viernes, 28 de junio de 2013

A sangre y fuego. De la guerra civil europea

TRAVERSO, Enzo, A sangre y fuego. De la guerra civil europea (1914-1945), Publicacions de la Universitat de València, Valencia, 2009.
Reseña de Daniel Aquillué Domínguez


  
De la guerra civil europea reza el subtítulo de la obra de Enzo Traverso. Y es ese precisamente el hilo conductor de la misma. A lo largo de sus páginas, el historiador italiano y profesor de Ciencias Políticas en Francia, pone en contexto grandes aspectos de la erupción violenta que supuso el marco cronológico 1914-1945. Cuestiones que ya avanzaba –si bien de forma más resumida- en el capítulo “Entre Behemoth y Leviatán. Pensar la guerra civil europea (1914-1945)” de La Guerra, obra colectiva editada por Nicolás Sánchez Durá en 2006, un año antes de la aparición de À feu et à sang.
¿Y cuáles son estos planteamientos acerca de la guerra civil europea? El primero su conceptualización historiográfica. Conocido habitualmente por la elaboración del revisionista Ernst Nolte que situaba su inicio en 1917 con la clara intención de deslegitimar todo lo que representaba el comunismo, el concepto de guerra civil europea ya fue expuesto por sus contemporáneos, desde Franz Marc a Ernst Jünger. En cuanto a su definición, todos coinciden en señalar su carácter ideológico, de guerra total y de guerra contra los civiles.
Por su parte, Traverso explica que hay que situar el inicio de esa guerra entre los revolucionarios herederos de la Ilustración –liberalismo, comunismo- y los de la contra-Ilustración –tradicionalismo, fascismo-  en 1914. Hito en la Historia, el inicio de la Gran Guerra supuso un shock colectivo que hizo estallar en mil pedazos el concepto de Europa y la mentalidad de los europeos forjada a lo largo de los siglos precedentes.
La guerra civil europea enfrentó a  la revolución y la contrarrevolución en una guerra total, heredera de los métodos “bárbaros” inconcebibles en el “civilizado” suelo europeo. La I Guerra Mundial solo fue el acta de nacimiento de una escalada de conflictos, revoluciones y represiones que tuvo su triste colorario entre 1939 y 1945. Junto a ese primer conflicto originario, otros tres grandes hitos acompañan este periodo de guerra civil total: la subida al poder de Hitler en 1933, la Guerra Civil Española y la invasión nazi de la URSS en 1941.
El barro de las trincheras y el horror de miles de soldados avanzando y muriendo ante ametralladoras en el Somme, se llevaron por delante la mentalidad decimonónica. La guerra había dejado de ser un duelo entre gentlemen para convertirse en una carnicería anónima, los héroes que anhelaban morir con gloria dejaron paso a soldados desconocidos. El campo del honor se había convertido en  masacre sin sentido. El ius publicum europeaum saltó por los aires, las reglas de la guerra no se respetaron: armas químicas, bombardeos aéreos, violencia contra los civiles. Las cancillerías europeas que se declararon la guerra en el verano del 14 no imaginaban nada de ello.
Y como se dice popularmente, de aquellos lodos estos barros. De las trincheras salió una generación de jóvenes con una cultura en que la violencia se traspasó a la sociedad civil, al modo de hacer política. Para unos, la revolución bolchevique –producto de la guerra-  encarnó los valores que el liberalismo no podía encarnar, para otros, el fascismo supuso la regeneración nacional, la solución a la decadencia liberal. Los sistemas liberales –democratizados en mayor o menor medida- sucumbieron, aunque no sus élites, y su vacio fue ocupado por comunismo y fascismo.
El ascenso de Hitler al poder en 1933 impactó de manera brutal por llevar el fascismo al mismo corazón de Europa, conllevando la creación de la coalición antifascista, aunque ésta no consiguió unirse hasta 1941. Gran Bretaña y Francia –señala Traverso- comprendieron tarde la verdadera naturaleza del proyecto nazi: no conquistar Europa, sino reorganizar Europa bajo criterios raciales e ideológicos, lo que suponía esclavizar y colonizar el este y exterminar a los judíos. Y no solo eso, la herencia cultural europea, los valores de 1789 mismos estaban amenazados.
La Guerra Civil Española, definida en el presente libro como expresión tangible y concreta de la guerra civil europea y prefiguración del segundo conflicto mundial, fue un punto más en que se plasmó todo esto: la ceguera de Occidente ante el nazismo, el internacionalismo de la lucha entre la moderna reacción representada por el fascismo y el último estadio de la Ilustración, la guerra civil y contra los civiles.
Finalmente, el hito que supone 1941 y la guerra de exterminio desatada en el frente oriental. La URSS significaba para el nazismo la encarnación de todos los males: el judeo-bolchevismo que ocupaba un espacio vital alemán. Buena cuenta de ello dan los 23 millones de rusos muertos en los 4 años de guerra.

