lunes, 25 de abril de 2011

CICLO DE HISTORIA MILITAR



CICLO DE HISTORIA MILITAR

Aula I (C.M.U. Pedro Cerbuna)





Martes 26 Abril - 18:30


Conferencia inaugural a cargo de los catedráticos José Antonio Armillas y Enrique Solano Camón acerca de la definición misma de “historia militar” y su estado actual.
- 19:30 (aproximadamente)
Intervención del profesor ayudante Mario Lafuente Gómez: "Categorías de combatientes y sus armas en el Aragón bajomedieval: la guerra de los Dos Pedros (1356-1366)".

Ruegos y preguntas




Miércoles 27 Abril- 19:30


Intervención del doctor en filología española Alberto del Río Noguera: "Los libros de caballerías y las armas de fuego a la luz de la [r]evolución militar moderna".

Ruegos y preguntas





Jueves 28 Abril– 18:30


Cinefórum: Henry V, de Kenneth Branagh (1989, 137 min.), presentación y coloquio a cargo de los colaboradores Pablo Aguirre Herráinz y Sergio García Pujades.





Organizan: colectivo Nos[otros] y colegios mayores Pedro Cerbuna y Santa Isabel




sábado, 23 de abril de 2011

San Jorge, Día de Aragón




Narra Jerónimo de Zurita en sus Anales de la Corona de Aragón lo siguiente acerca de San Jorge y las armas del Reino de Aragón:

"Aparecimiento y milagro de San Jorge. Un hijo del emperador de Alemaña se halló en esta batalla, de donde dicen descienden los de Urrea. También en la historia de sant Juan de la Peña se contiene que se apareció aquel día a los cristianos sant Jorge y que trajo un caballero alemán en su caballo que en el mesmo día se halló en la batalla de la toma de Antioquía; y algunos autores modernos añaden a esto que aquel caballero era del linaje de Moncada y que se halló en la batalla de Alcoraz un hijo del emperador de Alemaña que volviendo de Santiago a donde era venido en peregrinación se quedó a servir al rey; y que era opinión que descendieron deste los ricos hombres del linaje y apellido de Urrea. Pero así como es muy notoria verdad que nuestro Señor obraba milagrosamente por sus siervos en aquellas necesidades siendo tan pocos y tan débiles las fuerzas de los cristianos que peleaban con innumerables copias de infieles, y que en las batallas por su gran clemencia y misericordia eran confortados por diversas visiones de santos abogados de la cristiandad, así en lo demás bastará si lo que parece verisímil se admite por verdadero; y fuera desto, lo que fuere más apacible a la opinión del vulgo, que se deleita de cosas extrañas, ni pienso afirmarlo por constante ni contradecirlo. Mayormente que el principio de los linajes de Moncada y Urrea es de tanta antigüedad y nobleza en Cataluña y Aragón, que no hay para qué ensalzarlos con opiniones que no sean muy fundadas y verdaderas.
El rey edifica en el lugar de la batalla iglesia a San Jorge y toma por divisa la cruz de San Jorge con cuatro cabezas rojas. En memoria desta tan grande y señalada victoria, mandó el rey edificaren aquel mismo lugar una iglesia a honra y gloria de sant Jorge, patrón de la caballería cristiana. Y escriben los autores modernos que entonces tomó el rey por sus armas y devisas la cruz de sant Jorge en campo de plata y en los cuadros del escudo cuatro cabezas rojas por cuatro reyes y principales caudillos que en esta batalla murieron; y estas armas quedaron de allí adelante a los reyes de Aragón."

sábado, 9 de abril de 2011

De másteres del Profesorado y faltas de educación

¡Qué vergüenza! El máster de Educación es un fraude, un despropósito... vergonzoso. http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=661797&page=1#EnlaceComentarios
"De másteres del Profesorado y faltas de educación

