sábado, 29 de marzo de 2014

Constitutopía

                                                           Constitutopía                [1]
En defensa de una Asamblea Constituyente


Llevamos ya varios años padeciendo una terrible crisis económica, política y social, que no tiene visos de solucionarse a corto-medio plazo. Es una Crisis, con mayúsculas, profunda que afecta a todo y a (casi) todos. En los momentos de bonanza y estabilidad no se pude cambiar nada porque ¿para qué si funciona? Es precisamente en momentos como en los actuales en los que hay que plantearse qué hacer, cómo solucionar las cosas, como arreglar o cambiar totalmente el sistema. Hemos de dejarnos llevar por las esperanzas y no por los miedos (como dice Carmelo Romero). Si las cosas no funcionan tal y como están ahora, habrá que cambiarlas en mayor o menor grado, pero dejando todo tal cual está vamos camino al precipicio, (sí, más aún).

¿Y cómo cambiarlas? ¿Qué salida tomar? Pues para empezar la que considero más democrática posible: una Asamblea Constituyente elegida en circunscripción única y método electoral proporcional puro, sin trabas a ningún partido, rebajando la edad electoral a los 16 años incluso, y por supuesto con un sufragio directo universal masculino y femenino. Dicha Asamblea debería, por ser verdadera representación de la Ciudadanía, tomar las medidas oportunas, crear un nuevo sistema, similar o diferente del actual. En ella se debería debatir todo, absolutamente todo: el modelo de estado, el modelo de Democracia, medidas económicas… Esa Asamblea debería de tener un límite temporal de dos años para constituir un nuevo sistema. A ella, además de los representantes electos deberían llegar Iniciativas Legislativas Populares (para las que serían necesarias 100.000 firmas en vez de las 500.000 actuales) que por obligación se tuviesen que, al menos, discutir.

Los sistemas, las leyes deben adecuarse a las necesidades ciudadanas de cada momento histórico. El sistema creado en la Transición con reformas desde arriba y rupturas desde abajo fue para un determinado momento histórico, en el que se hizo lo que pudo ante diversos miedos y con diversas esperanzas. Lamentablemente, quienes más se oponen a los cambios son quienes se más se aferran a la Constitución de 1978, prostituyéndola, llevando a cabo una auténtica Contrarrevolución que la hace quedar en mero papel mojado. Un sincero cumplimiento de aquél texto constitucional bastaría como remedio provisional, pero ni siquiera a eso están dispuestos muchos de los de arriba.

En la actualidad necesitamos un proceso constituyente que nos dote de mecanismos más democráticos  y que permitan tomar medidas para superar esta dramática crisis. Quizás, ahora, esto que escribo es una utopía, en el futuro, quién sabe. Yo quiero creer que será posible, puesto que las utopías están para cumplirlas. La voluntad es más fuerte que el destino.

Voluntad, Honradez y Solidaridad es mi triada para afrontar el futuro.

Conciudadanos: ¡Salud y Asamblea Constituyente!

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Respecto a lo que tanto se comenta estos últimos días, tan solo una pregunta clave ¿a quién benefician los disturbios? La respuesta me aterroriza, los fines más.

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Daniel Aquillué.




[1] La palabra “Constitutopía” me la acabo de inventar.

domingo, 16 de marzo de 2014

CÉSAR AUGUSTO (44 a. C. – 14 d. C.) Y LA INSTAURACIÓN DEL PRINCIPADO



Creo que los Idus de Marzo son un día propicio para hablar del sucesor de César: Octavio, Octaviano, Augusto... tiene nombres mil y una astucia inaudita aderezada con dos brillantes compañías: Agripa que le consiguió las victorias militares y Mecenas que le consiguió las victorias propagandísticas. Si quince siglos después Maquiavelo escribía en su obra El Príncipe que "el primer juicio que nos formamos sobre la inteligencia de un señor sea a partir del examen de los hombres que tiene a su alrededor: cuando son competentes y fieles se le puede tener siempre por sabio, puesto que ha sabido reconocer su competencia y mantenérselos fieles. Pero cuando son de otra manera, hay siempre motivo para formar un mal juicio sobre él, puesto que su primer error ha sido precisamente elegirlos." Augusto lo había cumplido a la perfección, el Princeps era el príncipe perfecto.

A continuación me limito a dejar los apuntes que tomé en 2º curso de Licenciatura en "Historia Antigua II" impartida -la parte del Imperio- por la Dra. Mª Victoria Escribano:

El Principado tiene su origen en una guerra civil.  La instauración del principado no comportó la desaparición de las instituciones republicanas. Esta continuidad y dualidad hizo difícil de calificar al régimen del principado.  Suetonio lo describe como “el siglo de Augusto”, Tácito como “poder de uno”…  Resultó difícil de definir para los antiguos. Esa dificultad para definirlo también afectó a la cronología. En el siglo III d. C se sitúa en el 27 a. C. el nacimiento del principado (Octavio recibe el título de Augusto).
1) Fuentes; 2) Construcción del primado político de augusto sobre las instituciones republicanas; 3) Doble ordenamiento administrativo; 4) La implicación de los ordines en el consenso social que sustenta el Principado; 5) Justificación ideológica; 6) La sucesión de Augusto.

1) LAS FUENTES

Tenemos tres relatos que se refieren a la instauración del Principado: las Res Gestae, la biografía que hace Suetonio de Augusto, y los libros 45 – 46 de la “Historia” de Casio Dión.

Las Res Gestae Divi Augusti
Las “Res Gestae Divi Augusti” son uno de los documentos más importantes. Están redactados por el propio Augusto y se refieren a la instauración del Principado.
Escribió tres volúmenes: las instrucciones sobre como debía ser enterrado, el 2º volumen contenía las “Res Gestae” con la indicación de que debían ser grabadas en bronce y colocadas delante de su mausoleo, y el tercer volumen era el “Breviario de todo el Imperio”.
Conocemos las Res Gestae a través de tres inscripciones, copias del original, encontradas en Ankara: se trata de un texto bilingüe en griego y latín, grabado en el muro de un templo de los gálatas dedicado a Roma. La primera transcripción es del siglo XVI y la primera edición del XVII. Es un texto epigráfico
El contenido incluye: del capítulo I al XIV, los honores de tipo militar, religioso y civil que Augusto recibió; de XIV al XXIV las impesae, los actos de generosidad de Augusto; del XXV al XXXIV son sus hechos como militar conquistador y pacificador; y del XXXIV al XXXV se refieren a cual es su posición en la Res publica, la descripción del Principado hecha por Augusto. El contenido de las Res Gestae es su trayectoria de simple “privatus” (particular) a “Pater Patriae” (Padre de la Patria). Augusto expone sus méritos por los cuales llegó a ser Pater Patriae.
La fecha de redacción se sitúa en el 14 d. C. La finalidad de las Res Gestae es ser un manifiesto político y dinástico propagandístico, para justificar su poder. Tiene que justificar lo que era una ilegalidad (concentrar el poder de  los tribunos y los cónsules). Con este fin se autorrepresenta como un ejemplo político, militar y religioso, como el mejor. Con esta justificación trataba de combatir cualquier opinión en contra o crítica tras su muerte.  Pretendía perpetuar el poder en su familia. Además explicaba en qué consistía el régimen y las instrucciones dirigidas a sus sucesores de cómo debían comportarse si querían conservar el poder. Otra finalidad era una preparación para una autoheroización, de sacralizar su memoria.


