sábado, 18 de enero de 2014

La insurrección de los Voluntarios de Aragón. 18 de enero de 1835.


El 18 de enero de 1835 se produjo una extraña insurrección en Madrid. 

El 2º batallón de Voluntarios de Aragón se amotinó ocupando el edificio de Correos, Puerta del Sol y calles adyacentes. En principio parecía que había algún que otro motivo político -descontento con el Estatuto Real, el gobierno y la marcha de la guerra- pero parece que aunque pudieran haber algo de ello, el motivo principal fue utilizar estos hechos para librarse del Ministro de la Guerra, Llauder, al que no querían sus compañeros del gabinete de Martínez de la Rosa ni la oposición liberal avanzada. Los primeros lo veían con demasiado poder -en su anterior etapa como Capitán General de Cataluña había derrotado al carlismo y mantenido el orden sin recurrir a la represión excesiva- y formas autoritarias, mientras que los segundos lo condenaban por sus ideas de absolutismo ilustrado y su pasado al servicio de Fernando VII. 
En el marco de este pronunciamiento, el primero liberal contra liberales, fue asesinado el recién nombrado Capitán General de Castilla la Nueva. Los autores quedaron impunes y se inauguró un periodo en que muchas autoridades sufrirían ese violento final. 

Dejo la noticia tal y como la recogió el periódico liberal el Eco del Comercio:


“España.
MADRID 18 DE ENERO.
La capital ha amanecido hoy en un aspecto hostil, que ha podido tener graves resultados; pero  ha concluido en calma despues de algunas desgracias. (…)
Al amanecer salió de su cuartel una buena parte del regimiento 2º de ligeros (voluntarios de Aragón) y dirigiéndose à la guardia del principal logró sorprenderla, y se apoderó de todo el edificio de correos. (…)
Noticioso de este suceso el nuevo capitán general Canterac, se presentó en correos; y se dice que reconviniendo al jefe que mandaba D. N. Cardero y amenazándolo por insubordinado, recibió dicho Sr. Canterac tres o cuatro tiros que le dejaron en el sitio á cosa de las ocho de la mañana.
A las once y media venia por la calle mayor la guardia saliente de palacio con el general Llauder à la cabeza, y percibida esta fuerza por los de correos, se prepararon à resistir. Dos cañones que venían con la guardia empezaron á jugar desde frente de la casa de Oñate, pero tuvieron que replegarse un poco para evitar los fuegos que desde la gradas de S. Felipe hacia una compañía de los voluntarios de Aragon; la que después hubo de retirarse y se metió en correos.  
Toda la guarnicion y la Milicia Urbana, que se habían puesto sobre las armas empezaron à aproximarse hàcia las avenidas de la casa de Correos, pero solo hizo fuego la infantería de la guardia, y sola à ella los hacían los encerrados. La compañía de granaderos del 4º batallón de urbanos mandada por su capitán Berrueta, se aproximó por la calle de Carretas, mas al oir que desde correos gritaban viva Isabel II, viva la libertad, se abstvo de hacer fuego á los que daban sus mismos gritos.
En seguida se acercaron algunos parlamentarios, que por las rejas hablaron con el comandante Cardero, y últimamente se presentó el general Solá, anunciando á nombre de S M. el perdón para todos. En su consecuencia á las tres de la tarde han salido los voluntarios de Aragon á tambor batiente y tocando patrióticas por las calles de la Montera y de Fuencarral con dirección á Alcobendas; y las cinco de la tarde ya se habían retirado à sus cuarteles las tropas y la Milicia à sus casas.
Los muertos y heridos de resultas de las descargas han sido tres de los de correos, ocho ó die de la guardia, un aguador y otro paisano.” Eco del Comercio, lunes 19 de enero de 1835, núm. 264.




"España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto"

“¡Ciudadanos! España está viviendo a merced de un poder arbitrario y absoluto, ejercido sin el menor respeto a las leyes fundamentales de la Nación." Rafael del Riego, 1 de enero de 1820.

Tristemente estas palabras bien podrían decirse actualmente. 

Ayer hubo en Zaragoza una concentración, y manifestación después, en apoyo de los vecinos de Gamonal (Burgos). Y contra los abusos de políticos corruptos y empresarios especuladores.Y contra los recortes.Y porque estamos hasta las narices.


Hay que tener un control democrático sobre  la Política y la Economía, para evitar desmanes y el despotismo.  Amén de abrir más y mejores cauces de participación ciudadana.

Me pregunto si sería demasiado utópico pedir que paras las próximas elecciones se crease un "Frente Democrático", una gran coalición electoral contra el tiránico gobierno, unida bajo 3 puntos:


1- Convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes mediante un sistema electoral proporcional y de circunscripción única (y obviamente sufragio universal directo).



2- Suspensión de toda la legislación de este gobierno tiránico.



3- Paralización temporal de todo desahucio de primera vivienda.



Estos días han tenido lugar disturbios tras protestas multitudinarias de carácter pacífico.

