jueves, 29 de septiembre de 2011

V Centenario del nacimiento de Miguel Servet



Miguel Servet, 29 de septiembre de 1511, Villanueva de Sijena (Aragón)- 27 de octubre de 1553, Ginebra.

http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=11719

jueves, 22 de septiembre de 2011

Zaragoza 1591 - 1593


La Aljafería 1592-93

Entre el 24 de mayo y el 20 de diciembre de 1591 el Reino de Aragón vivió un convulso periodo que ponía fin a un próspero y conflictivo a la vez hermoso siglo XVI. El comercio había enriquecido a comerciantes y nobles aragoneses que construían sus casas-palacio por doquier, la Ciudad de Zaragoza afirmaba por la fuerza sus antiguos privilegios forjándose la enemistad del Reino, se desataban actos violentos entre montañeses y moriscos, el Condado de Ribagorza se sumía en una guerra civil y los bandidos como Lupercio Latrás aumentaban aún más la inseguridad. Toda esta explosiva situación estalló definitivamente con el turbio asunto de Antonio Pérez, antiguo secretario real, que llegó a Aragón perseguido por la justicia castellana. Acogiéndose a los Fueros de Aragón involucró al reino en una disputa contra el rey Felipe II (I de Aragón). Tras dos motines populares en Zaragoza (24 de mayo y 24 de septiembre) el marqués de Almenara fue asesinado, Antonio Pérez huyó y un joven Juan de Lanuza V heredó l cargo de Justicia de Aragón.
El rey ordenó a sus tropas entrar en Aragón aún siendo contrafuero y poner orden. La Diputación del Reino, el Concejo de Zaragoza, el Justicia y algunos nobles armaron a las milicias zaragozanas y salieron al encuentro del ejército del rey Felipe II de Castilla al grito de “viva Felipe I de Aragón” y “vivan nuestros Fueros y Libertades”. No hubo batalla. Las tropas aragonesas, apenas 2.000 hombres mal armados y peor mandados huyeron ante los 10.000 soldados del ejército real.
El Justicia, Juan de Lanuza V “el Mozo” se refugió en Épila y el 19 de diciembre se presentó de nuevo en una Zaragoza ocupada por el ejército de Felipe II. Al día siguiente, sin juicio previo, fue decapitado en la plaza del Mercado. Otros nobles y cabecillas de la rebelión también fueron represaliados. Sus cabezas colgarían de las puertas de la ciudad hasta la visita de Felipe III varios años después.
En 1592 Felipe II convocó unas Cortes aragonesas en Tarazona. Estas Cortes cautivas, a las que ni siquiera asistió el rey que siguió las sesiones desde Ágreda limitaron las atribuciones del Justicia y algunos fueros de Aragón.
A raíz de todo esto Felipe II proyectó varias obras de fortificación de la ciudad de Zaragoza, no tanto para su defensa sino para su sometimiento y control. Finalmente solo se llevó a cabo una reforma para convertir la Aljafería, Castillo de la Inquisición, en algo parecido a una fortaleza cuando no era más que un palacio.
Dejo algunas imágenes de proyectos de fuertes, proyectos de reforma de la Aljafería y planos de la Zaragoza de 1591 -93.




Proyecto de fortificación de la Aljafería





Proyecto de fuerte




Plano de Zaragoza 1592







Proyecto de fortificación
























miércoles, 14 de septiembre de 2011

Gerona sitiada...1285





La ciudad de Gerona ha conocido varios asedios a lo largo de su Historia. El próximo día 19 de septiembre se cumplen 202 años de “el Gran Día de Girona” en el que los gerundenses rechazaron un asalto de las tropas napoleónicas en el marco del sitio que estas imponían sobre la ciudad desde hacía meses.
Pero ya en 1285, Gerona había sufrido un asedio por parte de tropas venidas del otro lado de los Pirineos.



CONTEXTO HISTÓRICO: DE LAS VÍSPERAS A LA CRUZADA




El muy alto Rey don Pedro el tercero dicho don Pedro el grande por las grandes y famosas victorias que obtuvo” Crónica de Aragón de G. F. Vagad, 1499.

