jueves, 28 de marzo de 2013

Escrache. Por Javier Gallego.

http://www.eldiario.es/zonacritica/Escrache_6_115548461.html



"Escrache

28/03/2013 -

Nos habéis perseguido a todos. Primero fuisteis a por los jubilados pero como vosotros tenéis la jubilación asegurada, no os importó hacerles daño. Después fuisteis a por los enfermos, los discapacitados, los dependientes y como vosotros no tenéis problemas de dinero, no os importo cargar a las familias con un peso que no pueden soportar. Entonces fuisteis a por los funcionarios, los médicos, los profesores. Fuisteis a por nuestra sanidad y a por nuestros colegios porque vosotros tenéis los vuestros asegurados. Protestamos y no os importó enviarnos a los antidisturbios a que nos hicieran daño.
No os importó que hubiera millones de parados y fuisteis también a por ellos. Les quitasteis un pedazo de lo poco que les queda y les gritasteis que se jodan en mitad del Parlamento. Y empezasteis a jodernos a todos los demás, a la cultura, a los mineros, a todos los contribuyentes. Fuisteis a por todos nosotros y no os importó hacernos daño para no hacérselo a los vuestros. Los bancos vinieron a por nosotros y vosotros nos quitasteis los cuatro cuartos que nos habían dejado en los bolsillos. Ellos nos robaban, vosotros hacíais negocio con nuestro dinero. Volvimos a protestar y nos disteis la espalda de nuevo.  
No queríais ver cómo la gente saltaba por las ventanas o se colgaba del cuello. Los bancos que nos habían puesto la soga iban a por los que menos tenían y les dejasteis hacer. Dejasteis que se aprovecharan con las preferentes de los más indefensos y vulnerables y jamás perseguisteis a los timadores. Dejasteis que algunos se quitaran la vida angustiados por su desahucio. Les empujasteis al vacío sin mover un solo dedo y permitisteis que pelotones de policía siguieran sacando a la gente de sus casas a empujones. Podríais haberlo evitado pero seguíais mirando para otro lado.
Los jueces españoles y el tribunal europeo han decretado que las hipotecas españolas son ilegales y abusivas y a ninguno de los dos les habéis hecho caso. Miles de personas en la calle y un millón y medio con su firma, os han pedido parar esta sangría y habéis tratado de escaparos de ellos. Nos disteis unas medidas insuficientes que no sirvieron para nada y ahora nos volvéis a ofrecer un simulacro de solución en diferido. Os pedimos pan y nos dais migajas. Os pedimos ayuda y nos dais antidisturbios. Os pedimos que nos echéis una mano y nos la echáis al cuello. 
Ahora van a por vosotros y reclamáis que os amparemos pero ya no queda casi nadie de nosotros que lamente lo que os está pasando. Os toca sentir lo que sienten los perseguidos. Ahora nos pedís la justicia que vosotros nos habéis negado. Invocáis la democracia que habéis destruido y el respeto que no nos tenéis. Exigís que se respeten los derechos que no habéis respetado. Llamáis terroristas a los que os persiguen pero sois vosotros los que los habéis aterrorizado. Nos llamáis golpistas mientras nos moléis a golpes. Hay que ser muy miserable para llamar acosador al acosado. 
Seguid así. Seguid dando la espalda a la realidad, seguid llamándonos criminales en lugar de ciudadanos. Seguid aumentando la pobreza, la desigualdad y el paro. Seguid dejando que a la gente la estafen, la echen a la calle y los ladrones anden sueltos. Seguid haciendo un escrachemasivo a la población y acabaréis sufriendo un escrache masivo y violento. No es una amenaza, es una advertencia de lo que, desgraciadamente, podría pasar.
Ahora solo van a por vosotros pero mañana irán a por vuestra seguridad, la seguridad que les habéis negado, y a por vuestros privilegios, a por el dinero que les habéis quitado, los coches en los que huis de nosotros, las casas que tenéis y que ellos han perdido, el bienestar que les habéis arrebatado. Querrán infligiros el mismo dolor que le habéis causado. Y a nadie le importará si os hacen daño porque el daño que habréis hecho nos habrá anestesiado a todos. Serán tan violentos como lo habéis sido vosotros. Se saltarán tantas leyes como vosotros habéis violado. Serán peligrosos porque están desesperados. Y serán incontrolables porque no tendrán nada que perder.
Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois los culpables, sois la causa de los escraches que estáis padeciendo. Vosotros sois el escrache de este país. Le habéis hecho un escrache a esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho escraches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le habéis hecho decenas, cientos de  escraches a los ciudadanos a golpe de porra, recorte, insulto y decretazo.

Sois vosotros los que permitís el acoso a los ciudadanos de una banca miserable que impone una ley injusta. Sois vosotros los que dejáis que miles de familias sean humilladas delante de sus vecinos, que sus casas sean señaladas con una cruz de "desahuciado" en la puerta, que queden marcados como parias y excluidos, que ancianos, niños, enfermos y gente sin recursos estén sufriendo la derrota, la violencia policial y la vergüenza pública. Sois vosotros los que lleváis más de cuatro años haciéndonos un escrache tras otro, los que lleváis años huyendo de los que ahora os persiguen, los que estáis empujando a miles de personas por un barranco por el que os acabarán arrastrando, los que estáis provocando una pobreza, un odio y una desesperación que puede acabar estallando.
Si dejáis que eso ocurra, recordaréis el último verso del poema de Niemöller: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”. Nadie protestará porque os estaremos persiguiendo todos."

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HISTORIOGRAFÍA SOBRE LA GUERRA CIVIL




“El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado” George Orwell.