La biografía de Augusto que hizo Suetonio.
Suetonio escribe entre el 123 y el 128 d. C. “La vida de los XII césares” (de Julio César a Domiciano). La segunda biografía la dedica a Octaviano Augusto. Suetonio fue procurador en las oficinas de los estudios, de las epístolas, de las bibliotecas… del palacio imperial. Tuvo acceso a mucha información (también tuvo acceso a archivos del Senado).

“Historia” de Casio Dión
Casio Dión es un historiador griego del siglo III d. C. Escribió una “Historia romana” en 80 libros, desde el origen a Severo. La mayoría se han conservado en forma de experta (antologías de fragmentos y resúmenes). Aún así los libros XLV y XLVI se han conservado completos, y se refieren al Principado. Se desarrolla una doble imagen de Augusto: como triunviro (joven ambicioso, manipulado, cruel…) y como Príncipe (justo, clemente y necesario).

Fuentes complementarias
-          Cicerón. Escribió entre enero del 44 y julio del 43 a. C. 222 cartas a políticos refiriéndose a los hechos que acontecían. Escribió también las “Filípicas” que son 14 discursos contra M. Antonio. Cicerón se representa como Demóstenes que advierte a Atenas (Roma) de los males de Filipo 8Antonio).
-          Apiano
-          Plutarco. Es un griego que vivió en el siglo II d. C. y escribió 2Vidas paralelas”.En ellas hay una biografía de Antonio y otra de Bruto.
-          La corriente crítica con Augusto: Plinio escribió “La historia natural” que es una obra enciclopédica en al que desmitifica las victorias de Augusto. Los “Anales” de Tácito (117 – 1118 d. C.) se hace eco de opiniones que consideraban a Augusto como un tirano.

2) LA CONSTRUCCIÓN DEL PRIMADO POLÍTICO DE OCTAVIANO AUGUSTO 44 a. C. – 14 d. C.

Etapas:
1)      44 – 30 a. C.: 
§  43 a. C. II triunvirato 
§  32 a. C. Iuratio como dux
o   Guerras civiles: 43 a. C. Módena; 42 Filipos; 41 Perugia; 36 Naulocos; 31 Actium. Los fundamentos económicos de su primacía son: la herencia de César, las proscripciones y confiscaciones del 43 a. C., y la conquista de Alejandría y Egipto (tesoro de los Ptolomeos). Esto convirtió a Octaviano en el hombre más rico del Imperio.
2)      29 a. C. – 14 d. C.:
§  Principado: 28 – 27 a. C., la Restitutio (restauración de la República), Agustus, Princeps; 23 a. C., imperium proconsular a perpetuidad, tribunicia potestas a perpetuidad; 2 a. C., Pater Patria.