Unos disturbios con destrozos no son meros actos vandálicos, no son un problema de orden público, son algo más, son síntomas de problemas muchísimos más graves que la quema de uno o dos contenedores. Las medidas para atajarlos no consisten en represión -que probablemente provoque un efecto acción-reacción- sino en medidas (políticas) que atajen los males causantes. La gente, salvo por alguna especie locura, no se pone a quemar contenedores o atacar a la policía porque le apetece o porque sí. Hay que buscar las causas y solucionar los problemas, y no utilizar una represión violenta con efectos perniciosos y que en todo caso aplazaría el problema mas no lo solucionaría. 

Y en estos momentos, las causas están en la crisis económica y política y los efectos que de ella se derivan: desigualdades sociales cada vez más extremas, desempleo elevado, pobreza y miseria, exclusión social, desaparición de la clase media que se empobrece, clases bajas que se hunden aún más, pymes ahogadas por bancos y grandes empresas, familias desahuciadas, legislación represiva y coactiva, privatización de Derechos, incremento de impuestos...
Y desde luego, nadie o casi nadie con un puesto público está haciendo nada por solucionar estos problemas. Y mientras tanto, la Ciudadanía, el Pueblo, sufre. El descontento cada uno lo expresa como puede, como le dejan.



Mi triada de Valores para arreglar esto: Voluntad, Honradez, Solidaridad


 "Temo más a la ronda que a la noche" Pablo A. H.


martes, 7 de enero de 2014

Europa no acaba en los Pirineos, la Historia de España no es diferente.

La “teoría del fracaso” tiene su origen en el regeneracionismo. Al criticar los males de la Patria de su presente –con razón- tildaron España de fracaso histórico, especialmente en lo que a la revolución liberal se refiere. Pero no sólo eso: la crítica a  la Leyenda Negra de la Edad Moderna española lleva a ahondar en ella, el fracaso del liberalismo y la democracia, el fracaso de la industrialización y el fracaso de la nacionalización lo cual sumado todo ello a esa supuesta  idiosincrasia fratricida del español lleva a las guerras civiles y al aborregamiento de la sociedad actual.
En el mundo de la historiografía, en el académico se ha avanzado mucho en estos temas en las últimas dos décadas y, aunque todavía hay quienes defienden la “teoría del fracaso”, actualmente la Historia de España en comparativa con el de sus homólogas europeas –Francia especialmente- no se valora en términos ni de fracaso ni de éxito sino de “normalidad” con alguna peculiaridad pero España ha sido un país tan peculiar como cualquier otro. El problema es hacer llegar estos estudios a la sociedad. Animo a leer los trabajos sobre nacionalización española de Ferrán Archilés o Fernando Quiroga y los de liberalismo de Isabel Burdiel, María Cruz Romeo, Manuel Suárez Cortina o Manuel Santirso.
Las naciones políticas tal y como las entendemos hoy en día –los conceptos varían, y  “España” no ha significado siempre lo mismo, recomiendo el libro Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX de José Álvarez Junco, que aunque incide en aspectos de la “teoría del fracaso” es un gran libro- nacen en el siglo XVIII y XIX. Partiendo de esta base, España se configura como la cuarta nación del mundo –tras Estados Unidos, Polonia y Francia- haciéndose sujeto de soberanía entre 1808/1810 y 1812. A partir de entonces el devenir español no ha sido muy distinto del de Europa, España ha sido y es Europa. No achaquemos males del presente –que tampoco son tan específicos de aquí salvo quizás, lo de que aquí no dimite nadie- al pasado porque caeremos en el anacronismo.
La revolución liberal en España triunfó porque se impuso a una monarquía, la isabelina, que siempre fue absolutista y se resistió lo que pudo al constitucionalismo. La vieja nobleza se apartó –o la apartaron- de la política, entraron sí militares pero de origen plebeyo ascendidos al calor de la revolución y la guerra, que no fueron sostén del Antiguo Régimen sino de todo lo contrario, del liberalismo que impusieron  punta de espada a la monarquía –en Francia hubo gobiernos de Soult o el largo reinado de Napoleón III-. Pero ellos solos nunca hubiesen podido: el juntismo, las ciudades revolucionarias fueron quienes derribaron regímenes y