islandesa continuó en situación precaria (cerraría el año con una caída del 7% del PIB) pero, pese a ello, el Parlamento propuso la devolución de la deuda a Gran Bretaña y Holanda mediante el pago de 3.500 millones de euros, una suma que debían pagar todas las familias islandesas mensualmente durante 15 años al 5,5% de interés.

La medida provocó de nuevo la ira de los islandeses, que volvieron a tomar las calles exigiendo que, al menos, esa decisión fuera sometida a referéndum. Otra nueva pequeña gran victoria de las protestas callejeras: en marzo de 2010 se celebraba esa votación y un aplastante 93% de la población se negaba a devolver la deuda, al menos en esas condiciones.

Con ello consiguieron que los acreedores se repensaran el acuerdo y lo mejorara, ofreciendo los intereses al 3% y el pago a 37 años. Ni siquiera eso ha sido suficiente, el presidente actual, al ver que el Parlamento aprobaba este acuerdo por un margen muy estrecho, decidió el mes pasado no sancionarlo y llamar de nuevo a los islandeses a votar en referéndum para que sean ellos los que tengan la última palabra.

Los banqueros huyen atemorizados

Volviendo a la tensa situación de 2010, mientras los islandeses se negaban a pagar una deuda que habían contraído los tiburones financieros sin preguntarles, el Gobierno de coalición había iniciado una investigación para dirimir jurídicamente las responsabilidades de la fatal crisis económica y ya se había detenido a varios banqueros y altos ejecutivos estrechamente relacionados con las operaciones de riesgo.

La Interpol, por su lado, había dictado una orden internacional de arresto contra el expresidente del Parlamento, Sigurdur Einarsson. Esta situación hizo que banqueros y ejecutivos, atemorizados, abandonaran el país en masa.

En este contexto de crisis, se eligió una asamblea para redactar una nueva constitución que recogiera las lecciones aprendidas y que sustituyera a la actual, inspirada en la constitución danesa.

Para ello, en vez de llamar a expertos y políticos, Islandia ha decidido recurrir directamente al pueblo, soberano, al fin y al cabo, de las leyes. Más de 500 islandeses se presentaron candidatos para participar en este ejercicio de democracia directa y redactar la constitución, de los cuales fueron elegidos 25 ciudadanos sin filiación política entre los que hay abogados, estudiantes, periodistas, granjeros, representantes sindicales…

Entre otras novedades, esta constitución está llamada a proteger como ninguna otra las libertades de información y de expresión con la llamada Iniciativa Islandesa Moderna para Medios de Comunicación, un proyecto de ley que pretende hacer del país un refugio seguro para el periodismo de investigación y la libertad de información donde se protejan fuentes, periodistas y proveedores de Internet que alojen información periodística.

Será el pueblo, por una vez, el que decida sobre el futuro del país mientras banqueros y políticos asistan (algunos desde la cárcel) a la transformación de una nación, pero desde la barrera.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Artículo de Julián Casanova sobre la situación en Libia

TRIBUNA: JULIÁN CASANOVA
Gobernantes fosilizados e indignación popular


Suele pasar a veces en la historia. La tranquilidad es aparentemente absoluta. Los grandes poderes y la diplomacia internacional no contemplan disturbios o alteraciones sustanciales del orden. Y, de repente, por causas casi inexplicables, llegan noticias de revueltas, crisis de autoridad y serias amenazas de inestabilidad que cogen a todos por sorpresa. Los acontecimientos van más deprisa que las explicaciones que de ellos pueden darse y el entusiasmo inicial se evapora ante las dudas e incertidumbres generadas por la protesta. ¿Qué está ocurriendo en el mundo árabe?

Las raíces del conflicto parecen estar, si aceptamos, con la necesaria precaución, las noticias que los propios protagonistas y observadores nos proporcionan, en la tensión creciente entre un sector de la sociedad que se ha modernizado y ha accedido a la cultura y unos gobernantes fosilizados que se aferran al poder absoluto en vez de ensanchar su base política. No es el hambre ni la desigualdad las que lo causan, aunque la carestía de productos básicos y la mala distribución de la riqueza están en el telón de fondo de las revueltas. Lo que sale a la superficie es la indignación moral frente a unas autoridades corruptas que exhiben su autoridad personal y opulencia y se refugian en el pasado para eludir los cambios. Numerosos grupos de la población les han perdido el respeto y la reverencia y no soportan que legitimen más su autoridad en principios religiosos o en mitos del pasado.