Primera etapa: 44 – 30 a. C.
En los idus de marzo del 44 a. C. cuando murió César, Cayo Octavio era un simple particular de 18 años. Había nacido en el 63 a. C. hijo de un homo novus. No tenía ni experiencia política ni militar. Era miembro del colegio de los pontífices gracias a su tío abuelo César. Su único capital político es que César era su tío abuelo por parte de su madre. Todo lo que tenía era su parentesco por línea materna con César. Tras la muerte de su padre estuvo bajo protección de César. A la muerte de César, Octavio estaba de maniobras en Apolonia. Regresó a Italia, desembarcó en Brindisi donde tomó sus primeras decisiones. Allí tuvo conocimiento del contenido del testamento de César, en el que su tío abuelo le nombraba hijo adoptivo y heredero de todos sus bienes. Asumió el nombre de César y, de Cayo Octavio, pasó a llamarse Cayo Julio César.  Con este cambio de su nombre llevaba a cabo un acto de pietas, era piadoso con el nombre de su padre. Conseguía incorporarse con pleno derecho a la gens Iulia.  Transfería a su persona el carisma de César, y los soldados empezaron a llamarle César. La segunda decisión de Cayo julio César Octavio fue entrevistarse con los republicanos y los cesarianos, en Campania. Se entrevistó con los que César había designado cónsules para el 43 a. C.: Hircio y Pansa. Después, en Puteoli, se entrevistó con Cicerón. Cayo Julio César Octavio aspiraba a convertirse en el sucesor político de César. Octaviano chocaba con los intereses de quién era el hombre fuerte de Roma: Marco Antonio.
Marco Antonio en el 44 a. C. fundamentaba su primacía política en sus ancestros, y en su experiencia política y militar. Había desarrollado el cursus honorum y tenía gran experiencia militar, bajo la protección de César.  Además, Antonio era augur y flamen dialis, los dos sacerdocios más importantes. Antonio tenía especial relación con la divinidad a través de sus sacerdocios. En el 44 a. C. Antonio era cónsul. La situación de Antonio en roma cambió radicalmente con la lectura del testamento de César. M. Antonio aspiraba a ser el heredero material de César.
En mayo del 44 a. C. Octaviano llegó a Roma. Los primeros actos de Octaviano en Roma fueron presentarse en el foro ante el praetor para aceptar oficialmente la herencia de César, y habló en una asamblea (contione) y ahí se declaró hijo y heredero de César y se comprometió a pagar los legados que César había dejado en su testamento a favor de los soldados y la plebe. Esto reflejaba una intencionalidad. Esos sucesos llevan a Antonio a modificar sus planes para el proconsulado. A Antonio, en el reparto de César en vida, le había correspondido la provincia de Macedonia que tenía 4 legiones. Pero Macedonia estaba lejos de Roma. En junio del 44, Antonio presentó, no ante el Senado, sino ante los comicios una Lex de permutatione provinciarum, por la cual cambiaba su gobierno proconsular para el 43 a. C. de la provincia de Macedonia por la provincia de la Galia Cisalpina (2 legiones), que era la provincia armada más cercana a Roma. Él pretendía  hacerse con el gobierno de la Galia Cisalpina el 1 de enero del 43 a. C. pero la Galia Cisalpina estaba gobernada por Décimo Bruto que tenía el gobierno legal hasta abril del 43 a. C. Antonio pensaba obtener el mando durante 5 años.
Lépido, magíster equitum de César, obtuvo el mando de Hispania Citerior y Galia Narbonense, y el pontificado máximo. Cicerón volvió a Roma en agosto y empezó a manifestarse verbalmente y con escritos contra Antonio. En septiembre pronunció su primera Filípica contra Antonio tachando de ilegal su ley. En octubre, en su segunda Filípica acusaba a Antonio de tirano.
En octubre del 44, Antonio se dirigió a Brindisi para ponerse al mando de las legiones de Macedonia y obligar a Décimo bruto a cederle el gobierno de la Galia Cisalpina. Con este comportamiento Antonio proporcionó a Octaviano una excusa para crear un ejército personal a sus expensas. Octaviano reclutó en Campania, entre veteranos de César, a 3000 legionarios a los que pagó el doble, comprando así su fidelidad a su persona. En noviembre del 44, Octaviano marchó sobre Roma dispuesto a obtener un mando extraordinario y liderar la guerra contra Antonio, parar los planes de Antonio y hacerse con la Galia cisalpina. Octaviano entró con su guardia en Roma y en una contio expuso su propósito de salvar a la República de Antonio. El pueblo no apoyó a Octaviano. Antonio en diciembre del 44, ocupó militarmente la Galia Cisalpina y asedió al gobernador en Módena. En estas circunstancias, Octaviano aumentó sus efectivos militares, incluso consiguió que tres legiones de Antonio se pasaran a su bando. Con esa fuerza militar de cerca de 30000 hombres, inició sus negociaciones con el Senado para legalizar su situación de jefe militar. El Senado necesitaba un jefe militar para parar a Antonio. El mediador que hizo posible el pacto entre el Senado y Octaviano fue Cicerón. En sesiones senatoriales entre el 1 y el 3 de enero del 43 a. C, con Cicerón como proponente, el joven Octaviano obtuvo un imperium como propraetor, fue admitido en el Senado con rango consular, y obtuvo una dispensa de 10 años para presentarse al consulado. En el mes de febrero, el Senado declaró el estado de emergencia, y encargó a los cónsules del 43, Hircio y Pansa, y al propraetor Octaviano, acabar con Antonio. En Módena Antonio es derrotado, pero consigue huir. Los dos cónsules del 43 murieron en batalla, lo que comportó que todo el prestigio de la victoria de Módena recayera en Octaviano.
Octaviano presiona al Senado para poder presentarse al consulado. En agosto del 43 a. C. Octaviano obtenía el consulado con 19 años. La primera medida del cónsul fue la Lex Paedia que instituía tribunales para juzgar a los cesaricidas. Octaviano decidió convertirse en el vengador de César. La segunda medida del cónsul fue perfeccionar mediante una Lex Curiata su adopción. Octaviano en esa línea de cambio de alianzas, se aproxima a M. Antonio y Lépido buscando una alianza. La razón para esta alianza entre los tres cesarianos era el dominio sobre Oriente de los cesaricidas Bruto y Casio.
En el 44 a. C. Bruto y Casio eran pretores y fueron los ideólogos del asesinato de César. Cometieron un error de cálculo ya que no tenían ningún plan tras la muerte de César. Creían que acabando con César, acabaría con la dictadura. En agosto del 44, Bruto y Casio, por iniciativa de Antonio, obtuvieron las provincias de Creta y Cirene como propraetores. Bruto y Casio consiguieron el apoyo de todos los gobernadores de Oriente, con lo que se hicieron con el control de las legiones y tributos de Oriente. Por eso a los tres cesarianos les interesaba un pacto.
La entrevista entre los tres cesarianos, Antonio, Octaviano y Lépido, tuvo lugar en Bolonia a fines de octubre del 43 a. C. decidieron crear una nueva magistratura: el triunviratus rei publicae constituendae (los 3 jefes para restaurar al República), es decir, el triunvirato. Los poderes que se asignaban eran: elaborar leyes y nombrar magistrados. Además se repartían las provincias: Antonio recibiría la Galia Cisalpina y la Galia; Lépido se quedaba con Narbonense, Hispania Citerior y Ulterior; y Octaviano se quedaba con África y las islas (Sicilia, Córcega y Cerdeña). Italia quedaba administrada por los tres triunviros. También acordaron llevar la guerra contra los cesaricidas. Por último, proscribieron a sus enemigos políticos, y acordaron recompensar con tierras y denarios a los legionarios. Esas tierras serían expropiadas a sus propietarios en 18 ciudades italianas. El acuerdo de Bolonia del 43 a. C. convierte a Octaviano en triunviro, que es una magistratura de tipo dictatorial colegiada y que fue sancionada por una ley, la Lex Titia. Esto era extraordinario, no tenía precedente en la historia de Roma.  El resultado es que tres individuos se ponen por encima de los comicios y del Senado. Bajo una apariencia de legalidad, Octaviano se sitúa por encima de la legalidad. Octaviano en el 43  era senador, cónsul y triunviro.
Las expropiaciones para llevar a cabo los repartos de tierras entre los veteranos se extendieron por toda Italia, concentrándose en antiguas colonias. Como consecuencia de las expropiaciones se produjo una redistribución interna de la propiedad agraria sin precedentes. Esa redistribución se produjo en una Italia que no se había recuperado de la política de asentamientos llevada por Sila y la Guerra de los aliados. Los efectos de esta redistribución fueron de largo alcance. Muchos de esos expropiados emigraron a Sicilia refugiándose junto a Sexto Pompeyo (hijo de Pompeyo que se había reconciliado con los cesarianos) que había sido nombrado prefecto de la flota con sede en Sicilia. Sexto Pompeyo aparecía ajeno al régimen triunviral. De los expropiados, otros se convirtieron en colonos, otros emigraron a  Roma engrosando la masa de indigentes, y otros formaron bandas armadas de expropiados. El responsable de las expropiaciones y asentamiento de veteranos  tras Filipos, fue Octaviano.
El antecedente de las proscripciones era Sila el que había recurrido a la prescripción después de la guerra civil. Las proscripciones del triunvirato se llevaron a cabo antes de la guerra. .El objetivo era la eliminación física  de los enemigos políticos, con un doble objetivo: acabar con una posible facción hostil en la retaguardia, y conseguir financiación para la campaña de Oriente. La proscripción iba acompaña de la confiscación de bienes. El procedimiento fue la publicación de listas de proscripciones de senadores y equites. También se incluía la recompensa para los delatores y asesinos.  Uno de los primeros proscritos asesinados fue Cicerón (que había favorecido a Octaviano). Murieron unos 300 senadores y unos 2000 equites.  La proscripción fue una medida aristocrática que por muerte, ruina o terror depuró a la nobilitas y al Senado, y neutralizó políticamente a los supervivientes que debía su vida a los triunviros y a Octaviano que es quién se quedó en Roma tras Filipos. El mayor efecto de las proscripciones fue la purga de la nobilitas. Algunos proscritos se refugiaron con Sexto Pompeyo. Los bienes de los proscritos fueron a las arcas del estado y parte a subasta pública. Esto aceleró la concentración de fortunas y la renovación de la clase dirigente. Las proscripciones continuaron hasta el 39 a. C.
El año 43 a. C. es decisivo.
Desde el 43 al 31 a. C. el horizonte político de Octaviano es la eliminación de sus rivales, lo que consiguió a través de enfrentamientos militares.