Ríos de tinta

Sobre la Guerra Civil se ha escrito mucho desde diversos ámbitos, hay una ingente bibliografía cifrada en más de 20.000 libros publicados. En palabras de José Luis Ledesma, se ha pasado “de un pasado oculto a un pasado omnipresente”. Un pasado que en el presente suscita gran interés historiográfico, público y mediático. La Guerra Civil es el cambo de batalla preferente de las luchas memoriales.


Antes de la historiografía, propagandas de guerra y posguerra

Durante el propio desarrollo de la contienda, ambos bandos ya escribieron sobre ella con un claro y lógico sentido propagandístico. Una guerra de ideas y palabras que también se saldó con la victoria franquista.
Estas primeras visiones de la guerra estuvieron marcadas por el maniqueísmo, por el intento de culpabilizar al bando contrario, y por el recurso a una retórica de lucha contra potencias extranjeras.
Así pues, el relato republicano recurrió al obvio argumento de defensa de un gobierno legítimo, de un Pueblo que luchaba por la Democracia frente a la  agresión de unos generales y unas oligarquías apoyadas por el fascismo y el nazismo exterior. Era una “segunda Guerra de Independencia”. Esta narrativa puso el énfasis en los motivos políticos y sociales.
Por su parte, el bando sublevado –luego franquista- tuvo inicialmente más difícil justificar la rebelión. Su argumentación se basaba en el levantamiento preventivo ante una inminente revolución comunista, poniendo énfasis en los motivos religiosos y nacionales, siendo la guerra entre España y la Anti-España ayudada por la Unión Soviética. La guinda a este discurso la puso la Iglesia Católica, cuya jerarquía no tardó en acuñar y difundir la conceptualización de la guerra como una “Cruzada” (Gomá).
Las obras que se escribieron en los años de la posguerra mantuvieron ésta línea de la cruzada y la guerra de liberación. Basten como ejemplos dos: la Historia de la Cruzada Española dirigida por Joaquín Arrarás y comenzada a publicar en 1939 y la Síntesis histórica de la Guerra de Liberación, del mencionado autor, y publicada en 1968.


El comienzo historiográfico de la “Guerra Civil” en los años 60: historiadores del régimen e hispanistas anglosajones

Con los años 60 la Cruzada volvió a ser Guerra Civil, al menos, en sectores académicos. Los historiadores del franquismo (Vicente Palacio Atard, Ramón Salas Larrazabal, Ricardo de la Cierva) comenzaron a rechazar lo más burdo de la propaganda pero mantuvieron sus líneas fundamentales: inevitable e incluso necesaria guerra.
Por otro lado, los hispanistas, sobre todo anglosajones, comenzaron a investigar el tema con vocación de objetividad. Desde el punto de vista político, destacan Hugh Thomas y Gabriel Jackson; desde la Historia Social, Malefakis  y Paul Preston. Sus líneas argumentales se basaban en la polarización entre izquierda y derecha como causa de la guerra.


El “todos fuimos culpables”, una necesidad transitoria

Con el fin de la Dictadura y la Transición se abrieron posibilidades para el estudio de la Guerra Civil: acceso a fuentes democratización universitaria, apoyo institucional, cincuentenario… Los Coloquios de Pau, sobre historia contemporánea española, dirigidos en los años 70 por  M. Tuñón de Lara impulsaron el interés por miradas sociales de la Guerra Civil.
Pero el contexto político influyó en una visión  de la guerra como “guerra fratricida”, la asunción de una “culpa colectiva”, el fruto de la “sinrazón” de los españoles que no se debía repetir “nunca más”. Era un relato doliente, una visión útil para la reconciliación política que se planteaba en esos momentos. Los historiadores pudieron aceptar esto como ciudadanos pero no como profesionales.
La guerra parecía querer ser relegada al olvido institucional, sus ecos al silencio, pero no fue así en el ámbito cultural, en el historiográfico, que en los años inmediatamente posteriores vivió una “edad de oro”.