En la II Guerra Mundial se vieron las más altas expresiones de esa guerra civil europea y guerra total que se convirtió en mundial. Las violencias ancestrales y las modernas, frías, racionales, indiferentes entre sus verdugos, representadas por la destrucción de Oradour-sur-Glane y Auschwitz son solo el recuerdo en la memoria colectiva –o posmemoria- europea de las atrocidades de aquella era de extremos, de aquel tiempo de odios. Y todo ello es lo que explica el profesor Enzo Traverso en el presente libro. 

domingo, 16 de junio de 2013

El día que acabó la crisis

El día que acabó la crisis (‏artículo de Concha Caballero)


Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas.
Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida.
Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

15 de junio de 1808, inicio del Primer Sitio de Zaragoza con la batalla de las Eras

Para asombro de generales franceses y españoles, el 15 de junio de 1808, Zaragoza resistió el asalto de las armas napoleónicas. Fue la batalla de las Eras que daba comienzo al famoso Primer Sitio de Zaragoza. 




Un día después, José de Palafox -Capitán General de Aragón- que había salido de la ciudad al iniciarse el ataque imperial, publicó la siguiente proclama:

DIARIO DE ZARAGOZA 16 DE JUNIO DE 1808

Aragoneses: Vuestro heroico valor en la defensa de la causa más justa que puede presentar la historia se ha acreditado en el día de ayer con los triunfos que hemos conseguido.
El  15 de junio hará conocer a toda Europa vuestras hazañas, y la historia las recordará con admiración. Habéis sido testigos oculares de nuestros triunfos, y de la derrota completa de los orgullosos franceses que osaron atacar nuestra capital. 700 muertos, un número considerable de heridos, 30 prisioneros y muchos desertores que se han pasado a nuestras banderas, son el fruto de su temeridad. Hemos tomado 6 cañones de batallón, 6 banderas, 1 caja de guerra, varios caballos, fornituras, armas, y no debemos dudar que todo el ejército que ha entrado en Aragón expiará sus crímenes y quedará deshecho. Continuad, pues, valerosos aragoneses con el ardor y el noble espíritu de que estáis animados. Ved la heroica conducta de las zaragozanas que inflamadas todas del amor a su patria, a su rey y su religión, corren presurosas a prestaros todo genero de auxilios. En breve se os agregarán un sin número de tropas veteranas, que envidiosas de vuestras glorias, y deseosas de tener parte en ellas, vienen caminando a marchas dobles. Mientras tanto, vosotros todos, clero, comunidades, madres de familia y demás ciudadanos que ya concurriendo personalmente en combate, y ya proveyendo de todo a vuestros conciudadanos habéis contribuido tan eficazmente a conservar la capital de vuestro reino y la dignidad de la nación, seguid fervorosos vuestras oraciones al Todopoderoso, e interponed la mediación de vuestra augusta y Santísima Madre del Pilar, vuestra protectora, para que bendiga nuestras armas y afiance nuestras victorias, exterminando del todo al ejército francés.
Cuartel General de Aragón, 16 de junio de 1808. Palafox.


jueves, 13 de junio de 2013

José I, Rey de España por la gracia de Dios, Napoleón y la Asamblea de Bayona

(José I, rey de España, Museo Napoleónico de Roma)

Como hoy se cumplen 200 años de la salida del rey José I del territorio español, dedico esta entrada a una recopilación de textos sobre su reinado y sus apoyos.