09/04/2011 MARTA Moreno


El pasado octubre se inició la segunda promoción del Máster de Secundaria en Zaragoza, el cual cuesta 1.200 euros, es obligatorio y anual, siendo la única vía para acceder a las oposiciones que nos permitirán ejercer la docencia. Desde entonces, tan sólo nos hemos encontrado con un profesorado que, en algunos casos, ha justificado sus importantes carencias cognitivas asegurándonos que debemos olvidar todo lo que hemos aprendido en nuestras carreras y partir de cero. Profesores que se consideran expertos en Didáctica, pero que después se permiten el lujo de cometer graves errores conceptuales de los que se escudan afirmando que terminaron la Licenciatura hace muchos años, que lo importante no son los contenidos sino cómo los damos. Esto es, que lo importante no son los cinco años de nuestra vida dedicados a formarnos intelectualmente. Ahora tenemos que cambiar el chip y aceptar que hemos dejado de ser expertos en nuestras materias y que nos hemos convertido en una especie de pseudoprofesores en proyecto. Sin embargo, aunque intentásemos adaptarnos a su discurso y, dejando de lado el conocimiento, nos convirtiésemos en meros productos pedagógicos, esto sería imposible dada la lamentable formación recibida. Exceptuando cuatro conceptos básicos que todos nos han repetido hasta la saciedad, el resto han sido contenidos sin relación alguna o alejados de la realidad, con una metodología basada en Power Point de mediocre calidad y un elenco de faltas de ortografía y errores conceptuales que han plagado algunos de los materiales repartidos e incluso algún examen. Las situaciones han rozado en ocasiones la insolencia. Asignaturas vacías de contenidos serios, de discurso improvisado y con criterios de evaluación aleatorios, como el caso de Educación Emocional, donde la profesora afirmó desde el principio que ya sabía quiénes iban a sacar las mejores notas. Casos en los que la profesora ha entrado en clase con un ovillo de lana y nos ha hecho enredarnos con él para explicar no se sabe muy bien qué y momentos insólitos en los que se nos ha animado a buscar nombres ocultos de animales dentro de frases absurdas o a explicar la fuerza del Régimen Franquista dependiendo de la imagen de Franco en las monedas. Todas ellas, actividades más propias de niños de parvulario que de personas adultas. Ante esto, cabe plantearse cuáles han sido los criterios de selección, ya que muchos profesores carecen de experiencia en institutos. Si la razón primera no han sido sus aptitudes profesionales, preferimos no imaginar cuál ha sido la razón última. Ante tales irregularidades, sugeriríamos, tanto al Máster como a la propia Facultad de Educación, que reflexionen respecto de la calidad general de sus docentes. Si esto es un trato serio dirigido a licenciados que están pagando 1.200 euros, que nos digan dónde está la cámara oculta y dejen de tratarnos como a imbéciles. Y ya que el ministerio nos obliga a cursar un Máster anual, que al menos sea de calidad. Presidenta y en representación de la Asamblea de estudiantes del Máster en formación del Profesorado. "
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=661797&page=1#EnlaceComentarios

jueves, 7 de abril de 2011

Las agencias al banquillo.