Esos grupos que se rebelan, jóvenes fundamentalmente, han optado por dejar el acomodo rutinario en el que se habían instalado sus mayores, por resistir abiertamente, una actividad sumamente peligrosa en esos países. Han dado el arriesgado paso desde la mera supervivencia a la resistencia, desafiando a la autoridad y a sus instituciones represivas. Consiguieron sus objetivos en Túnez y Egipto, con la caída de Ben Ali y Hosni Mubarak, abrieron las puertas a la movilización en otros países como Yemen, Jordania o Argelia y se han topado en Libia con un Estado más represivo y más dispuesto a suprimir las protestas con métodos violentos.

Cabe la posibilidad de que en este escenario de cambio y rebeldía inaugurado en Túnez apenas hace unas semanas, algunos gobernantes hagan concesiones que sean suficientes para acallar durante un tiempo las posibles movilizaciones y resistencias. Lo que está ocurriendo en Libia, no obstante, merece especial consideración. Que haya surgido una protesta tan abierta y enérgica frente a un dictador como Muamar el Gadafi es un lujo que pocas veces está al alcance de las clases subordinadas.

Pasado el regocijo y entusiasmo inicial, las fuerzas rebeldes se encuentran ante una montaña casi imposible de escalar, a no ser que la intervención internacional les empuje. Estados Unidos y las potencias europeas saben lo difícil que es levantar ahora y consolidar después una alternativa democrática a Gadafi porque son ellos mismos lo que, con su apoyo al dictador, han evitado durante décadas ese camino. Pero tampoco es necesario esperar a una matanza masiva de civiles, algo muy probable si la resistencia no encuentra auxilio de forma rápida, para cambiar el rumbo y poner en marcha medios extraordinarios que puedan derribar al tirano y a sus servidores.

Además de la represión, sufrimiento y miseria que va a provocar sobre cientos de miles de personas, la posible victoria de Gadafi constituirá una humillación para la democracia. Sería un malísimo ejemplo que quienes quieren parar el reloj de la historia encuentren todavía más gloria, poder y opulencia a costa de sus víctimas. Hasta ahora, visto lo ocurrido en Túnez y Egipto, el objetivo fundamental de la protesta era suprimir los rasgos más opresivos del sistema. Eso no es posible en Libia, donde los mecanismos de represión de la dictadura no solo van a contener la rebeldía, sino que pueden ocasionar una masacre.

Parece normal que los que vivimos en los países ricos tengamos temor a que todo ese viejo orden, que nos da petróleo y una supuesta estabilidad frente al radicalismo islamista, se desmorone. Menos lógico resulta, sin embargo, que con lo caras que están la libertad y la democracia, con lo que nos costó conseguirlas y mantenerlas en Europa y en Estados Unidos, no tendamos la mano a quienes lanzan su rebeldía, su indignación moral, frente a gobernantes fosilizados que se refugian en la fuerza para perpetuar sus privilegios. Como la protesta no es obra de agitadores, ni se trata tan solo de la frustración de expectativas materiales, va a ser difícil que vuelva la tranquilidad, los buenos tiempos en que los autócratas pisaban con descaro la dignidad de sus pueblos sin miedo a la resistencia. Es un buen momento para acabar con ese despotismo, justo cuando sus propios súbditos se atreven a desafiarlo. La historia no suele dar tantas oportunidades.


Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza.



http://www.elpais.com/articulo/opinion/Gobernantes/fosilizados/indignacion/popular/elpepiopi/20110316elpepiopi_4/Tes

domingo, 13 de marzo de 2011

1311 Cuando la senyal del rey d'Aragó ondeó en el Partenón


En 1302 acudiendo a la llamada de auxilio (y al dinero) del emperador bizantino, una expedición almogávar (mercenarios aragoneses y catalanes principalmente) se traslada a Anatolia para combatir a los turcos. Tras varias victorias, los bizantinos comienzan a desconfiar de ellos, y en 1305 acaban traicionándoles y asesinando a Roger de Flor y otros caudillos almogávares. Lejos de amedrentarse los almogávares declaran la guerra al Imperio Bizantino desatando “la venganza catalana”. En 1310 las compañías de almogávares entran al servicio del duque franco de Atenas. El duque de Atenas incumple lo prometido (principalmente pagarles) y los almogávares se rebelan contra los francos de Grecia.
El 13 de marzo de 1311 los almogávares se enfrentaron en la batalla de Cefiso o del río Cefis a los francos del duque de Atenas. Los almogávares inferiores en número y sin apenas caballería abrieron surcos desde el río para empantanar el campo de batalla y así obstruir la carga de la pesada caballería franca. Durante la batalla la caballería pesada franca cargó y quedó hundida en el fango, siendo un blanco perfecto para las jabalinas de los almogávares. La victoria catalanoaragoensa fue total.
Las compañías almogávares entraron en Atenas que quedó incorporada a la Corona de Aragón hasta 1388.

jueves, 10 de marzo de 2011

Hace hoy 200 años...en Badajoz...