 Hay que resaltar la importancia de un proyecto josefino que ha sido menospreciado tradicionalmente por “afrancesado” e “intruso”. Y no fue así. A partir de 1808 existe en España una doble legalidad y soberanía: la de las juntas basada en la soberanía nacional, y la de José I, legitimada por la soberanía del monarca (cesión legal en Bayona) y reconocido por una asamblea representativa y su Constitución, la de Bayona. Hay que recordar que José I de España reinó durante casi 6 años sobre 2/3 partes del territorio español. Fue el primero en intitularse “Rey de España e Indias”, fue culto y liberal, y desarrolló una política que casi se podría calificar de “españolizadora”. Su importancia y legado se ve con la vuelta de los “afrancesados” en el Trienio y en 1833, que estarán en el germen del moderantismo que se hará con las riendas del Estado liberal, de su modelo de estado, en el reinado isabelino. Mientras que los liberales “patriotas” de Cádiz tenían como modelo la Constitución francesa de 1791, los liberales de Bayona se fijaron en el modelo británico, que será el que trataran de imitar los “liberalismos respetables” posteriores. (Para estas líneas he seguido a Juan Sisinio Pérez Garzón: http://lamiradahistorica.blogspot.com.es/2012/10/las-cortes-de-cadiz-el-nacimiento-de-la.html)

"Con la invasión francesa, hubo individuos que creyeron ver en la nueva dinastía una época de regeneración; (…) no se les puede acusar ni de sentimientos desleales, ni de desoir los dictámenes de la prudencia." SAN MIGUEL, Evaristo, De la guerra civil de España, Imprenta de Don Miguel de Burgos, Madrid, 1836.

La moderación  como divisa: en torno al ideario político de los afrancesados. (Juan López Tablar) [Curso “GUERRA DE IDEAS. POLÍTICA Y CULTURA EN LA ESPAÑA DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”.  Institución Fernando El Católico, 2008]
A fines de 1808 el afrancesado Pereira ya  justifica la posición afrancesada aduciendo que enfrentarse a Napoleón  es un suicidio (dice que Bailén traerá funestas consecuencias), el interés de los ingleses, la utilización de la religión…
Los afrancesados critican el despotismo, defienden el proyecto constitucional de 1808 y el gobierno reformista de José I. Se presenta el estatuto de Bayona como un pacto entre el rey y el pueblo. Esta constitución es el primer texto constitucional de la Historia de España.  Tendemos a comprar la constitución de Bayona con al de 1812, pero habría que preguntarse si con las circunstancias de 1808 podía darse algo más. La Constitución de Bayona no fue una mera carta otorgada, pues se elaboraron 3 borradores con participación española. Era un texto más pragmático que la constitución de 1812  y se adaptaba mejor a la España del momento.
Se organizó un gobierno josefino y se desarrolló una propaganda.  El periódico “el Imparcial” (1809) es el esfuerzo más importante que intenta explicar el ideario afrancesado y por qué apoyar el gobierno josefino.  Se trata de convencer de que la verdadera  opción patriota es optar por José I como regenerador de la patria.  La propaganda se asienta sobre:
-          El texto constitucional. Este no se puede llevar a la práctica por la guerra y la oposición a Napoleón.
-          Un rey, José, con una sincera voluntad de ser rey de los españoles y con experiencia (había sido rey de Nápoles), con un programa reformista (370 decretos para intentar cambiar la sociedad española). Por desgracia estas reformas nos e pudieron llevar a la práctica con efectividad debido a al guerra.  Es curioso que este tipo de reformas se llevaron a cabo en 1834.
Cuando toman forma las Cortes de  Cádiz y se oponen al proyecto afrancesado, este se convierte en moderador entre el liberalismo revolucionario y el absolutismo. El término medio entre liberalismo revolucionario y absolutismo, es la postura afrancesada. Los afrancesados compartían en gran medida las ideas de Jovellanos. Una vez publicada la Constitución de 1812 lo afrancesados reaccionaron criticándola desde su moderantismo. Criticaban el monocameralismo, el gran poder de las Cortes, el sufragio universal… y por el contrario proponen un parlamento bicameral elegido por sufragio censitario.
En 1813 con la batalla de Vitoria se acaba el régimen josefino y los afrancesados se exilian a Francia. Desde allí escriben pidiendo clemencia y justificándose alegando el vacío de poder de 1808, el suicidio que era enfrentarse a Napoleón… Hubo un plan conspirativo que fracasó  para implantar en España un régimen liberal pero no basado en la Constitución de 1812. en estos años de exilio se producen contactos entre afrancesados y liberales moderados.
A raíz del golpe de Riego en 1820 se instaura de nuevo la Constitución de 1812. Los afrancesados aún apostando por el régimen liberal intentarán moderar esta Constitución, defendiendo la creación de una segunda cámara parlamentaria compuesta por notables. El semanario “El censor” es el medio propagandístico de los afrancesados en este periodo: defiende la l8ibertad de imprenta como único cauce para la expresión popular y combaten el asociacionismo. Para ellos solo la expresión escrita es el medio lícito para expresar la opinión pública. Apuestan por un senado y por el voto censitario.  Exaltan el verdadero liberalismo según ellos: orden y libertad. Insisten en hacer las reformas de forma gradual. En julio de 1822 acceden al e los liberales exaltados y los afrancesados se desentienden del régimen liberal, que es desmantelado en 1823.
En la década 1823 – 1833 se restauró el absolutismo. Los afrancesados al acaparo de ministros con aspiraciones reformistas intentarán reformar la administración y la economía para que en futuro se pueda realizar una reforma política.