gobiernos y auparon a otros. La Milicia Nacional, plenamente equiparable a la Guardia Nacional Francesa, fue piedra angular en todo ello: actor revolucionario, cauce de participación popular y mito. En 1814 Fernando VII dio un golpe de estado y reinstauró el absolutismo ¿qué país europeo era liberal entonces? Lo más parecido era la monarquía británica con su cámara nobiliar –la que tenía el poder- y su cámara de los comunes elegida por método del Antiguo Régimen o el régimen de Carta Otorgada de la monarquía borbónica francesa que con Carlos X incluso dio un giro más despótico. En 1823 el trienio cayó fundamentalmente  por una invasión extranjera, no por la contrarrevolución interna. La primera Guerra Carlista, gran guerra civil es comparable a La Vendée francesa, muy sangrienta también. 1836 supuso el año de ruptura definitiva, el punto de no  retorno del liberalismo en España, de hecho la revolución de ese año fue más radical que la francesa de 1830. Luego sí, llegaron los moderados y el giro doctrinario de 1845 pero ese sistema… ¡era muy similar al de los doctrinarios de Guizot en Francia! Y cuando intentó abandonar la senda liberal se topó primero con 1854 y luego con la Gloriosa Revolución de 1868. Primera experiencia democrática, y el cantonalismo, fenómeno muy similar en sus reivindicaciones y desarrollo a la revolución comunal de la Francia de 1871 que acabó con una mayor represión. Restauración: caciquismo y oligarquía, sí, como en todo el periodo anterior… aquí y en la Francia de los notables de Luis Felipe o la III República de Thiers, y también en esa “avanzada” Inglaterra donde se compraban votos o amenazaba con las armas a los votantes.
Ligadas a la revolución liberal, la industrialización y el nacionalismo. Sobre la primera, sí, ahí sí que tuvimos cierto retraso –que no fracaso- respecto a Francia – a Inglaterra y luego la autoritaria Alemania de Bismarck nadie les alcanzó- pero si se observan las gráficas el crecimiento económico fue constantemente ascendente –y con un repunte a comienzos del siglo XX- hasta 1936. La Guerra Civil última y la dura Posguerra hicieron que la economía española no se recuperase hasta entrados los años 50. En cuanto al nacionalismo: durante prácticamente todo el siglo XIX nadie hablaba en territorio peninsular español de otra nación que no fuese España –incluidos los catalanes-, todos invocaban a la Nación, si bien en sus distintas versiones (carlista, moderada, progresista o republicana). Como ejemplo: los dirigentes obreros decían a sus bases que leyesen a Marx y no leyesen tanto a Galdós –y su obra educa en la nación, si bien en versión progresista-republicana- o en la Guerra de 1936-39 cuando ambos bandos recurrían en su propaganda a los mismos mitos movilizadores, mitos nacionales y nacionalistas: Agustina de Aragón valía para unos y otros ya fuese como católica defensora de la patria frente extranjeros soviéticos o como heroína de la libertad e independencia nacional frente al extranjero nazi.
Que la II República fracasase y una guerra civil la asesinase tampoco es peculiaridad hispana. ¿Qué democracia había en Europa entre 1939 y 1944? Europa era fascista, salvo Reino Unido, entonces ¿cuál es la excepción? Hay que mirar allende de los Pirineos porque Europa no acaba en ellos. Ni siquiera la dictadura de Franco –fascista al principio, nacional-católica después- fue en sí una excepción española pues como digo, cuando esa Europa polarizada de preguerra estalló, se volvió inicialmente fascista: Vichy en Francia, Dolffus en Austria, Mussolini en Italia, Hitler en Alemania… La peculiaridad, la única gran especificad, en la Historia de España es la larga duración de la dictadura franquista, que durase más allá de 1945. Y de ahí sí que vienen algunos problemas actuales, es el pasado reciente. Ese conflicto con los símbolos nacionales deriva en gran medida de que durante tantos años se monopolizase una única y excluyente idea de nación española. Pero eso sí, los conflictos memoriales son comunes a todo el mundo: véase Alemania y su conflictiva asunción del nazismo o Francia con sus graves luchas memoriales sobre Argelia y Vichy. En Francia han tramitado propuestas de leyes para condenar el esclavismo del siglo XVIII! ¡y hasta las Cruzadas! Y con el gobierno de Sarkozy.