Capitulación de la Plaza de Badajoz

"Nos, Louis-Anne Gouré, ayudante del comandante, jefe de estado mayor del 5º cuerpo de ejército, oficial de la Legión de Honor, revestido de plenos poderes de S.E. el mariscal duque de Trèvise, jefe de las tropas de sitio, y el señor Horé, brigadier de las armas españolas, teniente coronel del regimiento del Príncipe, revestido de plenos poderes de M. el general Imaz, gobernador de Badajoz, los cuales, después de haberse comunicado recíprocamente sus plenos poderes, en buena y debida forma han convenido los artículos siguientes:

Art. 1º. La plaza de Badajoz, fuertes y obras dependientes de ella, serán entregadas mañana, 11 de marzo, a las nueve de la mañana, al ejército francés.
Art. 2º. La artillería, las armas, municiones, almacenes, cajas de administración militar y las de la provincia, serán entregados a los oficiales franceses que se deleguen para recibirlos.
Art.3º. La guarnición será considerada prisionera y conducida a Francia; saldrá de la plaza con los honores de guerra, a tambor batiente, mechas encendidas, llevando dos piezas de campaña en cabeza.
Art.4º. Los señores oficiales generales y oficiales de todas las graduaciones conservarán sus equipajes y sus propiedades particulares; los soldados, sus morrales.
Art.5º. Se facilitarán a los señores oficiales y a sus esposas medios de transporte, según lo permitan las localidades.
Art. 6ª. Los no combatientes, tales como médicos y cirujanos, comisarios de guerra y empleados de administración, serán puestos en sus casas en libertad, en cualquier lugar en que radique su domicilio, y se les facilitarán pasaportes a estos efectos.
Art. 7º. Se ha convenido, aun conocida ya la tolerancia de los franceses, que los habitantes de Badajoz no serán perseguidos por sus opiniones políticas; siendo su religión la misma que la de los franceses, lejos de prohibir su ejercicio, se les protegerá; no estarán, lo mismo que los demás habitantes de España, obligados a tomar las armas contra los españoles.
Art. 8º. Desde esta noche, y lo más pronto posible, las tropas francesas tomarán posesión del fuerte de San Cristóbal, de la cabeza del puente y de la puerta de la Trinidad; las órdenes serán dadas, para su tranquilidad, por M. el general Imaz, gobernador.
Art. 9º. Como consecuencia del art. 2º, los oficiales, miembros de la administración franceses que se hallan en el caso de ser enviados a la plaza, serán recibidos a la hora que disponga su entrada M. el mariscal duque de Trèvise.
Art. 10º. El señor general Imaz, gobernador, tendrá libertad para enviar un oficial al general Mendizábal, para darle cuenta de esta capitulación.
La presente capitulación será ratificada lo antes posible por S.E. el duque de Dalmacia, general en jefe del ejército del mediodía, y por el señor gobernador de Badajoz."

http://badajoz1812.blogspot.com/2011/03/capitulacion-de-la-plaza-de-badajoz.html

domingo, 6 de marzo de 2011

Islandia y la crisis. Revolución democrática



El pueblo había desaparecido. Filósofos, políticos, analistas: en Occidente todos concordaban en el aburguesamiento de las clases trabajadoras, aunque sólo fuera por los gloriosos años del Estado del bie-
nestar propio de nuestras sociedades desarrolladas. En cuanto a los países en vías de desarrollo, estaba claro que, sometidos como lo estaban a dictaduras férreas nutridas por Occidente, su estancamiento casi catatónico era la garantía de un orden mundial muy conveniente.

Dos acontecimientos quebraron nuestras sólidas convicciones. Primero, el despertar auténtico de tres pueblos árabes que lograron el asombroso resultado de echar a un par de dictadores con sus cómplices, de arrinconar a un tirano loco, de aterrorizar a unos cuantos más y de minar las bases de regímenes corrompidos exigiendo elecciones libres en nombre de la democracia. Un pueblo enfurecido pero no violento, acuciado por la miseria y la sed de libertad, en cuya lucha se fundían las diferencias de clase y de religión. La historia de Túnez, de Egipto y de Libia no ha terminado; pero ha comenzado bien.