El nacimiento de la política moderna durante la guerra de la Independencia: el caso de los afrancesados. (Jean-Philippe Luis). [Curso “GUERRA DE IDEAS. POLÍTICA Y CULTURA EN LA ESPAÑA DE LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”.  Institución Fernando El Católico, 2008]
A comienzos del siglo XIX nació la política moderna en España. En la sociedad corporativa de comienzos del XIX todavía persistían vinculaciones de tipo personal que integraban a los individuos en grupos, les subordinaban  a la autoridad, y les imponían deberes. El individuo vivía en una gran dependencia. La autoridad paterna y la autoridad el rey eran la base de al sociedad y la política.  El rey regulaba la política y la sociedad que estaban unidas. El rey tenía amplio poder en la vida privada de las élites. Las Cortes de Cádiz hicieron desaparecer este papel regulador del rey. A partir de entonces, la política se situó en las Cortes y no en la corte. Ya no habría vuelta atrás.
La guerra rompe las redes personales por la elección de uno u otro bando. La obra “El reconciliador” escrita por un afrancesado en el exilio muestra muy bien esta división: la obra cuenta como en una familia de la élite hay tres hermanos, uno liberal, otro afrancesado y otro absolutista. Se percibía la monarquía como una metáfora de la familia.  La guerra hizo cuestionar la autoridad de la monarquía y al familia.  El individualismo crece. Moratín en “El sí de las niñas” criticaba la autoridad abusiva del poder del padre. Esta obra es una metáfora también de la autoridad abusiva del rey.
 Jean Philippe Luis tiene la hipótesis de que una posición marginal en la familia podía llevar al bando afrancesado.
Para liberales y afrancesados la unidad estaba en al nación. El cuestionamiento del poder del rey tuvo consecuencias sociales.  A pesar de la ruptura de las redes sociales, la familia seguía siendo el núcleo fundamental de la sociedad.
No era la ideología sino al confianza o amistad (es decir, los vínculos personales) lo que influía en muchas decisiones. Por ejemplo Palafox envió como representantes a la Junta Suprema central a su hermano el marqués de Lazán (defensor del antiguo régimen) y a Calvo de Rozas que era un liberal acérrimo.

Los afrancesados: proyecto político y realidad social. (Jean-Philippe Luis) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
El afrancesamiento era una opción política, y no una traición a la patria. Eran una tercera vía, entre liberales y absolutistas. Eran una alternativa reformista. Los afrancesados exiliados en Francia fueron en torno a 10.000. Hubo hasta 2 millones de personas que juraron fidelidad al rey José I.
Los afrancesados no son un grupo homogéneo. Hubo constantes cambios de opción política: por ejemplo  a raíz  de la batalla de Bailén  hay afrancesados que se pasan al bando patriota y patriotas que tras las victorias napoleónicas de otoño de 1808 se pasan al bando afrancesado. Hay que diferenciar entre juramentados y josefinos. La Guerra de la Independencia hizo entrar a España en la política moderna. .
La identidad afrancesada fue construida desde fuera: primero fueron tenidos por traidores, y a partir de 1830 los liberales moderados vena  los afrancesados con mejores ojos.  A partir de 1814 el exilio permitió crear una identidad.  El mundo de las élites locales afrancesadas escapó a la represión. Los afrancesados acabaron por integrarse en las filas del liberalismo moderado.

José I o las dificultades de asentar en el trono una nueva dinastía. (Manuel Moreno Alonso) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
La imposición de José I supuso el rechazo de la sociedad a este. José I se encontró con la opinión pública en contra, y su  derrota era una crónica anunciada. José vio la realidad española  de forma más clara que su hermano Napoleón. José I se encontró con que no podía controlar  los generales de Napoleón en España.  Llorente escribió que los afrancesados tomaron partido por la monarquía de José porque era el único gobierno legítimo (el propio Fernando VII reconoció como rey de España a José I), era un medio de evitar la anarquía, y por miedo.  El rey José quiso reinar pero tuvo muchas dificultades. José tenía una concepción republicana del estado, y creyó que se podría ganar a los españoles con halagos pero no con la política de su hermano. José I estuvo dispuesto a reinar.