España no ha sido un fracaso, somos “un país tan peculiar como cualquier otro” (esta frase es de Ferrán Archilés) y Europa no acaba en los Pirineos. La teoría del fracaso vino bien a los regeneracionistas para criticar la Restauración, a Primo de Rivera para justificar su golpe, a la II República para reformar todo, a Franco para condenar liberalismo socialismo e imponerse, a la historiografía marxista de los años 70 para explicar el fracaso republicano, a la izquierda actual para condenar el sistema y a la derecha para decir que en España no nos sabemos gobernar –y que qué bien vivíamos con Franco-… Ya está bien, con los estudios históricos sobre la mesa es todo más complejo y vemos que allende de los Pirineos también cuecen habas, que el “Spain is different” se puede quedar allá donde esté ahora Fraga, y que no somos especiales. El reto más difícil es transmitir esto a la sociedad y allí todos los amantes de la Historia tenemos trabajo por hacer.
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Daniel Aquillué Domínguez

domingo, 5 de enero de 2014

De Cartago a Sagunto

De Cartago a Sagunto
Episodios Nacionales

Benito Pérez Galdós



Lo primero que uno se plantea al leer los Episodios Nacionales de D. Benito Pérez Galdós es su veracidad histórica y su utilidad para el estudio de la Historia. Pues bien, si bien no son un documento histórico en sí mismos, son una fuente de aproximación a la realidad histórica a través de las vivencias de sus personajes. Hay dos historias, la de España y la del protagonista, que en el episodio que nos ocupa es Tito. Me centraré en desgranar las luces que aporta la esta obra para comprender la España de 1873 -74 y la de 1911, momento en que Galdós escribe esta obra.
Se podría dividir esta obra en tres partes bien diferenciadas. En la primera narra el final del Cantón de Cartagena, símbolo de la república federal; en la segunda describe el golpe de estado de Pavía en Madrid y el fin de la República; y por último cuenta la Guerra Carlista y la barbarie de los facciosos. En este episodio, de la última serie, se nota el cambio de actitud del autor  con respecto a los de la primera serie (comparo con aquellos que he leído, no puedo comparar con los de las otras 3 series), escribe con una visión pesimista y manifestando claramente su ideología política. El Galdós de 1911 vive en un sistema, el de la Restauración, que no es democrático, que es monárquico y que no le gusta. Y ese sistema surge a raíz de la caída de la I República, y es lo que narra en esta obra. Galdós idealiza el Sexenio Democrático que muere en este episodio y critica al sistema de la Restauración que le sustituye. El discurso del “heroico pueblo español” que en la primera serie  ha vencido al mismo Napoleón y que hace la revolución liberal en las siguientes, desaparece con los republicanos federales que huyen del cantón de Cartagena a bordo de la fragata Numancia, con los diputados que salen del Congreso sin oponer resistencia a los militares golpistas, con el pueblo impasible ante los acontecimientos, con la barbarie de los carlistas a los que pinta poco menos que de demonios. Don Benito identifica a los carlistas con la monarquía, con la monarquía de Alfonso XII, y la monarquía deja entrever es incompatible con la democracia. El ideal, las ideas de Galdós  mueren en 1874 y aún no levantan cabeza en 1911, y eso se refleja en De Cartagena a Sagunto.



El episodio comienza en un cantón de Cartagena sitiado en septiembre de 1873 por las tropas centralistas. Comienza el autor a utilizar términos y expresiones que nos imbuyen en un ambiente negativo, de pesimismo, de que se acaba una buena etapa y empieza otra etapa peor como por ejemplo “años borrascosos”. Las salidas de los sitiados se sucedieron ya que la flota centralista no lograba bloquear el puerto. La utilización del teatro como propaganda no era nueva y se hace referencia a ello, por ejemplo cuando se nos cuenta que la Junta Suprema del Cantón autoriza obras como “Juan de Lanuza” que representa la lucha contra un poder central opresor o “Glorias del Cantón y perfidias del centralismo”. Cuando en Cartagena se avistaron los barcos del Gobierno hubo gran entusiasmo por el combate como así nos cuenta Galdós por boca de Tito, hablaban de que iba a ser “el nuevo Lepanto” y el 11 de octubre de 1873 los cantonalistas vencen en una batalla  naval. “El 14 de octubre, la Junta Soberana acordó un plan de combate: luchar hasta vencer o quedarse sin un barco, según la espartana frase de la Gaceta del Cantón”. Tras los primeros fracasos, los generales y contraalmirantes del ejército sitiador fueron sustituidos: Ceballos por López Domínguez y Lobo por Chicarro.  Tras el bloqueo del puerto, el 26 de noviembre comenzó sin previo aviso el bombardeo a Cartagena, ciudad que Tito compara con la Zaragoza de 1808 y la Gerona de 1809 “y vi actos hermosos que casi recordaban a los de Zaragoza y Gerona”. Esta comparación además de mitificar más los mitos de esas ciudades, mitifica al cantón de  Cartagena y no deja de ser como el cierre de un “ciclo” de Zaragoza  a Cartagena, 55 años de revolución liberal que se acaban, con una heroica defensa, último coletazo de la libertad antes de sucumbir. Hay un personaje del que Tito/Galdós habla de pasada pero que creo guarda gran simbolismo: “supe que el veterano de Trafalgar, consecuente con su destino heroico, había muerto en la muralla defendiendo la idea cantonalista, última cristalización de su patriotismo”. Quizás en este veterano de Trafalgar se refleje una revolución que de liberal a cantonal muere en 1873. “Trafalgar” es el primer Episodio Nacional, es la “gloriosa derrota”, el prólogo a la revolución liberal que en el Sexenio se transforma en democrática y en la República en cantonal, y este veterano encarna simbólicamente a esa revolución. Aunque quizás estoy viendo más allá de lo que el propio Galdós quiere transmitir. En la narración de la defensa del cantón se ve una clara admiración de Tito/Galdós por los defensores. En diciembre la situación se empeora para los sitiados, y algunos militares conspiran para entregar la plaza. Gálvez es el general defensor de Cartagena y encarcela a los traidores.  El 22 de diciembre los sitiadores reciben refuerzos y los defensores dicen “si nos vencen (…) nos haremos africanos”, expresión que transmite desprecio hacia una patria injusta. Estando ya en Madrid el protagonista se entera de que el 13 de enero de 1874, tras duros bombardeos, el cantón de Cartagena cayó en manos de las tropas centralistas.