Las agencias al banquillo

Jaume Asens y Gerardo Pisarello



"Mientras más se agudiza la crisis, más crece la impresión de que sus causantes no sólo no son sancionados, sino que se están convirtiendo en sus principales beneficiarios. En este contexto, la querella penal contra las agencias privadas de calificación de deuda impulsada por el Observatorio DESC, ATTAC y otras organizaciones sociales debería verse como un freno a la descarnada impunidad de los más fuertes. Pero también como un intento de conjurar un golpe de mercado que, de no detenerse, acabará por arrasar los frágiles cimientos democráticos de nuestras sociedades y los derechos básicos de la mayoría de la población. Para entender el papel de Moody’s, Standard & Poors y Ficht a lo largo de la crisis habría que distinguir dos momentos. El primero tiene lugar aproximadamente a partir de 2001, con la expansión del boom inmobiliario. Entonces, el negocio de las agencias consistió en calificar al alza, previo pago por su asesoramiento, diferentes productos financieros de sus clientes. Muchos de esos productos eran hipotecas basuras y activos tóxicos. Las agencias, en connivencia con la banca, les otorgaron la máxima calificación. Gracias a estas operaciones, los ejecutivos de las agencias multiplicaron sus ingresos. Al mismo tiempo, generaron una burbuja cuyo estallido aniquiló de un plumazo el derecho a la vivienda de miles de familias y condenó a muchas otras al desempleo. En Estados Unidos, estas actuaciones han sido enjuiciadas por diferentes tribunales e investigadas por el Senado y por la Comisión Estatal de Bolsa y Valores. En Ohio, Connecticut y California se ha acusado a las agencias de haber actuado sin rigor ni transparencia, de haber emitido información fraudulenta y de haber favorecido a clientes a los que previamente asesoraban, en un claro conflicto de intereses. Se han dictado algunas sentencias en su contra y se han impuesto nuevas regulaciones. Con todo, las agencias han conseguido desplegar su enorme poder económico, político y mediático para neutralizar los controles más incisivos. En el ámbito europeo, las sanciones a las agencias o a la banca por su responsabilidad no han llegado siquiera a eso. Es más, en casos como el español, las entidades financieras han recibido ingentes cantidades de ayuda que les han permitido convertir su deuda privada en deuda pública. Y todo ello prácticamente sin contraprestaciones que las obliguen, por ejemplo, a aliviar el grave problema habitacional que han contribuido a crear. Pero la cuestión no se acaba aquí. Para rescatar al sector privado y obtener liquidez, muchos gobiernos de la periferia europea se han visto forzados a emitir más deuda pública y a solicitar los servicios de las agencias. Y es aquí, precisamente, donde estas entran en escena por segunda vez. No ya para calificar al alza activos tóxicos, sino para desvalorizar las deudas públicas de algunos gobiernos e instituciones, forzándolos a ofrecer a los eventuales prestamistas beneficios de toda clase. El paso del optimismo fraudulento de ayer al desmedido pesimismo de hoy tiene connotaciones más ideológicas que técnicas. Las agencias no califican del mismo modo a los gobiernos conservadores que a aquellos más reticentes a la hora de aplicar los ajustes. Asimismo, la dureza exhibida con deudas como la griega, la portuguesa o la española contrasta con la laxitud con que se juzgan otras igual o más riesgosas, como la abultada deuda pública estadounidense. Los dictámenes de las agencias carecen, en realidad, de la más mínima rigurosidad argumental. El criterio técnico para medir la solvencia de un país consiste, de manera casi exclusiva, en las ventajas que pueda ofrecer a los especuladores o en su predisposición a restringir los derechos sociales. Nada más. Mientras más favorable se muestre un Gobierno a congelar pensiones o a “flexibilizar” las relaciones laborales, más confiable se presenta a ojos de los grandes evaluadores. Este modus operandi, ejercido por un puñado de entidades con una posición dominante en el mercado, entraña una conducta delictiva. Sus dictámenes, escasamente transparentes y rigurosos, permiten manipulaciones arbitrarias en el precio de las cosas (art. 284 del Código Penal). Y la información que generan es susceptible de ser utilizada en beneficio económico propio (art. 285). El Gobierno español paga entre 365.000 y 530.000 euros anuales a las tres principales agencias por sus servicios, que luego pueden acabar beneficiando a otros clientes. Los principales tenedores de deuda pública española, por ejemplo, son bancos alemanes, franceses, británicos y holandeses. La mayoría son clientes de las agencias. ¿Cómo no ver el conflicto de intereses? ¿Cómo excluir que estas entidades puedan beneficiarse de manera ilegítima de informes que a menudo se emiten minutos antes del cierre de las bolsas? Muchas de estas operaciones deberían haber sido objeto de control por parte del Banco de España o de la Comisión Nacional de Valores. Pero ello no ha ocurrido. Por el contrario, si los gobiernos víctimas de la especulación carecen de autoridad para cuestionarla es precisamente porque su connivencia con ella ha sido todo menos excepcional. Es en ese contexto donde la acusación popular ante los tribunales cobra más sentido. Como herramienta jurídica, ciudadana, contra la impunidad de una coalición oligopólica dispuesta a sacrificar al altar de sus beneficios los derechos políticos y sociales de poblaciones enteras. El multimillonario Warren Buffet, uno de los propietarios de la agencia Moody’s, ha podido decirlo sin ambages: “Esto es la lucha de clases, y la mía, la de los ricos, la está ganando”. Seguramente tiene razón. De lo que se trata, sin embargo, es de ponérselo difícil, obligándoles a rendir cuentas, al menos esta vez, por sus crímenes económicos." Jaume Asens y Gerardo Pisarello son juristas e impulsores de la querella contra las agencias de calificación"


lunes, 4 de abril de 2011

LA MEMORIA EN FRANCIA.