La administración napoleónica en España. (Lluis Roura) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
Las ideas de Napoleón sobre el estado estaban ya reflejadas en la Constitución francesa de 1799, y se podía resumir en “el poder viene de arriba y la legitimidad viene de abajo”. Tenía una serie de ideas sobre las que basar el estado: igualdad ante la ley, derecho a la propiedad privada, secularización del estado, control de las finanzas y funcionarios públicos, participación de las élites en los asuntos públicos.  Se trata de organizar un estado jerárquico y centralizado con gran peso del poder ejecutivo. La clave de la organización administrativa francesa son los 130 departamentos. El modelo francés se convierte en referencia, y este sistema se exporta e impone. Un factor clave de la expansión francesa es la crisis de los estados invadidos: crisis del Antiguo Régimen, difusión de la revolución, guerras. Napoleón estaba obsesionado por la información. Con la guerra de 1808 en España surgen dos propuestas: la patriota y las bonapartistas (la de Napoleón y la de José I).
-          La alternativa josefina. La instauración de la monarquía de José I se debe a Napoleón que quiere controlarlo. La Constitución de Bayona intentaba introducir en España tímidas ideas liberales pero el rey seguía siendo la pieza clave.  Concebía la administración del estado a través de ministerios, de un senado y de un consejo de estado, además de unas cortes estamentales que incluían representantes de Indias. El rey se rodeó de hombres de estado y se encontró con dos dificultades: las escasas personalidades dispuestas a colaborar y crear un funcionariado.  La guerra impide la administración de las provincias y agota los recursos. A partir de 1810 José I prefiere gobernar con consejos privados. José I  apenas reinaba sobre Madrid, Guadalajara, Toledo… el resto de territorios ocupados estaban gobernados por generales.
-          El proyecto napoleónico.  Napoleón se presentó a sí mismo como regenerador de España, se creía con derecho a controlar España. Con los Decretos de Chamartín de diciembre de 1808 Napoleón hacía grandes reformas al margen de su hermano el rey de España. La óptica imperial de Napoleón se basaba en: el bloqueo continental, anexionar los territorios del norte del Ebro a Francia que en parte consiguió imponiendo en 1810 gobiernos militares subordinados a París y anexionando directamente Cataluña (que dividió en 4 departamentos) el 8 de febrero de 1812

Política francesa en España. (Carlos Franco de Espés) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
Suchet es un militar que hace carrera en el ejército napoleónico y llega a Zaragoza en diciembre de 1808.
-          El Aragón josefino (junio 1808 – 8 de febrero de 1810).  Lannes ocupa Zaragoza el 21 de febrero de 1809 y Junot queda como gobernador de Aragón, tomando dos grandes decisiones: organiza la policía mandada por un comisario (encargado del orden público, el abastecimiento…) y pone en práctica decretos de José I (junta de subsistencias para abastecer al ejército). A fines de abril de 1809 Suchet es nombrado gobernador de Aragón que el 24 de mayo es derrotado en Alcañiz por Blake, pero el 15 de junio en María y el 18 en Belchite vence a Blake. Suchet organiza los ayuntamientos (a los alcaldes los nombra el rey y en su nombre, él mismo), y por tanto los controla. Suchet publica un manifiesto claro a los aragoneses: ha recibido el poder militar de Napoleón y el político de José I, acusa los ingleses de la culpabilidad de las guerras continentales (el enemigo es el inglés que además es un hereje), manda a los labradores a trabajar (se necesita abastecer al ejército), recuerda a los sacerdotes que su deber es predicar la paz y el respeto al rey José.
-          El Aragón napoleónico (1810 – 1813). Napoleón estaba descontento con la situación de España. Por el decreto del 8 de febrero de 1810 Aragón va a depender del Emperador. El 17 de febrero de 1810 Napoleón ordena sitiar Lérida. Suchet toma tres decisiones: organiza su propia secretaría, fortifica Zaragoza y asegura su abastecimiento, y divide Aragón en dos zonas (orilla derecha del Ebro y orilla izquierda) dirigidas por dos comisarios (Mariano Domínguez y Agustín Quinto). En junio de 1812 Suchet reorganiza Aragón otra vez y por decreto suprime las dos comisarías y nombra un director general de policía subordinado al poder militar. Suchet quiere controlar las finanzas y por ello crea en 1811 la Intendencia General de Aragón y en junio de 1812 crea 4 intendencias generales (Huesca, Zaragoza, Teruel y Alcañiz). Suchet intenta organizar la Justicia nombrando nuevos jueces y tribunales. Los alcaldes dejan de tener funciones jurisdiccionales, intentando mantener el poder judicial independiente.  Suchet tenía una política “de mano de hierro en guante de seda”. Suchet crea en diciembre de 1810 un tribunal político para controlar el orden público, pretende controlar la disidencia.  Suchet implanta la uniformidad legislativa. Suchet es consciente de que tiene que controlar el clero y por ello suprime todos los conventos, interviene las prebendas eclesiásticas y suprime la jurisdicción eclesiástica.
En resumen, los medios que empleó Suchet para gobernar Aragón fueron: el control político (nuevo empadronamiento en abril de 1810), obligación de delatar a disidentes y a cumplir sus órdenes, el control de la información (ordena que semanalmente haya 4 correos, publica la Gaceta de Zaragoza que envía a todos los ayuntamientos), creación de la Guardia Cívica, control del ayuntamiento de Zaragoza, control económico, secuestro de los bienes de quienes no acaten sus órdenes, control de la Iglesia, control social. Todo esto se desmorona desde el verano de 1812. En mayo de 1813 la situación francesa es crítica y es vital controlar Zaragoza, pero el 9 de junio las tropas imperiales comienzan a abandonar Zaragoza.