El siguiente escenario del episodio y de la Historia es la capital, el Madrid decimonónico que Galdós describe así: “Madrid tiene toros (…) funciones (…) misas (…) y a cada dos por tres jaleo de revolución en las calles”. Tito va al Congreso de los Diputados el  2 de enero de 1874 donde hay intensos debates entre el gobierno de Castelar y la oposición, y finalmente cae el gobierno. Esta parte de la novela parece extraída tal cual del diario de sesiones del Congreso. Salmerón ataca al gobierno diciendo “sálvense los principios y perezca la  República”. El autor presenta al general Pavía como un auténtico traidor pues al parecer había asegurado a Castelar “jamás, jamás me sublevaré yo ejerciendo el mando”. El ambiente que refleja Galdós se caracteriza por la utilización de términos como lúgubre, tormenta, tempestad, rayos, estallido, truenos...que remiten a  una imagen de pesimismo, de fin: “La tempestad no estaba en los aires, sino en la Historia de España”. Más claro imposible. Salmerón avisa de que el Capitán General de Madrid, Pavía, ordena desalojar el Congreso a lo que responden unos exaltados diputados con gritos de “! Nunca! ¡Nunca!” y se habla de indignidad, villanía, traición, cobardía miserable… y los diputados dicen estar “dispuestos a morir” antes que irse, pero cuando Pavía ordena entrar a la Guardia civil en el Congreso casi todos huyen. “Funerarias antorchas”, este golpe de estado es la muerte de la República. Galdós da la imagen de una España enlutada, de mater dolorosa, y califica el golpe de Pavía como “criminal hazaña”. Describe así aquél día de enero de 1874: “el Parlamento y el pueblo fueron dos malos cómicos que no sabían su papel, y el Ejército suplantó, con solo cuatro tiros al aire, la voluntad de la Patria dormida”. Los “asesinos de la República” no encontraron oposición, tan solo en 3 ciudades hubo motines republicanos: Valladolid, Zaragoza y Barcelona. Galdós critica al pueblo de Madrid que sigue como si nada, es el contrapunto a aquél pueblo heroico del episodio “El 19 de marzo y el 2 de mayo”. “La inhibición del pueblo ante el criminal golpe de estado (…) es increíble vergüenza”, aquí la opinión el autor no puede ser más clara. Y una pesadilla se tornaba sobre España: el carlismo, la contrarrevolución.
Me ha llamado la atención un hecho irrelevante en la novela, como son los viajes en ferrocarril. A la altura de 1873-74 ya había una infraestructura ferroviaria por gran parte de la Península, pues el protagonista viaja de Cartagena a Madrid, de allí a  Zaragoza (parando en Las Casetas) y a Vitoria, y luego a Cuenca. Además hace una detalla descripción tanto de los viajes como de los lugares por donde pasa.



La última parte del episodio se refiere a la Guerra Carlista que se desarrolla en el norte. Galdós descalifica a los carlistas continuamente llamándolos “hombres fanáticos que subordinan toda ley de humanidad a las absurdas pretensiones de un Rey de fantasía”, “sectarios de inflamado corazón y temple duro”, “bárbaras legiones”, “vándalos del Dios, Patria y Rey”, “bandidos”, “bestias lujuriosas”, “monstruos”… Sobre la guerra escribe Tito/Galdós que “era un espanto, un horror ¿Y esto para qué?”. El 2 de mayo de 1874 las tropas gubernamentales rompen el sitio al que los carlistas sometían Bilbao. Tito /Galdós es muy crítico con esta guerra porque identifica monarquía con contrarrevolución “Ved aquí lo que pensaba y pienso: liberales y carlistas se desgarraron  cruel y despiadadamente por dos ideales que luego han venido a ser uno solo. ¿Cabe mayor imbecibilidad de una parte yd e otra? (…) Los liberales derramaban a torrentes su sangre y la sangre enemiga sin sospechar que entronizaban lo mismo que querían combatir” y aprovecha para criticar la Restauración: “(…) oigo la burlona carcajada del destino. Sí, sí; porque la Restauración primero, la regencia después, se dieron prisa a importar el jesuitismo (…) Con él vino la irrupción frailuna y monjil, gobernó el Papa, y las leyes teñidas de un barniz democrático fueron y son una farsa irrisoria”, dejando claro su anticlericalismo. Y sus criticas no ya a 1874 sino a 1911 y a todo el periodo van más allá identificando absolutismo y Ejército y estos con liberalismo pues “Habían sido amigos: lo serían siempre…” pues la consecuencia fue “establecer aquí un despotismo hipócrita y mansurrón que sometiera la familia hispana al gobierno del patriciado absorbente y caciquil”. Los ataques al sistema de la Restauración no podían ser más contundentes. El 26 -27 de mayo se libró una feroz batalla (con bombardeos y cargas a la bayoneta) entre liberales y carlistas, que se saldó con la muerte del general Concha y 1500 de sus hombres,  y la retirada de los liberales. Volviendo hacia Madrid, Tito y sus acompañantes paran en Cuenca en 12 de julio, viéndose sitiados en la ciudad por los carlistas. El relato bélico del sitio de Cuenca parece recuperar tintes de la primera serie al presentar a un pueblo que se enfrenta a un invasor y en este caso terrorífico y bárbaro: “La última página de la tenaz resistencia fue gloriosamente escrita por el gobernador militar, brigadier José de la Iglesia, que levantando barricadas disputó palmo a palmo la ciudad a  las salvajes hordas realistas” pero finalmente la ciudad cayó y los carlistas se dedicaron a  un brutal pillaje que Tito/Galdós describe para consternación del lector: “no satisfechos los facciosos con ser asesinos y ladrones, fueron también incendiarios”, “!No hay cuartel para nadie!”. Los carlistas no respetaron a nada ni nadie, son forajidos.
El episodio acaba cuando su protagonista sale de Cuenca una vez se retiran los carlistas ante la llegada de un ejército liberal. Queda así abierto el final, sin que hayamos asistido al pronunciamiento de Sagunto a favor de Alfonso XII.