La edad de oro historiográfica, los años 80 y 90

El torrente de investigaciones acerca de la Guerra Civil en las dos últimas décadas del siglo XX desbordó la bibliografía. Los títulos y autores se multiplican, Preston, Fraser, Santos Juliá, Casanova… Se multiplicaron las investigaciones locales y regionales, y aparecieron síntesis y análisis globales.
Las nuevas interpretaciones incidieron en varios factores del conflicto, así pues, Paul Preston escribió que no había “una, sino varias guerras”, propietarios agrarios contra jornaleros, católicos contra anticlericales, regionalistas contra centralistas, patronos contra obreros industriales… Siguiendo esta estela, el profesor Julián Casanova habla de varios tipos de lealtades, que pueden ser religiosas, familiares, regionales… José Álvarez Junco prefiere hablar de “estratos conflictivos”, internacional, social, ideológico, nacionalista. Y como último ejemplo, Santos Juliá habla de la contienda como lucha de clases, guerra de religión, enfrentamiento de nacionalismos, dictadura militar contra democracia republicana, revolución frente a contrarrevolución, fascismo contra comunismo…
Manuel Pérez Ledesma  señala que en ésta época pareció posible llegar a un consenso historiográfico en torno a algunos aspectos. En primer lugar, que la causa inmediata de la Guerra había sido el fracaso del golpe de estado, fracaso derivado de la división del ejército. En segundo lugar, quedó desechada la justificación del levantamiento preventivo frente a una inminente revolución comunista, y fue el golpe el que provocó la revolución.
Por otra parte, hubo debates historiográficos acerca de dos cuestiones: ¿hasta dónde había que llegar en la búsqueda de las causas del conflicto? y ¿hasta qué punto se consideraba inevitable el estallido bélico? Y relacionado con esto ¿por qué fracasó la II República?
Sobre la primera pregunta los historiadores marxistas y del ámbito de Annales señalaron causas estructurales, de fondo o largo alcance. Desequilibrios estructurales y coyunturales como dijo Pierre Vilar o retraso en la modernización de España, como señaló Tuñón de Lara. En definitiva, una crisis estructural española originada a fines del XIX, plasmada en la inadecuación del sistema de la Restauración.
Paul Preston, por su parte, encuentra los orígenes del conflicto en las actitudes de los diversos grupos políticos y sociales entre 1931 y 1936. Malefakis considera que fue la incapacidad para aceptar los cambios sociales, el ambicioso idealismo del primer bienio republicano y errores tácticos los que causaron el conflicto. Stanley G. Payne lo achaca al radicalismo e irresponsabilidad de los líderes republicanos, e Ismael Saz al fracaso político de la derecha española que finalmente recurrió al golpe militar.
Respecto a la segunda cuestión,  los historiadores marxistas y de Annales señalan que una crisis estructural tan profunda era de difícil resolución por vía pacífica, por tanto había una inevitabilidad de la guerra.  En esa línea de inevitabilidad del conflicto se sitúan los conservadores Payne y de la Cierva, que hablan de una república “imposible” que llevaba “semillas de destrucción”.
Frente a esa interpretación, autores como Santos Juliá o Julián Casanova  inciden nuevamente en que la guerra fue causa de un golpe de estado fallido y, que por tanto, no era algo inevitable, ya que además sin el colapso de los medios de coerción nunca se hubiese producido la revolución. O Shlomo Ben Ami que señala que las divisiones político-sociales presentes en la II República no convertían en inevitable el resultado bélico.  Según estos historiadores habría que separar antecedentes cronológicos de las causas de la guerra.
Al margen de los debates, o más bien influidos por ellos, surgen en los 80 y 90 numerosos estudios, ya sean de una renovada Historia Social (nuevas categorías como comunidad, redes), desde estudios culturales (símbolos, ritos) o basándose en fuentes orales. Hay preocupación por la “construcción del enemigo” y por intentar explicar el “sentido” de los actos violentos.
La violencia se convirtió en objeto de estudio predilecto, ya que como ha escrito Julián Casanova la violencia se convirtió en la “médula espinal” de la dictadura, una dictadura forjada en la guerra. Tras 40 años de silencios fue prioritario estudiar la violencia sublevada y luego franquista.
Con la llegada del siglo XXI  se produjo un salto cualitativo en la historiografía según apunta José Luis Ledesma, una indagación en otras dimensiones:
-          “Efectos no contables de la represión” (Conchita Mir) y “democratización del miedo”: campos de concentración, explotación económica, sistema penitenciario, del terror caliente al institucionalizado, depuraciones, exclusión del vencido, violencias específicas, participación social de la represión…
-          Uso de otros marcos conceptuales, otras historiografías y otras disciplinas (sociología, politología…). Análisis comparados, debates sobre la naturaleza fascista o no del franquismo…
-          Acercamiento al tema de otros historiadores del Novecientos: exploración de la construcción simbólica y discursiva, imaginarios a largo plazo…


La mediática y polémica irrupción de la Memoria Histórica y el pseudorrevisionismo filofranquista