LA MEMORIA EN FRANCIA 1945 – 20…


Daniel Aquillué Domínguez



Los que han olvidado el mal en nombre del bien, Los que no tienen corazón predican el perdón Les son indispensables los criminales. Creen que se precisa todo para hacer un mundo (…) No hay piedra más preciosa Que el deseo de vengar al inocente (...) No hay salvación en la tierra Mientras se pueda perdonar a los verdugos. *Paul Eluard, 1945

La presente exposición pretende reflejar el complicado asunto de la memoria de pasados traumáticos en la Francia Contemporánea, concretamente a la asimilación colectiva de los années noires y la Liberación con todo lo que implican. Pero en primer lugar ¿cómo definir “memoria? ¿Cómo se estudia desde el punto de vista histórico? Para empezar, la memoria aunque se refiere al recuerdo del pasado es móvil, es decir, se dirige al presente. Henry Rousso define la historia de la memoria como “el estado de la evolución de las representaciones del pasado, entendidas como hechos políticos, culturales o sociales” y que “incluye tanto el análisis histórico del acontecimiento propiamente dicho como el análisis de su posteridad, entendida no como sus consecuencias, sino como su supervivencia activa y pasiva en el imaginario social y, por tanto, en las prácticas sociales de las generaciones posteriores” .


Francia durante la Segunda Guerra Mundial

El 17 de junio de 1940 Francia se rendía ante la Alemania nazi, el mariscal Pétain lo anunciaba en un discurso radiofónico. Sin embargo, aunque la derrota causó conmoción en la población también dio pie a un profundo sentimiento de alivio para la mayoría de la población, que lo único que quería era la finalización de una guerra en la que Francia jugaba con desventaja . Pétain, que disponía de un ingente número de seguidores en el país a la altura de 1940, no tuvo problemas en conseguir que el 10 de julio la Asamblea Nacional le otorgara plenos poderes. Se formó así el “Estado Francés” con capital en Vichy, Pétain de presidente y Pierre Laval de primer ministro. Mientras tanto desde Londres, donde se había refugiado, el general De Gaulle daba su famoso discurso de la Francia Libre, pero lo cierto es que a esas alturas, los apoyos de la Francia Libre eran más bien escasos. En el interior del país la Resistencia aún tardaría en surgir, los comunistas aún estaban desconcertados por la actitud de la URSS frente a Alemania, y los gaullistas aún no tenían fuerza. No será hasta 1941 -42 cuando la Resistencia tome fuerza. El 10 de mayo de 1943 el Consejo Nacional de la Resistencia reconoció el liderazgo de De Gaulle, el 6 de junio de 1944 se producía el Desembarco de Normandía, el día 14 De Gaulle regresa a Francia… la liberación estaba próxima. El 18 de agosto de 1944 en París se inició una insurrección (mal planificada) contra los nazis que pudo saldarse exitosamente gracias al avance de la División Leclerc hacia la capital, donde entró el 24 de agosto. París estaba liberado y De Gaulle pronunció un discurso cargado de simbolismo:



¡París! París ultrajado, París destruido, París martirizado…, pero París… ¡liberado! Liberado por sí mismo, liberado por su pueblo con la participación de toda Francia; es decir, de la Francia que lucha, es decir, de la verdadera Francia, de la Francia eterna.

No deja de ser significativo: sólo existe una verdadera Francia: la resistente. Vichy no es Francia. Hay autores (Henry Rousso) que hablan de “guerra civil” francesa para referirse a estos años de enfrentamiento entre las fuerzas de la Resistencia y luego liberadores (gaullistas, comunistas) y los colaboracioncitas de Vichy. Otros (Olivier Wieviorka) señalan en cambio que aunque hubo un discurso de “guerra civil” por parte de “los extremos”, nunca se produjo un conflicto fratricida abiertamente . La Francia ocupada fue indiferente, y solo dos minorías se enfrentaron.