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Daniel Aquillué
Reseña que realicé en 3º de carrera, en el curso 2009-2010. 


viernes, 3 de enero de 2014

3 de enero de 1874: golpe a la República


    Entrada de las tropas del general Pavía en el Congreso de los Diputados el 3 de enero de 1874. Grabado aparecido en La Ilustración Española y Americana.

    En la tarde del 11 de febrero de 1873 la República Española fue proclamada en el Congreso de los Diputados por 258 votos frente a 32. De aquellos que votaron a favor, muchos pensaban que el régimen no iba a cambiar sustancialmente sino que iba ser simplemente como la monarquía amadeista pero sin rey. No eran esas las expectativas ni de los diversos republicanos ni de las heterogéneas clases populares que estaban politizadas y muy movilizadas que en 1868 habían expulsado a Isabel II y protestado contra quintas y consumos. En principio se conservó la Constitución de 1869 sin mayores cambios que la supresión de los artículos referidos a la monarquía.
    El 24 de febrero se formó el primer gobierno presidido por Figueras. Desde junio de 1873 Pi y Margall es el presidente de gobierno que intenta instaurar una república federal dese arriba.  En ese verano se intenta imponer  la república federal desde abajo: cantones.  Hay muchos problemas: guerra carlista, guerra de Cuba, conspiraciones… Internacionalistas y republicanos federales toman ayuntamientos en Levante, puesto que ven la proclamación de la república como una revolución. Hay varias concepciones de república: de orden y unitaria. Salmerón y Castelar; popular y federal, Pi y Margall.
    Los dirigentes son prudentes y moderados mientras que la masa republicano federal se entusiasma y derroca ayuntamientos formando juntas revolucionarias que el gobierno depone. En mayo de 1873 hay elecciones constituyentes, por sufragio universal masculino directo, de las que sale una mayoría republicana que se pone a elaborar una nueva constitución. En estas elecciones hubo mucha abstención en comparación con las anteriores del Sexenio. La media nacional de abstención es del 40%, y esta no indica indiferencia sino hostilidad. Los dirigentes republicanos que hasta mayo no controlan el Congreso, son mal vistos por el ejército. Además no controlan a sus propias bases que vacilan entre las organizaciones obreras y los republicanos federales radicales. Los dirigentes republicanos no controlan el poder. Se intensifica la guerra de Cuba y la carlista, hay crisis económica… el contexto no es propicio.
    La Constitución de 1873 (no promulgada) establecía:
    -          Título preliminar. Amplia declaración de derechos anteriores a toda legislación.
    -          El Título I decía: “Componen la Nación Española los estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Navarra, Puerto Rico, Valencia, regiones Vascongadas”
    -          Define las competencias que el gobierno da a los estados, que son limitadas.
    -          Declara la unidad de España
    -          Declara la libertad de culto. Separa a la Iglesia de la Nación.
    Mientras los debates sobre la Constitución  tenían lugar en el Congreso se produjo una revolución cantonal –que tiene similitudes con la revolución comunal francesa de 1871- con los objetivos de establecer una república federal “desde abajo” –el federalismo en el XIX se entendía esencialmente como autonomía de ayuntamientos y diputaciones- y de defender los intereses de las clases trabajadoras. El cantón más famoso fue el de Cartagena cuyo programa era:
    -          Inviolabilidad de los derechos naturales, previos e ilegislables.
    -          Soberanía de la Patria para consagrar los derechos del ser humano
    -          Abolición de todo título de nobleza
    -          Abolición de los consumos
    -          Abolición del Ministerio de Fomento, sus competencias son de los municipios
    -          Abolición de otros ministerios, integrar el de Marina en el de Guerra.
    -          Limitación de sueldos (2000 duros como máximo)
    -          Supresión de coches oficiales (se entiende que de caballos)
    -          Abolición de cualquier tratamiento jerárquico.
    -          Abolición de la pena de muerte
    -          Abolición de la esclavitud.
    Cartagena acabó siendo sitiada, bombardeada y tomada por el ejército gubernamental el 13 de enero de 1874.
    Al gobierno de Pi i Margall sucedió el de Salmerón que incapaz de hacer frente a la complicada situación dimitió al igual que sus predecesores. El sucesor, el 8 de septiembre de 1873, fue Emilio Castelar, nombrado presidente con 133 votos frente a 67. Para evitarse problemas suspendió las sesiones parlamentarias desde el 20 de septiembre al 2 de enero de 1874.
    En la sesión de 2 de enero de 1874 Castelar y su gobierno debían rendir cuentas de su gestión  ante las Cortes. En caso de que los diputados negasen la confianza al gobierno, el capitán general de Madrid, Pavía, en conveniencia con el general Serrano y el propio Castelar, tenía previsto dar un golpe de estado. Los debates fueron tensos, la oposición ministerial arreció sus críticas, finalmente ya de madrugada se procedió a la votación: una moción de censura al gobierno de Castelar que se saldó con 120 contra el gobierno y 100 a favor. Era ya el día 3 enero cuando el general Pavía, que había rodeado con tropas del ejército y la Guardia Civil el Congreso, entró en el hemiciclo. Los diputados juraron morir antes que abandonar sus escaños pero cuando la tropa armada entró ene le edificio dando tiros al aire, todos desalojaron la estancia. Se consumaba el golpe de estado de Pavía y el fin del régimen republicano que aún agonizaría bajo una forma dictatorial –con Serrano al frente- hasta finales de año y comienzos del siguiente cuando se restauraría la monarquía borbónica en la figura de Alfonso XII. Apenas hubo resistencia a este golpe, solo en ciudades como Barcelona, Valladolid y Zaragoza.
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    Daniel Aquillué
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    Bibliografía:
    FONTANA, Josep, VILLARES, Ramón (dirs.), Historia de España. La época del liberalismo. Volumen  6, Crítica/Marcial Pons, Barcelona, 2007.