En el siglo XIII Sicilia se convirtió en el lugar más disputado del Mediterráneo, clave en la política europea, pues en la isla confluían los intereses dinásticos de las distintas monarquías, y la aragonesa no estuvo exenta. A los Staufen del Sacro Imperio, a los Capetos de Francia, a los Paleólogos de Bizancio, al Papado y a la Casa de Aragón les interesaba Sicilia; bien fuera por ambiciones dinásticas, cuestiones geoestratégicas, el mantenimiento del equilibrio político o intereses comerciales.
Pedro III heredó los reinos de Aragón y Valencia y el condado de Barcelona de su padre Jaime I a la muerte de este en 1276. Su hermano Jaime, heredó el reino de Mallorca y los condados del Rosellón y Cerdaña. En 1262, siendo todavía infante, Pedro, había contraído matrimonio con Constanza Hohenstaufen, hija de Manfredo, rey de Sicilia. Esta unión determinaría en buena medida la intervención de la Corona de Aragón en los asuntos sicilianos.
En 1261, de una forma un tanto irregular, Manfredo había subido al trono del reino de Sicilia. Su expansionismo por la península Itálica llevó a que el Papa viera mermada su influencia territorial. El Papa, sintiéndose amenazado por Manfredo, buscó aliados y los encontró en la dinastía Capeta. El 28 de junio de 1265 Celemente VI invistió rey de Sicilia a Carlos de Anjou. Tras la batalla de Benevento, en la que murió Manfredo, Carlos de Anjou entró en Nápoles, haciéndose con el control del reino siciliano. Pero aún le restaban problemas al rey Carlos: había herederos que reclamaban el trono de Sicilia por su parentesco con Manfredo, aún quedaban Hohenstaufen en Europa. Por una parte, la rama alemana de la dinastía, Conradino y Federico que, tras la batalla de Tagiacozzo, fueron ejecutados por Carlos de Anjou. Por otro lado Constanza de Hohenstaufen, esposa del rey de Aragón. Por si la legitimidad de los Anjou en el trono de Sicilia no fuera ya bastante dudosa, se añadirían dos factores de inestabilidad: el malestar de los sicilianos que veían como el nuevo monarca no pisaba la isla y apenas respetaba sus libertades, y el temor del emperador de Bizancio que, viendo cómo los Anjou preparaban una ofensiva contra Grecia, buscó una alianza con el rey aragonés y alentó la rebeldía siciliana.
Este era el explosivo panorama internacional cuando Pedro III embarcó rumbo a Túnez, sin conseguir la bula papal de Cruzada. El destino de la expedición catalanoaragonesa acabó siendo Sicilia y no Túnez. El 29 de marzo de 1282, Pascua de Resurrección, se produjo un incidente entre soldados franceses y un grupo de sicilianos frente a la iglesia del Espíritu Santo de Palermo. Esto desató un levantamiento generalizado al grito de “Moranu li Franchiski” en el que murieron unos 2000 franceses. La insurrección se extendió por el esto de la isla, formándose comunas en Palermo, Mesina y otras ciudades. En agosto Carlos de Anjou desembarcó en Sicilia con un ejército y puso sitio a Mesina. Pedro III se hallaba en Túnez convenientemente informado de los acontecimientos, y cuando los sicilianos solicitaron su ayuda acudió. Así pues, el 30 de agosto Pedro III y su hueste desembarcaron en Trapani. Era el comienzo de una guerra europea.
El 4 de septiembre de 1282 era proclamado rey de Sicilia Pedro I, de la Casa de Aragón. Levantó el cerco de Mesina, e hizo replegarse a las tropas angevinas, mientras que en el mar, Roger de Lauria cosechaba victoria tras victoria. El frente italiano parecía favorable para los intereses de Pedro III. Pero el 9 de noviembre el Papa Martín IV excomulgaba al rey Pedro y el 13 de enero de 1283 llamaba a la Cruzada contra la Corona de Aragón, la cual entregaba a Carlos de Valois, hijo del rey Felipe III de Francia. Los problemas, los frentes y los enemigos se multiplicaron entonces para el monarca aragonés (frontera navarroaragonesa, Albarracín, frontera francocatalana, Nápoles). Es en este contexto de multiplicidad de frentes bélicos donde el sistema militar feudal tradicional muestra sus carencias, y el rey no puede sino confiar en las tropas de su confianza reclutadas en torno a su Casa y en las tropas que combaten a sueldo como los almogávares.