Tras la liberación, la depuración

En los últimos tiempos de la ocupación y en los primeros momentos de la Liberación y antes de que actuara la Justicia oficial se llevó a cabo lo que se ha denominado “épuration sauvage”, una purga extraoficial: ejecuciones sumarias llevadas a cabo por la Resistencia, palizas, arrestos, y rapado a mujeres. En la Francia liberada se abrieron 300.000 expedientes a acusados de colaboración, pero había un problema: el delito de “colaboración” no estaba tipificado. Por esta razón a los colaboradores se les aplicó el artículo 75 del Código Penal que atañía a la “complicidad con el enemigo”. Tras la Liberación fueron encarceladas 126.000 personas, de las cuales 36.377 fueron liberadas en cuanto la situación lo permitió, esto es, cuando la opinión pública dejó de constituir un peligro para el propio interno . La población atacó en más de un caso a colaboradores que habían sido juzgados “levemente” por la justicia oficial. En un primer momento la actualidad francesa quedó eclipsada por los grandes juicios a los dirigentes del “Estado Francés”. Una ordenanza de De Gaulle, dada en París el 18 de noviembre de 1944, creó un Tribunal Supremo de Justicia para juzgar a los dirigentes de Vichy. Por un lado, el mariscal Pétain, contra el que se inició un proceso el 26 de abril de 1945, cuando aún se encontraba en Alemania. Cuando regresó a París se produjo un profundo malestar porque actuaba como incómodo recuerdo de que el grueso de la población la había considerado su salvador 5 años antes . El jurado sentenció a muerte a Pétain, pero la pena fue conmutada por cadena perpetua (murió en 1951 en la cárcel). El que no se libró de ser ejecutado ese mismo año fue Pierre Laval, el que fuera primer ministro del “Estado Francés”. De Gaulle quería con estos juicios de mostrar la ilegalidad de la Francia de Vichy. Además se llevó a cabo una depuración del funcionariado con sanciones administrativas, desplazamientos, degradaciones, ceses… Además numerosos franceses fueron condenados a la “indignidad nacional” que implicaba: pérdida del derecho al voto, imposibilidad de ser funcionario, trabajar en los medios de comunicación…


Las críticas a la depuración

A fines de 1949 todavía había franceses detenidos por colaboracionismo, principalmente en la prisión de Fresnes. Ya en esos momentos empezó a salir a la luz una literatura contraria a la depuración y que solicitaba se rebajasen las penas. Esta literatura de finales de la década de los 40 justificaba la colaboración como algo legal puesto que consideraba que Pétain había sido elegido jefe del estado legítimamente. A partir de 1950 la revista Écrits de Paris empezó a publicar crónicas de víctimas de la depuración y sus defensores, en que denunciaban abusos. En 1950, un antiguo combatiente de la Resistencia, el coronel Rémy protestó contra la amplitud de la depuración con un artículo titulado “La Justicia y el oprobio”. Al mismo tiempo se crearon una serie de asociaciones en defensa de los depurados como la “Unión para la Restauración y la Defensa del Servicio Público” (1947), que ayudaba a los funcionarios depurados, o el “Comité Francés para la Defensa de los Derechos del Hombre” que pedía amnistías. A pesar de todo esto, las mismas víctimas de la depuración tenían al sensación de que su situación se resolvería mejor en silencio . Las Leyes de Amnistía A principios de 1946, con la depuración aún en apogeo, François Mauriac planteó ya la cuestión de conceder una amnistía para ciertos crímenes (o errores) de colaboración, para lo cual argumentaba que muchos de los que habían sido depurados no creían haber actuado mal, y apelaba a la misericordia cristiana y a la propia Historia de Francia:


Es en los Dreyfus de hoy, si existen, en los que hay que pensar, y sería generoso luchar y comprometerse a favor de los Dreyfus vivos.

Finalmente se votó una Ley de Amnistía el 16 de agosto de 1947 que se aplicaba a menores de 18 años, a los menores de 21 que posteriormente hubiesen luchado en las fuerzas de la Francia Libre, y a algunos funcionarios. Otra ley votada ese mismo mes, amnistiaba a los alsacianos, que habían sido condenados a degradación nacional. A pesar de estas amnistías, a la altura de 1948, muchos franceses (concretamente un 63%) creía que no era aún el momento de “pasar página”, de olvidar. Poco a poco, en el año siguiente, esa opinión fue cambiando. En 1949, el presidente Auriol dijo que “salvo los traidores, los denunciantes y los torturadores”, los detenidos convictos de colaboración serían liberados y recuperarían sus derechos civiles. Un sondeo realizado a continuación revelaba que un 60% de la población estaba entonces a favor de la amnistía . El año de 1950 fue de encarnizados debates parlamentarios, hasta que el 5 de enero de 1951 se votó una nueva Ley de Amnistía. Socialistas y comunistas votaron en contra, René Mayer aseguró que “la amnistía no justifica nada”, y finalmente fue aprobada. Esta Ley autorizaba a una liberación anticipada de personas condenadas por colaboracionismo, establecía que la degradación nacional ya no era una pena criminal, y se rebajaban ciertas penas de cárcel. Una nueva Ley de Amnistía de 1953 afectaba a los funcionarios depurados, a los degradados a indignidad nacional, a los acusados de comerciar con el enemigo… y como señaló el presidente Auriol:



La amnistía no es una rehabilitación ni una revancha, tampoco es una crítica contra quienes, en nombre de la nación, asumieron la dura tarea de juzgar y castigar.

De esta Ley de Amnistía de 1953 es destacable el artículo 45 que prohibía “el recuerdo de las condenas o sanciones amnistiadas” . Es patente el hecho de querer olvidar ese pasado traumático de la colaboración y la depuración.


La memoria francesa de 1945 a 1980

El recuerdo de Vichy puede dividirse en cuatro fases , en las que se va asimilando colectivamente ese pasado traumático. Una primera fase iría desde el momento de la Liberación hasta mediados de los años 50. El asunto fundamental es liquidar las secuelas de la ocupación mediante la depuración, tratada anteriormente. Por otra parte se llevó a cabo una reconstrucción nacional y la construcción de una “memoria patriótica” (figura del “deportado resistente”, la Resistencia). Por un lado, con la depuración se obligaba al recuerdo, y por el contrario con la construcción de una “memoria patriótica” se aspiraba al olvido. Las Leyes de Amnistía de 1951 y 53 cerrarían esa primera etapa y darían comienzo a una segunda fase de “silencio”, en la que las cuestiones relativas a Vichy se convirtieron en un tabú en el espacio público, y sobre todo en el marco local. A esto contribuyó una instrumentalización política de la Francia Resistente, que se ensalzaba mientras se escondía la Francia colaboracionista. Después del revuelto año 68 se aprecia otra fase en la que se relee el pasado, se toma conciencia de la responsabilidad de los franceses durante la ocupación, y también se hace una nueva interpretación histórica. Durante las décadas de los 70 y los 80, el régimen de Vichy y el colaboracionismo empezaron a ser percibidos como un tipo de fascismo francés (trabajos de Zeev Sternhell), y se veía la lucha durante los anées noires no como un conflicto entre “patriotas” y “traidores” sino entre “antifascistas” y “fascistas”. La cuarta fase, que llegaría hasta la actualidad, entremezclándose con el recuerdo del Holocausto judío, sería la de una “obsesión” por el pasado perceptible en la gran cantidad de imágenes y recuerdos de la guerra en la sociedad francesa.


La memoria de la Shoah en Francia



La memoria recuperada de los judíos europeos muertos se ha convertido en la propia definición y garantía de la restaurada humanidad del continente. No siempre fue así.* Tony Judt

En la Francia de 1945 el término déportés solo se usaba para los franceses resistentes deportados, es decir para los deportados por motivos políticos, por combatir a los nazis. El término no era aplicado a los deportados por motivos raciales, esto es, a los judíos. Los que sobrevivieron y regresaron no fueron bien acogidos. Eso cambió progresivamente. Bajo la presión de grupos particulares y descendientes (2ª y 3ª generaciones), las “víctimas” de la Shoah han ido adquiriendo cada vez un lugar más preeminente, y desde 1980 la memoria del Holocausto ha llegado a ocultar las otras cuestiones (Vichy, depuración), convirtiéndose en la memoria colectiva hegemónica. Como señala Henry Rousso “La figura de la víctima del Holocausto fue convertida durante los años noventa en símbolo de todas las víctimas del siglo” . Este traslado del Holocausto al primer plano de la memoria, ha llevado a que el gobierno francés se embarcara en procesos de “reparación a las víctimas. Por un lado la reparación simbólica, plasmada en discursos oficiales de arrepentimiento como el del presidente Jacques Chirac el 16 de julio de 1995, en el que reconoció la responsabilidad colectiva de Francia en la deportación de judíos:



Esas horas negras mancillan para siempre nuestra historia y son una ofensa a nuestro pasado y nuestras tradiciones. ( ... ) Francia, patria de la ilustración y de los derechos humanos, tierra de acogida, de asilo, cometió entonces algo irreparable: faltó a su palabra y entregó a los verdugo a sus protegidos. Con ellos mantenernos una deuda imprescriptible.