El primer enfrentamiento bélico fue en Filipos en el 42 a. C. donde Marco Antonio y Octaviano mandaban los ejércitos que acabaron con Bruto y Casio. Se dice que la batalla de Filipos fue el cementerio de la aristocracia.  La mayor parte de las legiones de Oriente pasaron a los triunviros. Tras esta victoria se llevó a cabo un  nuevo reparto de territorios. M. Antonio tenía gran prestigio, y se quedaba con la Galia Narbonense y Oriente, pero perdía la Galia Cisalpina que pasaba a formar parte de Italia. Octavio se quedaba con Italia y las dos Hispanias. Lépido se quedaba con África.
Las expropiaciones fueron la causa de la guerra de Perugia (norte de Italia) en el 41 a. C. En esta guerra se enfrentaron Octaviano y un ejército formado por expropiados y proscritos liderados por el cónsul del 41, Lucio Antonio (hermano de M. Antonio). La guerra acabó con la derrota de los descontentos del régimen. Lucio Antonio fue perdonado y enviado a Hispania como gobernador. Perugia significa acabar con la oposición al régimen.
En el 40 a. C. los triunviros se reúnen en Brindisi. A Octaviano le correspondía el gobierno de Occidente, a Antonio el de Oriente, y a Lépido África. También se pactó el matrimonio de M. Antonio con Octavia (hermana de Octavio). Italia sería gobernada conjuntamente por los tres, pero en la práctica era controlada por Octaviano.
En el 39 a. C. los triunviros se volvieron a reunir en Miseno para acordar un mando extraordinario a Sexto Pompeyo sobre Sicilia, Córcega, Cerdeña y el Peloponeso, con la promesa de que sería cónsul en el 33 a. C. Desde Sicilia S. Pompeyo podía bloquear los suministros a Italia y por eso recibió esos mandos por parte de los triunviros.  Esto perjudicaba a Octavio.
En el 37 a. C. en Tarento se entrevista Octavio y M. Antonio que renuevan los poderes como triunviros y eliminan de las listas al consulado del 33 a S. Pompeyo. Esto lleva a la guerra con S. Pompeyo, que se resuelve en la batalla naval de Naulocos (norte de Sicilia) en el 36 a. C. donde Octaviano y Lépido vencen a Sexto Pompeyo. Tras ello, Octaviano mediante una estratagema eliminó a Lépido, que había aceptado la rendición del lugarteniente de  Sexto Pompeyo. Octaviano interpretó eso como una violación del tratado triunviral porque se inmiscuía en sus territorios. Acusó a Lépido de violar la Lex Titia y lo destituyó como triunviro mediante la Lex imperio abroganda.
El año 36 a. C. representa un punto de inflexión en la trayectoria de Octavio que había eliminado a Lépido y S. Pompeyo, convirtiéndose en señor de Occidente y mandando 45 legiones. Octaviano dio comienzo a un proceso institucional que acabaría en el 23 a. C., y que consistía  en hacerse con los poderes de los tribunos de la plebe progresivamente. Junto al imperium (mando sobre los ejércitos, provincias…), tener la tribunicia potestas le proporcionaría el liderazgo sobre la plebe. Al final, el solo tendrá el poder militar y civil. Octaviano ensayó tres líneas de actuación:
-          La línea carismática. Desde el 42 a. C. Octaviano era hijo de un divus, ya que César había sido divinizado por el Senado. Desde el 41 a. C. era augur, y desde el 40  había incorporado a su nomenclatura personal el praenomen de Imperator (general victoriosos por predilección divina). Desde el 36 a. C. se intensificó su intento de aparecer como alguien especial: se hicieron votos a favor y por Octaviano, se le reconoció el derecho a llevar siempre la corona de laurel, se levantó una estatua dorada suya en el foro con la inscripción de que él había restaurado la paz, manifestó su afección por Apolo (representa la disciplina y el orden) construyendo un templo a Apolo en terrenos de su propiedad y con su dinero (en el Palatino), y construyó su casa junto al templo de Apolo (en el Palatino). Como culminación, en el 36 a. C. Octaviano recibió, por iniciativa del Senado, la sacrosantitas de los tribunos de la plebe, lo que significaba  que era inviolable de palabra o de obra, de manera que cualquiera que le ofendiese o atacase se convertiría en maldito de los dioses y podía ser linchado. También utilizó el derecho a sentarse entre los tribunos en el Senado. Mostraba así su predilección por la magistratura plebeya. Era un gesto de aproximación hacia la plebe.
-          Línea militar. Octaviano necesitaba mejorar su curriculum militar como defensor de la nación romana. Él había participado en 4 guerras, pero civiles, contra romanos. Entre el 35 y el 33 a. C. llevó a cabo campañas de castigo y pacificación en Iliria y Dalmacia. También era un modo de mantener ocupadas a las legiones.
-          Línea populista. Se intentó mostrar como defensor de la plebe. A través de Agripa (nombrado edil) mejoró la vida de la plebe. Agripa había sido compañero de Octaviano desde Apolonia. Agripa no era de la nobilitas pero se había convertido en el lugarteniente de Octaviano. Agripa había realizado el cursus honorum en las guerras civiles, y en el 37 a. C. había sido cónsul. En el 36 a. C. Agripa fue edil. Agripa intentó mejorar la vida de la plebe. Con ese fin, dio prioridad al aprovisionamiento hídrico de Roma. Del agua dependían los baños públicos, la limpieza de las calles, la lucha contra los incendios… Reparó los 4 acueductos existentes y construyó uno nuevo: el Aqua Iulia. Revisó y mejoró el sistema de drenaje de la ciudad, restaurando la Cloaca Máxima. Agripa procedió al embellecimiento de roma restaurando edificios (Circo Máximo, templos…) y vías. Agripa organizó numerosos y grandiosos espectáculos públicos, en el transcurso de los cuales se repartía gratuitamente sal y aceite. También puso bomberos públicos gratuitos. Los romanos se sintieron muy agradecidos a Agripa y a Octaviano.
Antonio después de Filipos se quedó en Oriente para reorganizarlo. Antonio llevó una fallida campaña contra los partos. Había establecido su base de operaciones en Egipto, donde entró en relaciones con al reina Cleopatra (de la dinastía Lágida) que había excedido la diplomacia (tuvieron 3 hijos). Seguía vivo Cesarión, el hijo de César y Cleopatra.
Desde finales del 34 a. C., Octaviano llevó a cabo una campaña propagandística de desprestigio del triunviro Marco Antonio, que pretendía  presentar una lucha por el poder como una gran guerra nacional contra una monarquía extranjera. Los motivos fueron dos: las “donaciones de Alejandría” y el testamento de Antonio.
En el 34 a. C., Antonio como triunviro romano, en un acto solemne apareció junto a Cleopatra y sus hijos e hizo pública la reorganización de Oriente: las provincias romanas de Oriente se ponían bajo la tutela de Egipto (aliado de Roma). Eso se materializaba distribuyendo las provincias entre Cleopatra y sus hijos (“donaciones de Alejandría”). Conocido esto en Roma, se fabricó la acusación contra Antonio de querer donar a una monarquía extranjera territorios que eran del Pueblo romano. Entre el 34 y el 33 a. C. se cruzaron acusaciones personales gravísimas entre los triunviros. En el 32 a. C. se produjeron cambios de bando: los cónsules del 32 y 300 senadores se pasaron a la causa de Antonio, y del bando de Antonio se pasaron a la causa de Octaviano dos prestigiosos senadores que habían sido testigos del testamento de Antonio. Octavio leyó ante el Senado el testamento de Antonio (lo que era ilegal) y se descubrió que Antonio confirmaba que Cesarión era hijo de César, confirmaba los repartos de Oriente, y dejaba claro que quería ser enterrado en Alejandría junto a Cleopatra. Se acusó a Antonio de querer fundar una monarquía, con centro en Egipto, que sustituyese la hegemonía de Roma.
Llegamos a las vísperas de la inminente guerra. En el 32 a. C. Octaviano busca la legitimación política de su poder como triunviro recurriendo al juramento, a la iuratio. La iuratio del 32 a. C. representa un momento decisivo en la consolidación de su liderazgo. La iuratio era una práctica romana ala que se recurría en situaciones excepcionales. La iuratio comportaba una especial protección religiosa sobre el que recibía el juramento. Octavio recibió de Italia y las provincias un juramento de fidelidad como dux en la guerra contra Antonio. En la práctica, Octaviano obtenía la confirmación de sus poderes triunvirales más allá de lo establecido. Esta iuratio del 32 significa un reconocimiento como jefe militar en todo el imperio.
En ese mismo año 32, Antonio fue privado del consulado y depuesto de los poderes triunvirales, pero no se le declaró enemigo público, aunque en la práctica fue tratado como tal. Cleopatra fue considerada enemiga pública de Roma, y Antonio en tanto aliado de Cleopatra fue acusado de traidor (perduellis).
Se inicia la guerra. Se llega así a la batalla de Actium en el 31 a. C. (2 de septiembre). Actium es un puerto en el golfo de Ambracia (Grecia Central) donde tuvo lugar una gran batalla naval, cuya victoria correspondió a los ejércitos de Octaviano. El comandante de la flota de Occidente era Agripa. Cleopatra y Antonio huyeron. En el año 30 a. C. se produjo la batalla de Alejandría, que fue tomada el 1 de agosto del 30 a. C. por las tropas de Octaviano. M. Antonio, por el falso rumor de que Cleopatra había muerto, se suicidó. A continuación Cleopatra, que había intentado negociar su salvación, fue hecha prisionera pero se suicidó haciéndose morder por dos cobras. La batalla de Actium fue considerada el comienzo del Principado según Tácito y Casio Dión. Actium supuso la anexión de Egipto como provincia romana pero con un régimen especial, puesto que Octaviano la mantuvo bajo su administración directa. En el 30 a. C. Octaviano nombró  gobernador de Egipto a un eques con la denominación de Prefecto de Alejandría y Egipto, que tenía mando militar sobre tres legiones. Octavio prohibió a los senadores la entrada en Egipto por razones políticas y económicas, salvo que tuviesen su permiso. Se trataba de impedir que un senador se hiciera fuerte en Egipto y cuestionara el poder del Princeps.  Octaviano mantuvo la administración tradicional de Egipto en nomos, la burocracia.  Octaviano se presentaba en Egipto como sucesor de los reyes y por ello se apoderó del tesoro de los Ptolomeos.
Después de Actium, Octaviano era triunviro único (con el consentimiento general), cónsul (desde el 31 a. 23 a. C.), sacrosanto (desde el 36) y en el 30 a. C., en su ausencia, recibe un poder nuevo: el ius auxilii de los tribunos de la plebe, lo que le confería una jurisdicción de apelación (es decir, se convertía en un tribunal de apelación en última instancia). “Potitus rerum omnium per consendum universorum”