En la democracia, en cambio, parecía inútil buscar al pueblo y esperar que se expresase: para eso tenía representantes, unos partidos convertidos, según Juan I. Macua, en agencias de colocación, una casta dirigente elegida –es verdad– y pagada en principio para hablar en su nombre. Con eso, la acción democrática parecía reducida al proceso electoral. Toda búsqueda inquieta o sentimental del colectivo que se agrupaba bajo ese nombre terminaba en la noche de los tiempos: 1789, la Comuna de París, Garibaldi, Steinbeck, las grandes huelgas… Y sin embargo, según un sondeo hecho por la revista Philosophie, frente a lo que ya se llama en democracia “la crisis de la representación”, el 66% de los franceses se declara favorable a que ciudadanos “por sorteo”, como en Atenas, compongan comités populares para controlar la acción de los elegidos locales. Y que una ley sea revisada automáticamente si una manifestación de un millón de personas lo pide.
Y entonces, pese al casi boicot o desinterés de la información, nos llega una noticia de Islandia: en 2008, en plena crisis financiera, el pueblo, los ciudadanos, bajaron a la calle. Mucho se ha razonado sobre la crisis, así como sobre la actitud desvergonzada de las organizaciones financieras nacionales e internacionales que se hicieron con el mango y con la sartén, como dijo Iñaki Gabilondo, y se llega siempre a la misma constatación: los que han de pagar la nota no son los culpables. Son la gente.

En Islandia, isla de 317.000 habitantes, con el Parlamento
(Althing) más viejo del mundo (año 930), el pueblo ha decidido no pagar. Todos los bancos islandeses se habían portado muy mal. En particular Landsbanki, cuya filial Icesave, con tasas de interés de hasta el 6%, había atraído en cinco meses 10.000 millones de dólares ingresados por 300.000 británicos y buen número de holandeses, depósitos no cubiertos por el fondo islandés de garantía. Este pueblo de pescadores pronto se vio a merced de los banqueros de negocios, de una banca central y un Gobierno ebrio de éxito financiero. Islandia fue el primer país en sucumbir a la crisis financiera. En pocos días, sus tres bancos principales, Kaupthing, Landsbanki y Glitnir, mordieron el polvo.

Cuando tuvo lugar la previsible quiebra de Icesave, Londres y La Haya se a apresuraron a reembolsar a sus ciudadanos, arrojando con ello un tupido velo sobre la nulidad total de sus autoridades de control. Luego, ambos países pasaron la factura a Reykjavik: 4.000 millones de euros (2.700 los británicos y 1.300 los holandeses), a 15 años y un interés del 5,5%. Al principio, el Parlamento islandés nacionalizó los tres bancos, cosa que provocó la huida de sus directivos y, temeroso de ver denegado su acceso a la Unión Europea, promulgó una ley sobre el reembolso. Constatando que la suma exigida significaría el pago de 100 euros mensuales durante ocho años para cada uno de los habitantes de la isla, un vasto movimiento de opinión y manifestaciones obligaron al presidente islandés a rehusar la ratificación de la ley y someterla a un referéndum, cuyo resultado fue una sorpresa: el 93% de los islandeses votaron contra el reembolso. Desde entonces, el problema está en suspenso.
Pese a la nueva oferta de reembolso de la deuda con el 3% de interés y pagos aplazados hasta 2046, aceptada esta vez por el primer ministro islandés, Reino Unido y Holanda sólo pueden esperar un rechazo masivo. “Los ciudadanos de Islandia serán llamados a las urnas para votar este nuevo acuerdo con los Gobiernos británico y holandés”, declaró el presidente Olafur Grímsson, que en marzo de 2010 se alegró del rechazo masivo al plan anterior, al que él también se opuso.

Este procedimiento debería dar que pensar tanto a los dirigentes como a los expertos en democracia. Al mismo tiempo, los islandeses decidieron cambiar la Constitución. Desde mediados de febrero, 35 ciudadanos electos al margen de todos los partidos trabajan sobre un nuevo texto, basado en la separación de la Iglesia y el Estado, la nacionalización de los recursos naturales y la clara separación entre poderes ejecutivo y legislativo. Deben entregar el texto antes del próximo verano.

Nicole Thibon es periodista

http://blogs.publico.es/dominiopublico/3107/el-pueblo-existe/

sábado, 5 de marzo de 2011

5 de marzo de 1811 y de 1838

BICENTENARIO DE LA PLAYA DE LA BARROSA O DE CHICLANA, CÁDIZ.



El 5 de marzo de 1811 las tropas aliadas hispanobritánicas, a las órdenes de Graham y Lapeña, derrotaron pírricamente a las tropas francesas que sitiaban Cádiz.

http://www.voluntariosdearagon.com/

5 DE MARZO





El 5 de marzo de 1838 las tropas facciosas de Cabañero fueron derrotadas en la Ciudad de Zaragoza por la Milicia Nacional.

Como recompensa la Regente concedió a Zaragzoa el título de "Siempre heroica".

http://hemerotecadigital.bne.es/datos1/numeros/internet/Barcelona/Guardia%20nacional,%20El/1838/183803/18380317/18380317_00000.pdf#search=%22cabanero%22&page=2