Política religiosa de José I (Emilio La Parra) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
¿Tuvo el régimen josefino un proyecto de política religiosa en España?
José I creó un ministerio de Asuntos Eclesiásticos, pero fue un ministerio menor y sus competencias formales.  En la España josefina hay planteamientos sobre la política religiosa. Miguel José Azanza era el ministro de Asuntos Eclesiásticos. Todo indica que en la España josefina hubo planteamientos en materia de política religiosa. Las decisiones en política religiosa del régimen josefino eran una amalgama de propuestas e ideas del sistema imperial francés (someter a las autoridades eclesiásticas al poder, construcción de  una iglesia estatal, hacer del clero una clase productiva) y de las aspiraciones de reforma ilustradas españolas (recogidas por los afrancesados eran: episcopalismo y antirromanismo, y racionalismo).
Elementos que influyeron en la política religiosa:
-          Cosmovisión religiosa de la época. La sociedad era católica en la Francia de 1789 y en la España de 1808. La religión tenía una clara utilidad político-social. El conflicto que se pueda producir esta política religiosa no es un conflicto religioso sino clericalismo contra anticlericalismo. Los eclesiásticos identifican la religión y la iglesia con el clero. Ni José I, ni las Cortes de Cádiz eran antirreligiosos, no pretendían acabar con la religión.
-          La constitución de Bayona estableció la religión católica como oficial y no permitía ninguna otra, y  no suprimió la inquisición.
-          Imagen de José I. Se tiene que construir una imagen de José como católico. El 2º decreto de José I de 10 de junio de 1808 es “para que se hagan rogativas para el feliz acierto del rey”. La primera proclama de José I a los españoles resalta que la Constitución de 1808 respeta la religión. El claro “patriota” tuvo mucho éxito con su propaganda de que Napoleón y José eran anticatólicos.
Los decretos de Chamartín de Napoleón  suprimieron la Inquisición y 1/3 de las órdenes religiosas. El Emperador hizo un proyecto consistente en reducir el número de eclesiásticos, supresión del diezmo, nacionalizar los bienes del clero, funcionarizar al clero, reorganizar las diócesis, reducir el número de fiestas. Llorente y Azanza también presentaron al rey José proyectos de reforma. Azanza plantaba someter al clero al estado, suprimir las jurisdicciones eclesiásticas, episcopalismo y regalismo, reducción de clérigos y desamortización. Existieron planes de política religiosa en España. Se supo qué hacer pero no se supo hacer lo que se quería y no se encontró la forma de hacerlo. Fue política sobre el clero no sobre religión.