A fines del siglo XX reaparecieron interpretaciones profranquistas por cuestiones políticas. Un punto de inflexión fue la resolución parlamentarias de 1999 que condenaba el levantamiento de 1936. Enrique Moradiellos en su último libro dedica un capítulo a analizar este fenómeno.
Pseudorevisionismo” (filofranquista) sobre la triada República- Guerra Civil- Franquismo:
-          Fenómeno cristalizado en la última década. Fenómeno político, mediático y cultural. Cierto éxito de público.
-          II República: Régimen impuesto casi por la fuerza. No fue plenamente democrática.  Izquierdas sectarias y violentas.
-          Guerra Civil: Resultado inevitable de la anarquía. Por amenaza de la revolución, sovietización y disolución nacional.
-          Dictadura: Salvó a España del comunismo y de la II Guerra Mundial. Trajo la paz. Modernizó España y sentó las bases de la transición democrática.
-          Conclusión: las tragedias de España son culpa de la izquierda violenta. La derecha solo reacciona en defensa propia.
-          Tradición interpretativa de raigambre franquista.
-          Periodistas: F. Jiménez Losantos. Historiadores coyunturales o profesionales: Pío Moa, César Vidal, Luis Eugenio Togores.
No es revisionismo:
-          E. Traverso: es una usurpación, las revisiones en Historia son legítimas y necesarias. Revisión como resultado de investigación.
-          Método no historiográfico.
-          Reactualización de doctrina oficial franquista.
-          Poca novedad y mucho mito franquista.
5 factores lo explican:
1-      Presentismo:
-          Lectura ideológica del pasado.
-          Presentismo del análisis.
-          “Han cambiado los hábitos del historiador por la toga de fiscal” (p. 267).
-          Traverso: “El historiador no es un juez, su tarea no consiste en juzgar sino en comprender”.
-          Ej.: paralelismo que establece Pío Moa: PSOE/ERC 1934-2004. (p. 268).
-          Abuso del pasado, objetivo político presentista:
. Legitimación de las credenciales democráticas de la derecha español, deslegimitación democrática de la izquierda.                                                                
. Culpa de todos los males: la izquierda.
. No condena del franquismo.
.  Arma de combate político presentista.
-          “El que controla el pasado controla el futuro; y el que controla el presente controla el pasado” George Orwell (p. 271).
-          Historia componente de la identidad de los colectivos.
-          Presentismo desde la izquierda:
. Deslegitimación de las derechas actuales por herederas del franquismo.
. “Memoria necesaria”, argumento político.
. Tesis maniqueas, combate militante.
. Establecer responsabilidades.
. Combate por la Historia 1999 contra los “mandarines de la Historia Oficial” (Santos Juliá, Casanova).
. Franquismo: régimen fascista, homologable al nazismo à Holocausto, genocidio.
. Violencia republicana “espontánea”.
. Todo esto alienta a los filofranquistas.
-          Franco llevó a cabo una política de terror, no de genocidio. Violencia en retaguardias (pp. 275-276).
2-      Cambio generacional.
-          “Nietos de la guerra” à Nuevas visiones del pasado.
-          Crisis de imágenes: “todos fuimos culpables”, “locura fraticida”, “transición modélica”.
3-      Nuevo contexto nacional e internacional, 1990:
-          Consolidación régimen democrático: eliminación de tabúes para hablar del pasado traumático.
-          Había un silencio político-institucional pero no cultural (3517 ref. bibliográficas hasta 1996).
-          Desplome de la URSS: desprestigio del comunismo por los crímenes, Franco “salvador del comunismo” à dictadura ante todo anticomunista y nacionalista: Franco vs Comunismo y no Franco vs Democracia.
-          Gobiernos de Aznar: éxitos del pseudorrevisionismo.
-          2011, biografía de Franco de Luis Suárez, Diccionario Biográfico Español, negación de Franco como dictador.
4-      Visión de la II República:
-          Desde cierta izquierda: visión utópica, ideal. Manifiesto “Memoria de Futuro” (2006). “La Historia complica nuestro conocimiento del pasado, la conmemoración lo simplifica” Todorov (p.289).
-          Contra esa visión simplista: filofranquistas que:
. Ignoran trabajos académicos (Casanova, Santos Juliá). (p. 290).
. Eluden que la Guerra Civil fue consecuencia de un golpe de estado fallido.
. La república no fue democrática (p. 291)  [¿Y qué fue Franco].
-          Reciente labor historiográfica: cribar ambos mitos.
-          Franco tuvo su base social.
5-      Eclosión del Movimiento para la Recuperación de la “Memoria Histórica”.
-          100.000 víctimas durante la guerra + 50.000 después (franquistas) y 60.000 en zona republicana.
-          “La llamada memoria colectiva no es una memoria sino un discurso que se mueve en el espacio público” Todorov.
-          “Memoria Histórica es un concepto espurio (…) la Historia sencillamente no es memoria” Gustavo Bueno.
-          Memoria franquista: se cimenta sobre el recuerdo de la Guerra Civil y de la victoria, imposición sobre y a los vencidos. Honra a los caídos por Dios y por España.
-          Memoria republicana: desde 2000. 170 asociaciones. Localización y exhumación de fosas.
-          Beatificaciones desde mitad de los 80.
-          “Muertos como arma arrojadiza de legitimación propia y demonización ajena”.
-          Exhumación de fosas: un derecho de las familias à superar pasado traumático. Mera cuestión de justicia equitativa.
-          2007. Ley de Memoria Histórica.
Papel de los historiadores:
-          Investigación rigurosa.
-          Participar en la esfera pública para mostrar reflexiones.
-          Contra la manipulación del pasado.


Nuevos retos, nuevas perspectivas, y la aparición del revisionismo académico

José Luis Ledesma ha señalado una serie de carencias y de retos historiográficos sobre el omnipresente tema de la Guerra Civil:
-          Quedan todavía interrogantes y ángulos muertos. Por ejemplo: monografías sobre el Madrid de guerra, “violencias de guerra” menos “clásicas”…
-          Carencias: multiplicación de estudios “poco relevantes”, trabajos de mayor profundidad teórica e interpretativa, todavía hay pocas perspectivas comparadas, obstáculos todavía para acceder a determinadas fuentes.
-          Abrasivas implicaciones públicas. Irrupción de narrativas de mayor eco mediático “revisionismo”. Conjunto de lo anterior: bloqueo del debate e interrogantes.
-          Desequilibrio: gran atención a la violencia en zona rebelde y poca a la zona republicana.  Tras décadas de silencio fue prioritaria la primera.
-          Violencia republicana: abordada muchas veces “a la defensiva”. No fue mera espontaneidad.
-          Líneas de investigación futuras:
-          1) Participación de las poblaciones locales en la represión.
-          2) Mecanismos represivos que no incluyen la eliminación física.
-          3) Proceso de economización de la violencia.
-          4) Apertura en varias direcciones, normalizar el estudio del tema.
-          5) Corregir el desequilibrio: estudiar la retaguardia republicana.
-          6) Difuminar el subregistro historiográfico “represión” y ampliarlo a otras prácticas.
-          7) Incorporar “violencias de guerra”.
-          8) Punto de vista comprado.
-          9) Cuestión de “guerra total”, “culturas de guerra” y “función social” de ellas.
-          10) Considerar politología, sociología, antropología, psicología…
-          11) Procesos de construcción social de la realidad (imaginarios, símbolos, identidades) en el origen de los hechos violentos.
-          12) Relación entre prácticas violentas y definición política y jurídica de las retaguardias y de los distintos proyectos.
-          13) Diferentes formas de interacción social.
-          14) Quienes disparaban, quienes autorizaban, quienes denunciaban (vecinos “gente corriente”).