Segunda etapa: 29 a. C. – 14 d. C
Hasta agosto del 29 a. C. Octaviano no regresó a Roma. En Roma celebró 3 días de triunfo por su victoria en Iliria y Dalmacia, por su victoria en Actium, y por su victoria en Alejandría. Con esta ceremonia se honraba al general victorioso. Tenía dos partes: la profictio (desfile militar con soldados, botín…) y el adventius (saludo ritualizado al vencedor).
Se inaugura la curia Julia, que será lugar de reunión del Senado.  Octavio  colocó allí un altar a la victoria que simbolizaba Actium.
En el 29 a. C. comenzó el progresivo desmantelamiento del orden triunviral. Como cónsul, Octavio, llevó a cabo una lectio senatus, es decir, una revisión  del álbum senatorial. El número de senadores (1000) lo reduce a 8500, todos partidarios suyos. Octavio se inscribe como princeps senatus. Bajo la apariencia de una restauración del Senado, Octavio lo ponía bajo su control. Empieza a mostrar un aprecio por el término de “princeps”.
En el año 28 a. C. Octaviano restituyó la parte política de la República. Fundamentó en el consulado su primacía sobre la República. Su colega en el consulado  en el 28 fue Agripa. Mediante senado consulto se declaró oficialmente el final de las guerras civiles, y a fines del 28 fueron abolidas todas las normas excepcionales del triunvirato.
En el año 29 a. C. Octaviano llevó a cabo la elaboración e un censo, que iba acompañado de la ceremonia religiosa de la lustratio. La lustratio significaba una purificación de la sociedad en alianza con los dioses. Octaviano quería transmitir con esto que con él llegaba un  nuevo tiempo.
Restableció el normal funcionamiento de la justicia y el gobierno por las leyes, y el derecho de apelación de los ciudadanos.
En el 28 a. C. devolvió el tesoro al dominio público.
En el año 27 a. C. “devuelve” los poderes al Senado (restitutio). En la sesión del Senado del 13 de enero  devolvió al Senado las provincias y las legiones, y en correspondencia el Senado le otorgó la corona cívica (salvador de vida de ciudadanos) y el laurel (símbolo de la victoria), y el Senado también le insistió para que mantuviese la Galia, Hispania y Siria bajo su control para lo cual obtuvo un imperium extraordinario durante 10 años. Desde ese momento habrá dos tipos de provincias: las del Senado y el Pueblo romanos y las del césar. En la sesión del senado del día 16 de enero Octaviano recibió el título de Augusto, que era un epíteto religioso que significaba “sacrosanto” “por encima de los hombres”. Desde entonces Octavio cambió su nomenclatura y pasó a llamarse Imperator Iulio Caesar Augusto. Esto no tenía precedente, el título de Augusto nunca se había dado a un humano.  (También le entregan el escudo de oro a causa de su virtud, su clemencia, su justicia y su piedad). Por ser llamado Augusto se convirtió en el primero. Utiliza el término autoritas para demostrar su superioridad, Autoritas significa una posición de prestigio moral y religioso, en tanto que Augusto, y en consecuencia una posición de fuerza, tutela y garantía sobre los órganos de la República. Expresa su primado político, era el mayor en autoritas, se convierte en el primero. Aventajó a todos en autoritas.
Entre el 27 y el 24 a. C. Augusto estuvo fuera de Roma, en Hispania, en las guerras contra los cántabros. A sur egreso a Roma en el 23 a. C. Augusto renunció al consulado (que ejercía desde el 31 a. C.) por razones políticas: frustraba las aspiraciones de la nobilitas y violaba la anualidad del cargo. A cambio obtiene la tribunicia potestas completa y un imperium proconsular a perpetuidad. La tribunicia potestas es completada con un ius referendi. Con esto se apoderaba de todos los poderes de los tribunos de la plebe (derecho a veto, a convocar asambleas, a utilizar al fuerza en defensa de los ciudadanos…) sin ser tribuno y sin tener colega. El ius referendi le daba el derecho a hacer propuestas al Senado en el momento que considerase oportuno y con prioridad al resto de magistrados. Con esa tribunicia potestas asumió el liderazgo político sobre la plebe y sobre Roma.  Augusto fue proclamado procónsul desde el 23 a. C. No tenía que renovar este imperium proconsular, no tenía que deponerlo al cruzar el pomerium, y además ese imperium era superior al resto de gobernadores provinciales, lo que le daba poder sobre todas las provincias. Con ese imperium proconsular tenía el liderazgo militar sobre todas las regiones y todas las legiones. Estos dos poderes son los del resto de princeps tras Augusto.
En el 23 a. C. se puede dar por consolidado el poder del Princeps. Augusto concentra en su persona esos poderes sin colega y a perpetuidad. Los poderes son republicanos peor la manera de poseerlos es completamente nueva. El Principado consiste en ser imperator (poder militar), Caesar (ancestros) y Augustos (poder religioso), tener la tribunicia potestas (poder civil), imperium proconsular y autoritas. Esto es ser el Princeps.
Augusto utiliza los poderes e instituciones republicanos para construir un poder monárquico.
El título de Pontífice Máximo y el título de Pater Patriae completan ser el primero. Estos títulos los consigue entre el 23 y el 2 a. C. Esta etapa se caracteriza por una política de aproximación a al plebe y la tendencia a la monumentalidad. Lleva iniciativas a favor de la plebe: en el 22 a. C. asumió a sus expensas el suministro de grano a Roma (cura annonae), hizo repartos de plata,  disminuyó los intereses de pospréstamos, aumentó el número de personas que se podían beneficiar de los repartos de grano, y asumió un cuidado por las leyes y costumbres que se tradujo en una legislación.  Eliminó a sus rivalidades en popularidad. Un político, Ignacio Rugo, había pasado de edil a pretor, y había conseguido gran popularidad al crear el servicio de bomberos a sus expensas. En el 19 a. C. Rufo pretendió el consulado, Augusto lo acusó de conspirar contra su vida y Rufo fue condenado a muerte. Augusto “nacionalizó” el servicio de bomberos a sus expensas. En esta época se realizaron grandes construcciones: foro de Augusto con el templo de Marte vengador, el Ara Pacis (altar de la paz) en el campo de Marte…  Estas dos líneas de actuación se escenifican en el 17 a. C. en los juegos seculares (del siglo) como celebración de un nuevo tiempo. Fueron  oficiados por Augusto y Agripa. Forma parte de la estrategia propagandística. Lépido, que desempeñaba el pontificado máximo desde el 44, murió en el 13 a. C., y en el 12 a. C. en comicios especiales, Augusto fue elegido Pontífice Máximo. En el 2 a. C. Augusto consiguió el título de Pater Patriae. Este título se grabó en su casa, en el foro, la curia y en las Res Gestae. Este título tiene dos componentes para los romanos. El pater tenía potestas sobre la familia, tenía autoritas y el derecho de vida y muerte sobre la familia. Augusto es el padre del estado, definido como patria. Se convierte en el “padre de la madre  de todos”. En el foro este título de Pater Patriae se convierte en la noción emblemática de la ideología (transmitida a través de imágenes) de la Patria, según la cual compone un mito de estado proyectado en el tiempo, según el cual a la monarquía heroica, y a la República de los grandes hombres, con él se habría pasado a la edad de la Patria con él como Padre, cuyo destino es el dominio universal de los romanos bajo su guía. Este título de Pater Patriae resume su primacía en el estado como sucesor de los grandes hombres.