La prensa al servicio del Imperio. (Elisabel Larriba) [Curso “FRANCESES. LOS INVASORES EN LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA”. Institución Fernando el Católico, 2009]
En la Guerra de independencia se vertió mucha sangre pero también mucha tinta. Napoleón entendía que la prensa era una gran arma política y la puso a su servicio, convirtiéndose en un gran propagandista. La alianza del sable y la pluma culminó en 1805 con los “boletines de la gloria”. Suponía el vasallaje de la pluma al sable. Napoleón una vez en el poder sometió a la prensa con un decreto de 1800 que prohibió la mayoría de los periódicos franceses. En 1804 obligó a fusionar varios periódicos y en 1805 instituyó “redactores de prensa” (censores). El decreto de 3 de agosto de 1810 puso nuevas restricciones y solo autorizó una publicación por departamento. En 1814 en París solo existían 4 periódicos. Napoleón utilizó la prensa como propaganda interior y exterior y para la Historia. Napoleón hizo de “L’ Moniteur” su arma. Napoleón prestó interés a la prensa extranjera, especialmente a la inglesa. No dudó en presionar a los periódicos de sus aliados. Napoleón mandó publicar en varios idiomas. La Gazeta de Madrid dedicó mucha crónica a Napoleón de manera benévola desde 1804 a 1808. Napoleón dio a sus compatriotas una visión halagüeña de los que pasaba en España. Napoleón ordenó a Murat controlar la Gazeta de Madrid, y lo consiguió. La Gazeta de Madrid cambió de manos dependiendo de los vaivenes bélicos. La prensa pro francesa en la Guerra de independencia fracasó.





lunes, 3 de junio de 2013

The Rains of Castamere


Tras ver el capítulo 9 de la tercera temporada de "Juego de Tronos" (corresponde al libro Tormenta de Espadas)... No por esperarlo -tras leer previamente- ha sido menos impactante. Sin palabras.


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domingo, 2 de junio de 2013

¿España es diferente?


¿España es diferente?
ESPAÑA
FRANCIA
“Es que España ha tenido muchas guerras civiles”
Recapitulemos:
Guerras Carlistas 1833-40, 1846-49, 1872-76: Más de 100.000 muertos.
Guerra Civil de 1936-39: Cientos de miles de muertos y otros tantos exiliados.
Guerra de la Vendée 1793-1800: 200.000 muertos.
Comuna de París (y movimiento comunalista en el resto de Francia) marzo-mayo de 1871: más de 50.000 muertos, miles de encarcelados y miles de exiliados.
II Guerra Mundial, Vichy vs Resistencia 1940 -44: Decenas de miles de muertos.
“Es que en España hay luchas memoriales” “Es que estamos siempre removiendo el pasado”.
Ley de Memoria Histórica 2007 (simplemente pretende que las familias exhumen de las cunetas  a sus familiares).
Propuestas de ley para condenar el franquismo.
Ley Gayssot 1990 (penaliza la negación del Holocausto).
Ley Taubira 2001 (condena la trata de esclavos con efectos retroactivos hasta el siglo XV).
Problema con las memorias de la Guerra de Argelia (1954-62). En 1999 la Asamblea francesa reconoce que aquello fue una “guerra”.
Difícil aceptación del régimen fascista de Vichy como un producto francés.
Propuestas de leyes para condenar las Cruzadas.
“La revolución liberal fracasó”
“Es que en 1814 y 1823 se restauró a Fernando VII”
“Es que hubo “espadones” como Espartero u O’Donell”
“Es que pervivió la aristocracia en el Senado” (en la Constitución de 1837 era electivo, en la de 1845 de nombramiento real).


En 1814 y 1815 se restauró a Luis XVIII de Bordón en el trono.
¿Qué fue Luis Napoleón III sino un “espadón” que duró 20 años?
En Francia existía la Cámara de los Pares (Carta Otorgada de 1814 y su reforma en 1830) de nombramiento real. [Por no hablar de la Cámara de los Lores británica]
“Es que la nacionalización española fue débil”
-          Nacionalización desde lo regional y local.
-          Canales de nacionalización desde entes no estatales.
-          Nacionalización desde las distintas culturas políticas. En la Guerra Civil de 1936 ambos bandos apelaban a la nación española con los mismos mitos y héroes.
¿Triunfó la nacionalización francesa en una Francia en que en 1914 tenía soldados que no sabían hablar francés?
Existencia de nacionalismo bretón y occitano.
“Es que fracasó la revolución industrial”
-          Crecimiento industrial ininterrumpido a lo largo del siglo XIX y hasta 1936, con un salto cualitativo importante en las tres primeras décadas del XX.

Las masas populares que estaban en las barricadas de París de 1848 ¿eran obreros industriales o artesanos proletarizados?