Una bibliografía básica (podría haber sido otra) sobre la Guerra Civil

Hispanistas anglosajones:
JACKSON, Gabriel, La República española y la guerra civil, Crítica, Barcelona, 1976.
THOMAS, Hugh, La guerra civil española, Grijalbo, Barcelona, 1976.
CARR, Raymond, La tragedia española. La guerra civil en perspectiva, Alianza Editorial, Madrid, 1986 (edición en inglés 1977).
PRESTON, Paul, La guerra civil española, Debate, Barcelona, 2006.
-          El holocausto español, Debate, Barcelona, 2012.
FRASER, Ronald, Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. Historia oral de la guerra civil española, Crítica, Barcelona, 1979.
PAYNE, Stanley G., La guerra civil española. Revolución y contrarrevolución, Alianza, Madrid, 1989.
Síntesis de historiadores españoles:
JULIÁ, Santos, GARCÍA DELGADO, José Luis, JIMÉNEZ, Juan Carlos, Un siglo de España, Marcial Pons, Madrid, 1999.
Monografías:
ROMERO, Luis, Tres días de julio, Ariel, Barcelona, 1968.
JULIÁ, Santos, Víctimas de la guerra civil, Temas de hoy, Madrid, 1999.
ESPINOSA, Francisco, La columna de la muerte. El avance del ejército franquista de Sevilla a Badajoz, crítica, Barcelona, 2003.
CASANOVA, Julián (dir.), El pasado oculto: fascismo y violencia en Aragón (1936-1939), Siglo XXI, Madrid, 1992.
LEDESMA, José Luis, Los días de llamas de la revolución. Violencia y política en la retaguardia republicana de Zaragoza durante la guerra civil, Institución Fernando el Católico, Zaragoza, 2003.
CASANOVA, Julián, La Iglesia de Franco, Crítica, Barcelona, 2005.
VIÑAS, Ángel, La soledad de la República, Crítica, Barcelona, 2006.
MARÍN ACEÑA, Pablo, El oro de Moscú y el oro de Berlín, Taurus, Madrid, 2000.
SAZ, Ismael, TUSELL, Javier (eds.), Fascistas en España. La intervención italiana en la guerra civil a través de los telegramas de la “Missione Militare Italaiana in Spagna”, CSIC, Madrid, 1981.
HEIBERG, Morten, Emperadores del Mediterráneo. Franco, Mussolini y la guerra civil española, Crítica, Barcelona, 2003.
AVILÉS FARRÉ, Juan, Pasión y farsa. Franceses y británicos ante la guerra civil española, Eudema, Madrid, 1994.
MORADIELLOS, Enrique, La pérfida Albión. El gobierno británico y la guerra civil española, Siglo XXI, Madrid, 1996.
ELORZA, Antonio, BIZCARRONDO, Marta, Queridos camaradas. La Internacional comunista y España, Planeta, Barcelona, 1999.
MORADIELLOS, Enrique, El reñidero de Europa. Las dimensiones internacionales de la guerra civil española, Península, Barcelona, 2001.
CASANOVA, Julián, De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España, 1931-1939, Crítica, Barcelona, 1997.
CARDONA, Gabriel, Historia militar de una guerra civil, Flor del Viento, Barcelona, 2006.
MARTÍNEZ REVERTE, Jorge, La batalla del Ebro, Crítica, Barcelona, 2003.
GIL ANDRÉS, Carlos, Lejos del frente. La Guerra Civil en la Rioja Alta, Crítica, Barcelona, 2006.
NASH, Mary, Rojas. Mujeres republicanas en la Guerra civil, Taurus, Madrid 1999.
BLASCO, Inma, Paradojas de la ortodoxia. Política de masas y militancia católica femenina en España (1919-1939), Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza, 2003.
CENARRO, Ángela, La sonrisa de Falange. Auxilio Social en la guerra civil y en la posguerra, Crítica, Barcelona, 2006.
SEIDMAN, Michael, A ras de suelo. Historia social de la República durante la guerra civil, Alianza, Madrid, 2003.


Bibliografía

CASANOVA, Julián, “Guerra Civil, ¿lucha de clases?: el difícil ejercicio del reconstruir el pasado”, Historia Social, 1994.
LEDESMA, José Luis, “Del pasado oculto a un pasado omnipresente: las violencias en la Guerra Civil y la historiografía reciente”, Jerónimo Zurita, 2009.
MORADIELLOS, Enrique, La guerra de España (1936-1939), Barcelona, 2012.
PÉREZ LEDESMA, Manuel, “La Guerra Civil y la historiografía: no fue posible el acuerdo” en JULIÁ, Santos (dir.), Memoria de la guerra y del franquismo, Fundación Pablo Iglesias-Taurus, Madrid, 2006.

[Trabajo realizado por Daniel Aquillué  para la asignatura  "Europa en guerra 1914-1945" del máster de Hª Contemporánea]

viernes, 22 de marzo de 2013

"Primero aprende y solo después enseña" por Enrique Moradiellos

http://elpais.com/elpais/2013/03/19/opinion/1363725498_641538.html


TRIBUNA

Primero aprende y solo después enseña

Los malos resultados de los licenciados en Magisterio están relacionados con los desvaríos de la nueva pedagogía.