EL SITIO DE GERONA



El episodio álgido de la Cruzada contra la Corona de Aragón fue el sitio de Gerona en 1285. El rey Felipe III de Francia y su hijo Carlos de Valois, al mando de un numeroso contingente asediaron la ciudad de Gerona del 25 de junio al 5 de septiembre de 1285, aunque tras tomarla se vieron obligados retirarse por el corte de sus suministros, las bajas causadas por una epidemia y la contraofensiva catalanoaragonesa.
La defensa de Gerona fue encomendada al vizconde de Cardona que tenía a su mando a 130 caballeros (destacan Guillén de Castelauli, don Guillén de Anglesola y Beltrán de Canellas) y 2500 peones, la mayoría almogávares y 600 ballesteros moros del reino de Valencia. El vizconde proveyó de provisiones a la ciudad, fortificó la ciudad, y ordenó salir de ella a los no combatientes. Zurita señala que los franceses primero intentaron un asalto con escalas, luego probaron con una mina para abrir brecha en la muralla, después con unos ingenios desbaratados por los ballesteros, y por último la rindieron por hambre:



Pero visto que no aprovechaba combatirla ni hacía daño la batería después de muchos combates que se le dieron a lanza y escudo -que era cuando se combatía una fuerza a escala vista, sin batería de máchinas- labraron una mina debajo del muro para derrocar algún lienzo dél. Y eligieron un lugar que les pareció más oportuno para poder minarlo; y los gastadores hicieron la mina muy honda y larga y pusieron en cuentos el muro.
Prevención provechosa del vizconde de Cardona contra la traza de su contrario. Mas el vizconde de Cardona, que entendió el peligro, mandó por la parte de dentro labrar un muy ancho muro bien trabado de gruesa cantería, de suerte que aunque se derribó parte del muro les salió aquel afán en vacío.
[defensa de la ballestería.] Tentaron después desto con los ingenios que llamaban gatas -que eran de gruesa madera embarbotados y enconrados- de llegar al muro para sacar una trinchera; y salió el vizconde con quinientos hombres y pegaron fuego en ellas y no se pudo apagar ni remediar que no fuesen quemadas. La ballestería que había dentro -que era catalana y muy escogida- y los moros del reino de Valencia, hacían mucho daño en la gente francesa que estaba en los castillos que se habían armado para combatir la ciudad.

En este último fragmento que cito de los Anales de Zurita, se describen distintas tácticas de asedio y se vuelve a mencionar la importancia de los ballesteros en la guerra del siglo XIII.




BIBLIOGRAFÍA



HINOJOSA MONTALVO, José, Pedro III el Grande (1240 – 1285), http://bib.cervantesvirtual.com/historia/monarquia/pedro_iii.shtml, [Consultado 13 – 4 -2011 23:48 horas]
ORCÁSTEGUI GROS, Carmen (ed.), “Crónica de San Juan de la Peña (versión aragonesa). Edición crítica”, en Cuadernos de Historia Jerónimo Zurita, 51-52, institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1985, pp. 419-569
RUNCIMAN, Steven, Las Vísperas sicilianas, Reino de Redonda, Barcelona, 2009.
UTRILLA UTRILLA, Juan F., “Historia y ficción en las crónicas aragonesas: cronistas y propaganda política en la Edad Media”,
VAGAD, Gauberto Fabricio de, Corónica de Aragón. Ed. María carmen Orcástegui Gros, Cortes de Aragón, Zaragoza, 1996.
ZURITA, Jerónimo, Anales de la Corona de Aragón. Ed. Ángel Canellas López, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 1973.