3. DOBLE ORDENAMIENTO ADMINISTRATIVO

El Principado necesita órganos de gestión. Augusto creó nuevos oficios. Por un lado subsistía el ordenamiento tradicional republicano, y por otro estaba el nuevo ordenamiento administrativo del Príncipe.
El Princeps era Imperator Caesar Augustus, Pontifex Maximus, Pater Patriae; y tenía la tribunicia potestas, el imperium proconsular, y la autoritas.
Las consecuencias de este doble ordenamiento fueron:
-          Disminución de los poderes de los magistrados, comicios y Senado.
-          Augusto con esos nuevos oficios puso la base de un aparato de estado permanente (burocracia).
-          El populus como expresión del estado es sustituido por el Príncipe.

El ordenamiento tradicional republicano.
Incluía tres instituciones: Senado, magistrados y comicios.
El Senado era el órgano republicano por excelencia. Sobrevive bajo el control del Príncipe. Augusto controlaba la composición de Senado: hizo tres lectiones (revisiones del Senado). En su funcionamiento Augusto lo controlaba todo: él lo convocaba, lo presidía, y hablaba en primer lugar. Hay cambios en las competencias del Senado:
-          La función legislativa. Con Augusto los senatus consultum (acuerdos) adquieren eficacia normativa (fuerza de ley). La mayor parte de esos senatus consultum son ratificaciones de propuestas de Augusto.
-          La función electoral de senadores. Se instituye por una Lex Valeria-Cornelia del 5 d. C. Conocemos su contenido a través de la inscripción “tabula Hebana” (que contenía honores fúnebres para Germánico). Esta ley preveía la creación de 10 centurias: 5 de senadores y 5 de equites elegidos por el Príncipe., para que eligiesen a los candidatos al consulado y la pretura (candidatis destinati). Esta forma de elección se llama “destinatio”. Los comicios simplemente ratifican esa elección.
-          La designación de los gobernadores provinciales. La mantiene el Senado pero limitada a las provincias del populus (ya que había provincias también del césar).
-          La acuñación de moneda. El senado solo conserva el poder de  acuñar moneda de bronce. La acuñación de oro y plata corresponde a Augusto (con oro y plata se paga al ejército).
-          La administración del Tesoro Público (aerarium populi romani). Sigue siendo administrado por el Senado, pero con la colaboración de dos pretores.
-          La función judicial del Senado (cognitio senatus). El Senado puede actuar como tribunal, pero solo para juzgara  iguales (senadores), y en los casos de traición (maiestas) y corrupción (de repetundis). Esto se convertía en un método de división del Senado, porque los senadores se juzgaban.
Las magistraturas. El interés de las magistraturas no residía tanto en desempeñarlas, como en haberlas ejercido, porque eso habilitaba para el desempeño de los oficios del Príncipe. En conjunto se mantienen todas las magistraturas excepto la censura. Las que más poder pierden son el consulado y el tribunado de la plebe, que quedan vacías de poder, y son más que nada magistraturas honoríficas. La edilidad (que podía proporcionar popularidad) también perdió competencias que se transfirieron a otras magistraturas: la organización de juegos públicos pasó a los pretores, el abastecimiento al prefecto de la annona, y el orden público al prefecto urbano. Mantienen su importancia los pretores que gobernaban la mayoría de provincias, y el pretor urbano era la mayor autoridad judicial de Roma. Los cuestores tienen como función ser los auxiliares financieros de los gobernadores en las provincias del populus, y además eran guardianes del archivo estatal.
Los comicios conservan sus funciones tradicionales: la función judicial (tribunal de apelación) pero entra en competencia en la posibilidad de apelar al Príncipe. La función legislativa es en colaboración con el Príncipe (sobre todo a partir del 17 a. C. con las Leyes Iulias que limitaron la manumisión de esclavos, dictaron normas morales, contra e lujo y la corrupción...). La función electoral se mantiene pero limitada. En el caso de los cónsules y pretores los comicios solo los ratifican. El Príncipe recomendaba a los candidatos. En la nominatio (lectura pública de los candidatos), Augusto omitía a los que no quería.