 22 MAR 2013 - 00:02 CET
El informe de los inspectores educativos de la Comunidad de Madrid sobre el desastroso nivel de conocimientos culturales positivos de los licenciados en Magisterio ha sacado a la luz un “secreto” bien conocido en las aulas universitarias españolas en general y en las de las Facultades de Formación del Profesorado en particular. Y los que hemos tenido contacto con ese problema de manera directa y fehaciente podemos dar fe de ello por experiencia propia.
Lo más preocupante de algunas reacciones al informe por parte de los afectados es la negativa a contemplar el núcleo del problema: que la formación universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares (el conocimiento derivado del cultivo de las disciplinas científico-humanísticas: historia, matemáticas, literatura, biología…) en beneficio del saber formal y procedimental de las “ciencias de la educación” (teorías psicopedagógicas, doctrinas didácticas, praxologías docentes…). Tal es el caso de la reacción de la alumna mencionada en el artículo de este mismo diario (Un fallo docente desde la base, 14 de marzo de 2013) que desconocía la ubicación de los ríos Ebro, Duero y Guadalquivir: “A mí no me tendrían que preguntar los ríos de España, es mucho más importante que evalúen mi capacidad para enseñárselos a un niño ciego”.
Se trata de una respuesta asombrosa e inquietante por su patente desafío a toda lógica intelectual humana (¿cómo enseñar algo a un alumno ciego si no se sabe hacerlo a uno vidente?) y también al principio básico de la pedagogía más clásica y ya casi bimilenaria:Primum discere, deinde docere (primero aprende y solo después enseña). Un principio, por cierto, remarcado una y otra vez por los mejores pedagogos y psicólogos de la educación que han abordado el problema. Así, por ejemplo, se expresaba Richard S. Peters, famoso director del Institute of Education de la Universidad de Londres, allá por 1977: “Si hay algo que debe considerarse como una preparación específica para la enseñanza, la prioridad debe darse al conocimiento exhaustivo de algo que enseñar. Un profesor, en la medida en que está vinculado a la enseñanza y no ya a la terapia, la socialización o el asesoramiento sobre oficios y carreras, debe dominar algo que pueda enseñar a otros”. Y así corrobora ese aserto algunos años después una figura como Margret Buchmann desde una institución homónima de la Universidad de Michigan: “Conocer algo nos permite proceder a enseñarlo; y conocer un contenido disciplinar en profundidad significa estar mentalmente organizado y bien preparado para enseñarlo de manera general. El conocimiento de contenidos disciplinares es una precondición lógica para la actividad de la enseñanza; sin él, las actividades de enseñanza, como por ejemplo hacer preguntas o planificar lecciones, están colgadas en el aire”.

¿Cómo hemos llegado a esta ridícula, pero grave, situación? Dejando aparte conocidas razones sociográficas derivadas de la conformación de un gremio profesional con aspiración al control unívoco de una materia definida como “ciencia de la educación”, la clave probablemente está en la difusión de unas filosofías y antropologías psicopedagógicas de perfiles muy pragmatistas y formalistas que han llegado a ser hegemónicas en el campo de la pedagogía y la didáctica (y en los planes de estudio del magisterio español, de paso). Ya en los años sesenta del siglo XX, cuando esta deriva comenzaba a extenderse por Estados Unidos, Hannah Arendt lanzó una llamada de alerta con su habitual perspicacia: “Bajo la influencia de la psicología moderna y de los dogmas del pragmatismo, la pedagogía se desarrolló, en general, como una ciencia de la enseñanza, de tal manera que llegó a emanciparse por completo de la materia concreta que se va a transmitir”. Una década después, era el pedagogo canadiense Lucien Morin el que advertía contra los desvaríos de unos “charlatanes de la nueva pedagogía” que querían hacer tabula rasa de todas las experiencias docentes previas en aras de una modernidad mal entendida. Sus palabras son particularmente actuales a la vista del caso madrileño: “Todos afirman que gracias a las ciencias de la educación serán más respetadas las exigencias intelectuales y, sin embargo, lo que está ocurriendo en todas partes es exactamente lo contrario”.
Ciertamente, no cabe duda de que las perspectivas psicopedagógicas mencionadas adolecen de sustancialismo formalista metafísico (“se puede enseñar de todo a todos al margen de los contenidos enseñables”), carecen de fundamento racional lógico (el mantra de “aprender a aprender” no dice nada: aprender a aprender solo quiere decir “aprender”) y resultan dañinas pragmáticamente en el plano docente (¿qué ganamos con llamar “segmento de ocio” al recreo, “permanencia de ciclo” a la repetición de curso o “diseño curricular básico” a la elaboración del programa de estudios?).
En esos planteamientos late el presupuesto falso de que en la enseñanza y el aprendizaje, como actividades humanas regladas para la transmisión y adquisición de conocimientos positivos y habilidades pragmáticas, cabe diferenciar y analizar como distintos y autónomos a la forma y a la materia, al continente y al contenido, al pretendido proceso efectivo fijo y regular (la razón que sobrevuela) y a sus supuestos componentes ocasionales y aleatorios (la empiria que es estructurada). Solo desde este punto de mira la pedagogía y la didáctica serían así verdaderas “ciencias” soberanamente autónomas que mostrarían y desvelarían el proceso formal, racional y continente de la “educación, la enseñanza y el aprendizaje”, con independencia de lo que pudiera ser la materia prima, el contenido disciplinar, el campo empírico y semántico referencial, de esas actividades.
Pero esa es una pretensión falaz y su resultado un desastre cultural sin paliativos en el horizonte. ¿Por qué? Porque, en sentido estricto histórico, no es posible aprender a enseñar, como tampoco a pensar, sin que esos verbos transitivos tengan un complemento predicativo inherente e inexcusable que defina y aclare su sentido: ¿Enseñar qué? ¿Pensar en qué? ¿Cabe pensar en un joven que piense sin que añadamos sobre qué está pensando: el próximo examen a preparar, su futuro profesional, la situación familiar, la angustia de la soledad, la dicha de ser amado, el presentimiento de la mortalidad, la compleja entidad del pensamiento reflexivo? ¿Acaso puede ser lo mismo enseñar a leer a un niño, que a operar con elementos químicos a un bachiller, que a conducir un coche a un joven, que a traducir textos del latín a un neófito interesado pero adulto, que a identificar las estructuras estelares a través de un telescopio de nueva gran potencia a un astrónomo en formación posdoctoral? Y por eso mismo, con independencia del interés, aplicabilidad y eficacia potencial (indudable, a nuestro juicio) de los saberes pedagógicos y didácticos, el acto educativo y la labor de enseñar y de aprender siempre será una materia informada (es decir: la única posible, puesto que la materia informe es incognoscible o es la nada absoluta o la estéril totalidad indiferenciada) y siempre un continente contendrá algún contenido (porque de lo contrario no sería tal, aunque dicho contenido fuera en su límite como un conjunto vacío, un sistema de partes ausentes o simplemente un valor cero).
En resumidas cuentas, todo maestro y profesor y todo alumno y estudiante que aspire a ser maestro-profesor (siempre de algo: desde la especialidad de formación para pedagogo y educador infantil a la de instructor de vuelo aeronáutico o experto latinista; no hay profesor “de todo y para todo” ni educación “en todo y de todo”) debe conocer los fundamentos básicos de sus disciplinas y algunos más específicos del saber acumulado por las investigaciones pedagógicas y las experiencias didácticas. Pero también debe desconfiar, rebatir, ponerse en guardia y mantener a raya la verborrea pretenciosa y vacua de una supuesta ciencia holística de la educación formal, inmaterial e incontaminada de contenidos efectivos conceptuales y empíricos. Y es preciso y urgente que esta evidencia penetre en las aulas de las Facultades de Formación del Profesorado. Por mera razón de supervivencia propia y autoestima profesional.
Enrique Moradiellos es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Extremadura.



miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Qué han hecho por nosotros los franceses?


Louis Gabriel Suchet, gobernador de Aragón. Gobernó Zaragoza con mano de hierro en guante de seda.

Un día cualquiera entre el 21 de febrero de 1809 y el 9 de julio de 1813…en la Zaragoza ocupada por las tropas napoleónicas…



Cabecilla insurgente: El dormitorio de la mujer de Suchet está aquí, cuando la hayamos secuestrado informaremos a Suchet de que está en nuestro poder y plantearemos nuestras reivindicaciones. ¿Alguna pregunta?

Maño insurgente 1: ¿Cuáles son las reivindicaciones?

Cabecilla insurgente: Le daremos dos días para desmontar todo el aparato imperialista francés y si se niega le ejecutaremos inmediatamente. Nos han desangrado los muy cabrones, nos han quitado todo lo que teníamos. Y a cambio ¿los franceses que nos han dado?

Maño insurgente 2: El Paseo las Damas.

Cabecilla insurgente: ¿Qué? Ah, sí, sí, eso sí.
Maño insurgente 3: Y el Paseo Imperial*.

Maño insurgente 4: Oh, sí el Paseo Imperial, ¿te acuerdas que antes eso era un laberinto de callejuelas?

Cabecilla insurgente: Sí, vale, de acuerdo, reconozco que el Paseo las Damas y el Imperial nos los han dado los franceses.

Maño insurgente 5: La restauración del alumbrado público.

Cabecilla insurgente: Evidentemente, el alumbrado público, eso no hay ni que mencionarlo, hombre…Pero aparte del Paseo las Damas, el Imperial y el alumbrado ¿qué han hecho por nosotros los franceses?

Maño insurgente 6: El desescombrado.

Maño insurgente 1: Las luminarias.

Maño insurgente 2: El teatro gratis.

Cabecilla insurgente: Sí, sí, de acuerdo.

Maño insurgente 4: Eso lo vamos a echar de menos si se van los franceses.

Maño insurgente 3: Y ahora se puede salir de noche sin peligro.

Maño insurgente 5: Y saben cómo imponer la ley y el orden.

Cabecilla insurgente: Bueno, pero aparte del Paseo las Damas, el Imperial, el alumbrado, el desescombrado, las luminarias, el teatro gratis, la seguridad en las calles ¿qué han hecho los franceses por nosotros?

Maño insurgente 6: Nos han dado la paz.

Cabecilla insurgente: ¿La paz? ¡Que te folle un pez!

*Paseo Imperial = Actual Paseo Independencia. 



Familia de Suchet, gobernador de Aragón, con su esposa, Honorine:





Para saber sobre la ocupación napoleónica de Zaragoza: LATAS FUERTES, Jaime, La ocupación francesa de Zaragoza (1809-1813). El gobernador Suchet y la guerra psicológica. Acción y propaganda en la capital aragonesa, Asociación Cultural "Los Sitios de Zaragoza"-Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 2013. 


jueves, 14 de marzo de 2013

De multitudes en la Historia

Una amiga acaba de comprarse el libro de George Rudé La multitud en la historia. Los disturbios populares en Francia e Inglaterra, 1730-1848, libro que me compré y leí hace tres años. Y me gustó, me pareció de gran interés. Es una lectura que quizás deberían hacer nuestros actuales gobernantes que, al igual que en pasados siglos, solo ven en las manifestaciones populares un problema de orden público, gente  "sin provecho" o "desarrapados" (llámenlos "perroflautas" o "radicales antisistema"). A continuación dejo la reseña que hice del citado libro:



George Rudé, historiador marxista británico, analiza diversos movimientos populares rurales y urbanos enmarcados entre 1730 y 1848 y localizados en Francia e Inglaterra. Diseccionando cada movimiento en concreto proporciona una serie de claves, arroja una serie de  explicaciones y cuestiones que ayudan a comprender estos movimientos, a poner cara a una multitud identificada en muchas ocasiones como turba, irracional y dependiente.
La multitud en la historia  es un libro que, en una primera parte trata diversos  disturbios populares uno por uno para, en una segunda parte extraer unas pautas, unos motivos y creencias de una multitud que ya no es turba, que resulta no ser tan anónima e irracional como algunos la habían pintado.
Porque los propios coetáneos, con sus categorías, distintas de las nuestras,  solo vieron una turba incontrolada, dedicada al pillaje, sin motivación más allá de este y actuando siempre por alguna conspiración (en las páginas 257 y 258 de libro el autor recoge un interrogatorio de la policía de Beauvais tras las revueltas de 1775 que es clarificador en este aspecto). Así pues los primeros historiadores, hijos del historicismo alemán, estudiaron estos movimientos se quedaron nada más que en esa visión. Hubo que esperar hasta el siglo XX, cuando la corriente Annales  revolucionó el panorama historiográfico, dándole a la Historia un enfoque social, para que alguien como G. Rudé mirara la Historia “desde abajo” y rescatara a esa multitud preindustrial y le pusiera cara, motivos, objetivos y creencias.
La multitud del XVIII y comienzos del XIX, aunque designada como preindustrial, es una multitud en evolución, en transición entre la tradición y la modernidad. Y eso lo refleja Rudé a lo largo de todo el libro. Porque a pesar de la  industrialización, hay pervivencias en las formas de actuación e ideologías de las clases populares.
A lo largo de este periodo, esta multitud actúa de forma espontánea en la mayoría de las ocasiones, aunque siempre con una serie de motivos subyacentes, pudiendo ser estos económicos y/o políticos. En cuanto a los motivos políticos, tras los que existe una ideología unas creencias hay un punto de inflexión: la Revolución Francesa de 1789. Antes de esa fecha predominaban una serie de creencias tradicionales (moral popular, paternalismo, “inglés libre”…), que aunque estarán vigentes durante el siglo XIX, dejan paso a una ideología política primero adaptada de fuera, y luego propia de clase. Esto se percibe en los sans-culottes que, cogiendo primero el ideario jacobino, lo adaptan a sus circunstancias, arrancando de ahí la construcción de una ideología propia de las clases populares francesas que en 1848 ya estará más formada, y en junio de ese año, en la gran insurrección obrera de París, se ve claramente una ideología política obrera.
Descendiendo a las pautas de acción de la multitud Rudé nos muestra cómo creían estar moralmente legitimados a rebolearse ante lo que consideraban una injusticia, y apelaban con un sentido paternalista al Rey, como revueltas rurales francesas de 1775, o al Parlamento, en el caso inglés, lo que desde nuestro punto de vista actual nos puede parecer un tanto ingenuo. Como medio de coacción utilizaban la violencia contra la propiedad, en pocas ocasiones contra las personas; su objetivo muchas veces era imponer un precio justo a los alimentos o reclamar un salario justo (revueltas inglesas del XIX). En la mayoría de las ocasiones no tuvieron éxito inmediato, y las protestas acabaron reprimidas por el ejército, pero otras como las revueltas de  las Hijas de Rebeca consiguieron sus objetivos de eliminar peajes injustos, o el cartismo aunque desactivado en 1848, logró sus objetivos en los 100 años siguientes.
Así pues, más allá de sus éxitos o fracasos, la multitud preindustrial (o quizás sería más correcto definirla como protoindustrial) transitó de la tradición a  la modernidad, como los tiempos en que actuó. No eran desarrapados que se dedicaban al pillaje instigados y comprados  por agentes externos, sino que las clases populares actuaban convencidas de que estaban justificadas, gentes con familia y domicilio, que se aferraban a viejas creencias y tradiciones en un tiempo de cambios, al que progresivamente se adaptaron forjando una conciencia de clase. Aún así, el fuego y las barricadas pervivieron durante mucho tiempo.
         

martes, 12 de marzo de 2013

Diez cosas que la Ciudadanía debería saber sobre la “recreación histórica”




1-  Los recreadores históricos no somos responsables de las manipulaciones mediáticas o usos políticos que de nuestros actos de buena fe puedan hacer terceros.
2-      La recreación histórica conmemora hechos, que no es lo mismo que celebrarlos.
3-      La recreación histórica intenta ser lo más rigurosa posible. No nos disfrazamos, nos vestimos de época, que es bien distinto.
4-      La recreación histórica es, ante todo, una forma vistosa de divulgación histórica.
5- Los recreadores históricos no cobramos, es más ponemos dinero de nuestros bolsillos, pagándonos la indumentaria, armamento, desplazamientos… Las asociaciones culturales de recreación histórica no tienen ánimo de lucro.
6-     Los recreadores históricos no ensalzamos el belicismo ni el militarismo. Cuando recreamos un hecho bélico del pasado es porque es una parte más del pasado -que no podemos borrar-, de la Historia. Ello no quiere decir en modo alguno que estemos a favor de una cultura belicista en la actualidad, es más, considero que como ciudadanos y ciudadanas de una sociedad democrática repudiamos la violencia.
7-    Recrear un hecho de la Historia de España no nos convierte en españolistas, al igual que gritar en una recreación “Viva Fernando VII” no nos convierte en absolutistas (o recrear época romana nos convierte en esclavistas).
8-    La recreación histórica puede ser concebida como una forma de Arqueología experimental, por tanto, de investigación.
9-   La recreación histórica puede ser concebida como un atractivo turístico para una localidad y conllevar la participación ciudadana en dicha recreación.
10-  Si hay dudas preguntad, hay cientos de asociaciones de recreación histórica de todas las épocas cuyos integrantes estarán encantados de responder a cualquier cuestión. Pero por favor no habléis desde el desconocimiento, gracias ;)
-
Daniel  Aquillué

















(Fotos de: “Atenea Promakos”, “Feudorum Domini”, “Aetas Rationis”, “Voluntarios de Aragón”)