La única excepcionalidad importante para el devenir histórico que veo en la Historia de España es que la dictadura de franco durase más allá de 1945. Por lo demás, “un país tan extraño como cualquier otro”. 

sábado, 1 de junio de 2013

A vueltas con la Corona de Aragón (por enésima vez) Daniel Aquillué Domínguez, licenciado en Historia



1-      La denominación de "Corona de Aragón" es "tardía" pues en el siglo XIII se denominaba como "Corona Regni Aragonum" (aludiendo al símbolo real aportado por el reino de Aragón), en el XIV como "Corona Regia Aragonum" (Corona del rey de Aragón) y en el XV "Real Corona de Aragón" (los monarcas enumeran sus títulos por orden jerárquico). El origen de la Corona está en 1137, con el establecimiento  de las capitulaciones matrimoniales de Petronila –acordadas por su padre Ramiro II el Monje- y Ramón Berenguer, capitulaciones establecidas según la fórmula altoaragonesa de “matrimonio en casa” que salvaguardaba los derechos de la mujer.
2-      La Corona Catalaonoaragonesa no existió, se llamaba Corona de Aragón y es una cuestión de simple rigor histórico. Si para defender la primera designación se utiliza el argumento de "es que la crearon Cataluña y Aragón" debería llamarse "Corona aragobarcelonesa" porque el condado de Urgell era independiente y Tarragona era andalusí etc, Cataluña aún no existía ni  en el nombre, la Corona de Aragón se formó cuando Alfonso II de Aragón heredó, en 1162, el Reino de Aragón de su madre Petronila reina de Aragón y el Condado de Barcelona de su padre Berenguer IV príncipe de Aragón y Conde de Barcelona. Si se utiliza el argumento de integrar a los territorios que la formaron debería hablarse de "Corona Catalanoaragonesavalencianamallorquísiciliananapolitanamontpellieresaateniensecerdeñense"). En las fuentes siempre aparece Corona de Aragón o similares (no hay que mirar más que los documentos del Archivo de la Corona de Aragón).  Por eso hablamos de Corona de Aragón. Otros términos incorrectos se inventaron en el siglo XIX y se usaron con malicia por determinados políticos a partir del último tercio del siglo XX.
3-      En cuanto a la intitulación real, por cuestiones meramente nobiliares, de rango de títulos, cuestiones de protocolo y nada más, el reino de origen era más que un condado, por eso eran ante todo Reyes de Aragón -y luego lo demás-, y eso no disminuye el valor de ningún territorio. Igual que a partir de los Austrias estos eran primero reyes de Castilla, salvo Carlos V del Sacro Imperio que era eso primero, Emperador. Por eso hablamos de reyes de Aragón (y reyes de Valencia, Mallorca, Sicilia y Nápoles, condes de Barcelona, señores Montpellier…), es que se intitulaban así.
4-      En la Corona de Aragón se hablaban varias lenguas, lenguas que entonces no eran un fenómeno tan identitario como ahora, ya que, sencillamente, las naciones (modernas) y el nacionalismo no existían. Se hablaba catalán, aragonés, latín, occitano y castellano (este se fue imponiendo en Aragón a partir de 1450 aprox.).
5-      El epicentro de la Corona fueron sus dos estados feudales originarios: Aragón y Barcelona –a partir de finales del XIII ya se habla de Cataluña-. Los reyes se coronaban en la Seo de Zaragoza donde también juraban los Fueros aragoneses, y posteriormente se dirigían a  Barcelona y otros territorios a jurar las distintas leyes de cada territorio. Las Cortes Generales de la Corona (de Aragón, Cataluña y Valencia) se solían reunir en Monzón (Aragón).
6-      La senyera real era eso, la enseña del rey, de la dinastía  de Aragón, de una familia y no de un territorio en concreto. Está documentada a partir de Alfonso II de Aragón (siglo XII). La heráldica comienza a existir entonces en toda Europa.
7-      Cada ente político de la Corona de Aragón tenía su propia organización política y leyes. A los diversos territorios les unía principalmente un mismo rey, a lo que se sumaron las solidaridades horizontales entabladas entre sus élites a lo largo de 600 años de convivencia. La Corona de Aragón desapareció definitivamente como entidad política en 1714 con los Decretos de Nueva Planta de Felipe V de Borbón.



    Dejo algunas imágenes de documentos del A. C. A. digitalizados:






(Nota: este texto lo he realizado a partir de lo que me han enseñado en la Licenciatura de Historia en la Universidad de Zaragoza distintos profesores de Hª Medieval como: Juan Utrilla, Germán Navarro, Mario Lafuente, Carmen García Herrero, María Narbona, Esteban Andrés Valero, José Luis Corral...).