Por otro lado la reparación económica, y por último la reparación judicial (judialización del pasado), con los juicios (en una 2ª oleada de depuración) por crímenes contra la Humanidad a los que se sometió a Klaus Barbie (de al Milicia de Vichy) en 1987, a Paul Touvier en 1994 y a Maurice Papon (alto funcionario de Vichy) en 1998.


La memoria de las mujeres rapadas

En la Francia de la Posguerra fueron rapadas cerca de 20.000 mujeres acusadas de “colaboración horizontal” con el ocupante nazi . Como señala Fabrice Virgili se trató de “una violencia de proximidad cuyos protagonistas se reconocen y de la que todos conservarán en su memoria el quién es quién mucho después de los acontecimientos”. Las rapadas pasan de “culpables” a “víctimas” en poco tiempo pero como resume F. Virgili “ni conmemoración, ni asociaciones de víctimas, ni más reivindicación que arrepentimiento; esos hechos son un objeto marginal del recuerdo cruelmente dividido entre memoria, olvido, ruido y silencio”. Las mujeres rapadas guardaron silencio, y solo sus descendientes lo han roto al hacerse preguntas sobre el pasado de sus madres.


Un caso de memoria: los museos de la Resistencia. El “deber de recordar”.


Actualmente en Francia hay alrededor de 100 museos dedicados a la Resistencia, la mayoría datan de 1964 o 1984, surgidos al calor de las conmemoraciones de la Liberación . Y es que la Resistencia participa de la denominada “memoria útil” que es utilizada para fomentar la unidad nacional. La Resistencia francesa divulgada a través de sus museos transmite una imagen idealizada de la misma, de una resistencia apoyada mayoritariamente por los franceses cuando en realidad fue minoritaria. Como señala Jean-Claude Duclos “A nuestras democracias no les faltan medios para conservar, hacer respetar y transmitir, gracias a la memoria y a la historia, los valores que las fundan. La conservación de los archivos, las conmemoraciones, la investigación histórica, la acción asociativa, la justicia, la ley, la mediación del arte y el museo-memorial componen un arsenal de medios cuyas posibilidades son ilimitadas. (…)Estremece sin embargo, la idea de que un poder pueda hacer suyas todas estas palancas a la vez y servirse de ellas para utilizarlas en su proyecto político. ¿Hay que desear el establecimiento de una política de la memoria tal como parece querer precisarse en Francia?” . En el mismo sentido se pronunció Jean-Pierre Vernant que subrayaba los peligros de la oficialización de la memoria: “Los monumentos son el recuerdo. Ello implica una institucionalización de la memoria, obligatoria, necesaria. Toda sociedad precisa para perdurar encontrar en el pasado sus raíces, arraigarse en una memoria colectiva compartida. Existen hitos de la memoria y se teje a partir de ellos el lienzo del recuerdo. Pero la oficialización de la memoria representa un peligro, el de una simplificación que la congele” .


Quizás haya llegado el momento de sustituir “el deber de recordar” por “la tarea de recordar”.






BIBLIOGRAFÍA




ARÓSTEGUI, Julio; GODICHEAU, François (eds.), Guerra Civil. Mito y memoria, Marcial Pons Historia, Madrid, 2006.




BEEVOR, Antony; COOPER, Artemis, París. Después de la liberación: 1944 -1949, Crítica, Barcelona, 2003.




HUSSON, Jean-Pierre, Historia y memoria de las dos guerras mundiales. ¿educar en la memoria?, http://clio.rediris.es/articulos/memoria_guerras.htm




JUDT, Tony, Postguerra: una historia de Europa desde 1945, Taurus, Madrid, 2006.




LOTTMAN, Hebert, La depuración. 1943 – 1953, Tusquets Editores, Barcelona, 1998.




VINYES, R. (ed.), El Estado y la memoria. Gobiernos y ciudadanos frente a los traumas de la historia, RBA, Barcelona, 2009.