El nuevo ordenamiento del Príncipe.
El Príncipe crea los oficios (servicios) que teóricamente no aportan poder político. Particularizando los denomina: legados, prefectos, curatores, y procuradores (designa una relación de naturaleza privada). Para que nadie le acusara de crear un nuevo régimen  utiliza denominaciones sin connotación política.
A estos nuevos oficios se les transfieren competencias de los magistrados. Estos oficios son nombrados, cesados y retribuidos por el Príncipe. Había oficios en Roma, en Italia, y en las provincias.
Oficios en Roma. Roma fue dividida en 14 distritos o regiones administrativas que se superponen a las 4 tribus urbanas tradicionales, que quedan anuladas. Augusto llenó Roma de tropas.
-          Prefectura urbana. Es la culminación de la carrera política. Era necesario ser senador con rango consular. Su cometido era la jefatura del servicio de  policía y el mantenimiento del orden público en Roma. Además tenía poder jurisdiccional. El prefecto urbano mandaba 4 cohortes urbanas (fuerzas paramilitares) de 500 – 1000 “policías”.
-          Prefectura de los vigiles o bomberos (6 d. C.). Se recluta entre los equites. Este prefecto manda 7 cohortes para apagar incendios y para la vigilancia nocturna de las calles.
-          Prefectura del pretorio. Se crea n el 2 a. C. Se recluta entre los equites, y es la culminación de su carrera política. Era el jefe de la guardia personal del príncipe, y estaba al frente de  3 cohortes urbanas (9 con Tiberio). Esa guardia pretoriana se reclutaba entre los jóvenes de las mejores familias de Italia. La guardia pretoriana es la élite del ejército. Esa proximidad con el príncipe y el mando militar proporción al prefecto del pretorio gran poder.
-          Prefectura de la anona, que se ocupaba del suministro de grano a Roma. De este oficio dependía la recaudación de grano en las provincias. Esta prefectura fue encargada a los equites. 
-          Prefectura encargada de las frumentiationes (repartos gratuitos de trigo), que se encargó  a los ex pretores.
-          Curatores aquarum.  Esta curatela era muy importante ya que se encargaba del aprovisionamiento hídrico de Roma. Los curatores aquarum tenían que mantener los acueductos y cloacas. Este servicio se encargaba a senadores de rango consular, y el mantenimiento recaía sobre el erario tradicional, y por las tasas que pagaban los particulares por el servicio de agua.
-          Curatela para los lugares sagrados, los lugares públicos y las obras públicas.  Probablemente la ocupaban dos senadores encargados de mantener los templos y realizar las obras públicas.
-          Curatela del Tíber y sus orillas. Se ocupaba de los desagües. Los curatores se elegían entre senadores.
-          Prefectos del erario militar. Se crea este oficio en el 6 d. C. El erario militar era una nueva caja  pública de la que salían las indemnizaciones/pensiones que se daban a los soldados al licenciarse. Para pagar esto Augusto creó tres impuestos.
Oficios en Italia. Italia no era una provincia, formaba parte de las competencias administrativas de los magistrados de Roma. La gestión de Italia dependía de los municipios (pequeñas romas). Augusto organizó Italia en 11 regiones para facilitar la tarea del censo: Campania et Latium, Apulia, Lucania et Brutium, Sammium, Etruria, Picenum, Umbría, Emilia, Venetia, Liguria, Transpadana.
-          Curatela de las vías. Los curatores viae se encargaban de la construcción y mantenimiento de las vías de Italia. Encargó este cometido a senadores de rango pretorial. Las comunicaciones eran muy importantes. Las vías más importantes eran: la Vía Salaria, Vía Flaminia, Vía Emilia, Vía Appia.
Oficios en las provincias. Desde el 27 a. C. hay dos tipos de provincias: del populus romanus (provincias senatoriales) y del césar (del príncipe). Las diferencias se refieren a su gestión política y financiera. El nombramiento de los gobernadores es distinto. Los gobernadores de las provincias del pueblo son sorteados por el Senado entre ex cónsules y ex pretores, cuyo gobierno era anual. Se llamaba a todos los gobernadores procónsules, e iban auxiliados por 1 o 3 legati propraetore que les ayudaban en funciones militares y jurisdiccionales. Un cuestor supervisaba la organización financiera (recaudación) en estas provincias. Había demás un procurador que se ocupaba de gestionar las propiedades fundiarias (tierras) del Príncipe en cada provincia. En las provincias del césar el gobernador es designado por el príncipe entre ex cónsules y ex pretores que son denominados legati Augusti propraetore (legados de Augusto). Estos no están sujetos a la anualidad y están remunerados. En las provincias del Príncipe solo hay un procurador nombrado por el príncipe. Una excepción es el estatuto de Egipto. En el 30 a. C. Octaviano nombró  gobernador de Egipto a un eques con la denominación de Prefecto de Alejandría y Egipto, que tenía mando militar sobre tres legiones.
Los oficios en las provincias eran pues: legados, procuradores de provincias y prefectura de Alejandría y Egipto.