    Apuntes de Carlos Forcadell en la asignatura “Historia Contemporánea de España” (3er curso de Licenciatura en Historia, curso 2009-2010). 

    miércoles, 1 de enero de 2014

    Málaga 1 de enero de 1869: la Insurrección de Año Nuevo





    "Dia 1.º de Enero de 1869.


    ¡Horrible día! ¡fecha para Málaga de funesto recuerdo! Al amanecer, los dos cuerpos beligerantes* se encuentran dispuestos al combate; las tropas en los alrededores de la estacion de ferro-carril, donde parece está establecido el cuartel general, y los voluntarios cubriendo todas las barricadas y casas, de que se habían posesionado. A las nueve de la mañana, las tropas empezaron el ataque con ese arrojo propio de los soldados españoles, pero siendo tambien españoles los atacados se defendieron vigorosamente, y de aquí una lucha entre hermanos tan tremenda como era de esperar del valor y arrojo de unos y otros.
    La artillería no tardó en tomar parte, y los fuegos de los buques de guerras (...), colocados en la desembocadura del Guadalmedina, empezaron á barrer los pasillos, sembrando la muerte y destruccion por todos los sitios atacados, y el espanto en todo el vecindario pacifico, que oia con horror el estridente zumbido de los proyectiles.
    El combate en los pasillos fué terrible, pero á él siguió otro aun peor en las estrechas calles del interior de los barrios del Perchel y la Trinidad; alli se ha ido ganando calle a calle, casa a casa, y por lo tanto los destrosos y las desgracias son inmensas.
    Desde la ciudad, no ha dejado de oirse toda la mañana el continuo tiroteo de los barrios, hasta el momento de llegar a ella el combate.
    A las dos y media de la tarde fueron atacadas las posiciones de la puerta del mar; un terrible é incesante fuego de artillería rompió el ataque; á la vez que la infanteria apoderándose de algunos edificios fué corriéndose hasta poderse de la plazuela de la Alhondiga; desde este momento el fuego se generalizó en la ciudad; todos los puestos fueron atacados simultáneamente; y el cañón no dejó en toda la tarde de oir su potente voz, hasta ya anochecido, que atacada la plaza de la Constitucion y Calles de Compañía, Nueva y demás inmediatas cesó el combate.
    Las tropas quedaron en las posiciones conquistadas, y la ciudad toda en la situación que es facil comprender.
    A la vez que tenia lugar la batalla que tan incompletamente dejamos descripta, en los barrios de capuchinos y otros puntos estremos tambien se combatia.
    El día de ayer ha dejado ver los resultados de tan fiera lucha: edificios destrozados, los hospitales llenos de heridos; y muchos muertos que yacian por las calles; impresionan el ánimo mas varonil.
    El genio del mal, ha batido sus alas sobre esta ciudad, y sin duda ha quedado satisfecho del resultado obtenido.
    Cuando consideramos el motivo causa de tantos desastres; no nos podemos menos que preguntar ¿Es que nuestra desgraciada patria está condenada á aniquilarse asi misma, y á no ver concluidas esas funestas luchas entre hermanos en que siempre le toca perder?
    Mas concluyamos nuestra triste relacion dirijiéndonos al general en jefe, hoy vencedor para decirle General, en nombre de la patria, en nombre de la humanidad, pedimos gracia, olvido y perdon para los muchos prisioneros que se hallan en vuestro poder; son españoles, somos todos hermanos, y preciso é indispensable es que olvidemos mutuamente nuestras faltas. General; sois valiente y por lo tanto comprendereis con facilidad, que un esceso de valor ha lanzado a los malagueños á la funesta senda que han recorrido. La falta esta harto castigada; basta de mas sangre, basta de mas castigo; devolver a la tranquilidad á tantas familias como hoy lloran el extravio de algunos de sus miembros; u demostrar que sois el representante de un gobierno digno y liberal.

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    Entre los efectos producidos por la artilleria, son notables los taladros hechos en el puente de Tetuan; sin embargo de ser de hierro y fuertisimo, ha quedado taladrado de parte á parte, y con una limpieza que prueba la terrible fuerza con que son lanzados los proyectiles.

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    Relacion de los heridos que fueron socorridos en la casa de socorro de Capuchinos en los dias 31 de diciembre y 1 de enero, en las ocurrencias de estos dos dias.
    Comandante de Barbastro, 1.
    Soldados de ídem, 2.
    Paisanos y voluntarios, 12.
    Mujeres, 2.
    Total, 17."


    Diario Mercantil de Málaga , domingo 3 de enero de 1869.

    *
    Los cuerpos beligerantes en la Insurrección de Año Nuevo (1 de enero de 1869) son: por una parte, el ejército mandado por el general Caballero de Rodas, y por otra parte, el pueblo de Málaga (descontento por la crisis de trabajo) y la Milicia Nacional "Voluntarios de la Libertad" (ante su negativa de disolverse).

    ** Información proporcionada por Rafael Cordón Chiquilla, estudiante de Historia en la Universidad de Málaga. 

    1 de enero de...1860, batalla de Castillejos.

    Óleo de A. Ferrer Dalmau

    Entre 1859 y 1860 tiene lugar la denominada “Guerra de Marruecos” o “Guerra de África” bajo el gobierno de Unión Liberal de O’Donell. Previamente había existido una presión de la opinión pública –prensa principalmente- para declarar la guerra tras un incidente en Ceuta del 10 de agosto de 1859. El  Parlamento votó unánimemente a favor de la declaración de guerra. Fueron movilizados  45.000 hombres de los cuales entre 5.000 y 7.000 no volvieron –o lo hicieron heridos- tras seis meses de conflicto.
    El 1 de enero de 1860 tuvo lugar la batalla de Castillejos en la cual, las tropas dirigidas por O’Donell en reserva y Prim en vanguardia derrotaron a las superiores marroquís, dejando expedito el camino hacia Tetuán. Esta ciudad era el principal objetivo de las tropas españolas cuya conquista lograron el 4 de febrero 1860. Era la primera victoria de las armas españolas en el exterior en mucho tiempo. El fervor patriótico se desató. El 11 de mayo 1860 el ejército hizo su entrada triunfal en Madrid.
    En el marco de esta guerra se produjo una confluencia de los discursos nacionalistas liberal y católico: el primero hacía hincapié en el historicismo y el “progreso de la civilización” mientras  que el segundo incidía en que era una “cruzada contra el moro” para extender la religión católica y vinculaba religión y monarquía –tras los roces derivados del proceso de revolución liberal y desamortizaciones de los años anteriores-*.
    Pastoral del arzobispo de Madrid a las tropas que partían al combate: “Sois los herederos de los vencedores de Covadonga, las Navas y el Salado. Vais al combate a pelear contra infieles”
    Discurso del republicano Castelar: Soldados: lleváis en vuestras armas el fuego sagrado de la patria. La causa de la civilización es vuestra causa. “**
      
    “La noticia de la batalla del 1º ha producido en esta ciudad la mayor alegria; pues á poco de empezar á cundir, todos salieron á la calle á saber algunos pormenores, y en todos los sitios públicos y de mayor reunion ya no se habló de otra cosa en toda el dia. Es opinion general, de acaso hoy mismo se recibe un nuevo parte con la noticia de alguna otra gran batalla.
    La acción del 1º se conocia en esta ciudad casi al mismo tiempo que se daba, y en la misma noche del domingo se hablaba de ella; pues a merced á lo puro y despejado de la atmósfera, y con auxilio de poderosos vidrios, se veia á la caida de la tarde el humo de la pólvora, y á intervalos los fuegos del campo de batalla en la costa de enfrente. Hubo algunas personas tambien que oyeron los disparos de la artilleria. Aunque esto parezca imposible si podemos asegurar que asi lo hemos oido asegurar á sugetos formales y veraces, y lo que es mas, que anteanoche en mas de una reunion se hizo mérito por estas circunstancias de la batalla del mismo dia.”

    El Avisador Malagueño del 3 de enero de 1860***.

    ---                        
    *Sobre este tema: “La nacionalización española en la sociedad castellana. Actitudes ante la guerra de África (1859-1860)” de Mariano Esteban de Vega]
    ** ÁLVAREZ  JUNCO, José, Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX, Taurus, Madrid, 2005, p. 396.
    ***Noticia obtenida gracias a la transcripción de Rafael Cordón]

    Efemérides 2014

    Feliz 2014.


    14 d. C. Muerte del divino Augusto.




    714 Los musulmanes toman Zaragoza.



    1214 Batalla de Bouvines. Victoria del rey de Francia Felipe II Augusto.

    1714 Las tropas de Felipe V de Borbón conquistan Barcelona.

    1814 Regreso de Fernando VII y golpe de estado contra la Constitución.


    1834 La Reina regente María Cristina de Borbón otorga el Estatuto Real, se abren Cortes.


    1844 Creación de la Guardia Civil y disolución de la Benemérita Milicia Nacional “baluarte inexpugnable de la libertad”.



    1854 “Revolución del 54”. Cae el gobierno moderado, el palacio del corrupto Duque de Riánsares y María cristina es asaltado por la multitud, se inicia el llamado “bienio progresista”, más bien progresista-unionista o netamente liberal.


    1874 El 3 de enero el general Pavía entra en las Cortes dando un golpe de estado que pone fin a la I República Española. El 12 de enero cae el cantón de Cartagena. El 29 de diciembre se pronuncia en Sagunto el general Martínez Campos, restaurando la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII.

    1914 Estalla la Gran Guerra, la guerra total, millones de muertos.