La administración financiera del Imperio.
Se basaba en que las provincias debían  proporcionar el suficiente grano y plata para mantener a la población de Roma, y para pagar a militares y funcionarios. Los ingresos dependen fundamentalmente de las provincias.
Los gastos eran: mantener a la plebe subsidiaria de Roma (unas 500mil personas), mantener a los funcionarios (unos 350 de élite), y mantener el ejército (unos 300mil efectivos al que había que mantener, pagar el armamento, alojamiento, pagas…).
Roma extraía de las provincias en torno a un 10% de la producción.
Con Augusto se introducen 2 impuestos directos que gravan a los provinciales no ciudadanos:
-          Tributum soli. El que se paga por la propiedad. Augusto pretendió atribuir a las ciudades la responsabilidad de la recaudación e introdujo un procedimiento de valoración periódica de la capacidad contributiva. Para ello se elaboraron censos de personas y propiedades que se llevan a cabo con centro en las ciudades. Cada contribuyente tenía que declarar las propiedades que tenía en el territorio de la ciudad (professio) y con esto se establecía la base impositiva, normalmente de 10%. Con Augusto se intenta monetarizar el pago de impuestos.
-          Tributum capitis. Lo pagan en moneda todos los provinciales no ciudadanos.
Había además, una serie de impuestos indirectos a los provinciales. Uno de ellos eran los portoria que gravaban las mercancías en movimiento.
Había impuestos indirectos que gravaban a los ciudadanos romanos:
-          Vicesima libertatis. Era el 5% sobre la manumisión de cada esclavo. Este ya existía antes de Augusto.
-          El 5 % sobre la transmisión del patrimonio.
-          El 1 % sobre todas las operaciones de compraventa.
-          El 4% sobre la venta de esclavos.
Existían cuatro cajas:
-          El tradicional aerarium populi romani. Aquí iban a parar los tributos de las provincias del populus y las rentas de las
-          Aerarium militar. Aquí iba a parar la recaudación de impuestos indirectos sobre los ciudadanos.
-          El fisco del césar (fiscus caesaris). A el iban a parar los tributos de las provincias del príncipe, las multas, los impuestos indirectos sobre los provinciales, las herencias privadas de los que morían sin testar y sin descendencia, y  bienes caducos de condenados y vacantes.
-          Patrimonio. Es la caja personal del Príncipe. A esta van a parar las rentas de los bienes del príncipe como particular. El príncipe tiene tierras en todas las provincias.

4. La implicación de los ordines en el consenso social que sustenta el Principado

Según el propio augusto, él había llegado al poder con el consentimiento general.

Actitud de Augusto con la plebe.
Augusto tuvo predilección por la magistratura plebeya y cubrió sus necesidades.
Con la tribunicia potestas, Augusto asumió el liderazgo político sobre la plebe y sobre Roma. Se intentó mostrar como defensor de la plebe. A través de Agripa (nombrado edil) mejoró la vida de la plebe. Dio prioridad al aprovisionamiento hídrico de Roma. Del agua dependían los baños públicos, la limpieza de las calles, la lucha contra los incendios… Reparó los 4 acueductos existentes y construyó uno nuevo: el Aqua Iulia. Revisó y mejoró el sistema de drenaje de la ciudad, restaurando la Cloaca Máxima. Agripa procedió al embellecimiento de roma restaurando edificios (Circo Máximo, templos…) y vías. Agripa organizó numerosos y grandiosos espectáculos públicos, en el transcurso de los cuales se repartía gratuitamente sal y aceite. También puso bomberos públicos gratuitos. Los romanos se sintieron muy agradecidos a Agripa y a Augusto.
Augusto gobernó con el apoyo de la plebe.

Actitud de Augusto con senadores y equites.
La nobilitas era la aristocracia política y los equites la aristocracia de los negocios. Desde el 218 a. C. en que se aprobó la Lex de nave renatorum, la pertenencia a uno u otro ordo era excluyente: los senadores no podían dedicarse al gran comercio y los equites no podían dedicarse a al política, aunque en la práctica no fue así.
Augusto llevó a cabo una política de integración de los ordines en el régimen. Reclutó entre ellos a su personal político, los “funcionarizó” pero no los equiparó, sino que estableció una jerarquía entre ellos: el ordo de los senadores y el ordo de los equites (en Roma había una ideología censitaria). Augusto exigió un requisito económico para ser incluido en el ordo de senatorial (1 millón de sextercios) o en el ordo de los equites (400000 sextercios). Senadores y caballeros eran categorías sociales.
Esto hizo perder a los senadores su condición exclusiva de élite política. Augusto puso bajo su control a senadores y equites porque él decidía qué puestos iban a ocupar.
El ordo senatorial (no coincide exactamente con el senado) lo componen 600 senadores (desde el 18 a. C.) y 400 familias de senadores. Una siento en el senado garantizaba la pertenencia al ordo por tres generaciones. En el 18 a. C. Augusto fijó como requisito para formar parte del ordo, tener una renta anual de 1 millón de sextercios. Los hijos de los senadores heredaban el rango y la renta. Para ser senador había que desempeña alguna magistratura. En la práctica, la condición de senador era “hereditaria”. La edad de comienzo del cursus honorum se baja de los 30 a los 25 años, y se multiplican los cargos con la incorporación de los nuevos oficios (tribuno militar à cuestor à legado de un procónsul à tribuno de la plebe, edil à pretor à procónsul en provincia senatorial à curator viae, curator de los templos à prefecto del erario militar à cónsul à curator del Tíber  y sus orillas à curator aquarum à legado de Augusto propretor à prefecto urbano).
El ordo ecuestre. Para ser eques era necesario ser incluido en la lista de equites por el censor. Desde el 70 a. C. la censura no actuaba, lo que había dado lugar a que gran número de personas se presentaran como miembros del ordo. Augusto obligó a los equites a pasar un examen anual para comprobar que cumplían los requisitos para pertenecer al ordo. Esto se llamaba “de recognitio equitum” y era llevado a cabo por una comisión designada por el príncipe. Se exigía ser de nacimiento libre por tres generaciones, se excluía a los que se dedicaban a trabajos deshonrosos (gladiadores), no se permitía la exigencia de intereses demasiado altos ni ser dueños de burdeles, y  se debía tener un censo de 400mil sextercios. Augusto mediante este sistema consiguió crear una reserva de 200 equites. Los equites intervienen en cuatro ámbitos:
-          Militar (militae): oficialidad de 2º grado del ejército. Además los equites son los jefes de la guardia imperial.
-          Judicial (iudicia): composición de los tribunales. Augusto selecciona a los jueces y los agrupa en cuatro curias, de las cuales la segunda y la tercera estaban integradas por equites.  La primera por senadores y la cuarta por ducedarios (con renta de 200mil sextercios).
-          Público: equites que se hacían cargo de tareas públicas (recaudación de impuestos).
-          Político (equestris nobilitas): los que se dedicaban a la política (El cursus honorum ecuestre durante el Principado: mandos militares de segundo orden à procuratelas à prefecto de los vigiles à prefecto de Egipto à prefecto del Pretorio).

5. JUSTIFICACIÓN IDEOLÓGICA DEL PRINCIPADO

Augusto consiguió poderes extraordinarios por el Senado y el Pueblo. Su legitimidad se basaba en que sus poderes le habían sido otorgados por instituciones legítimas. Augusto  buscó legitimidad en otro plano, el de las ideas, y elaboró la ideología imperial. Esta justificación ideológica sigue dos líneas temáticas y tiene dos ámbitos de exposición.

La ideología del privatus que llega a ser princeps.
Traslada la justificación del poder a un estado extraconstitucional. Se representan como seres extraordinarios al servicio de la Res publica.
El lugar de exposición son las Res Gestae que son un texto epigráfico. Se basa en dos principios. El contenido de las Res Gestae es su trayectoria de simple “privatus” (particular) a “Pater Patriae” (Padre de la Patria). Augusto expone sus méritos por los cuales llegó a ser Pater Patriae. La fecha de redacción se sitúa en el 14 d. C. La finalidad de las Res Gestae es ser un manifiesto político y dinástico propagandístico, para justificar su poder. Tiene que justificar lo que era una ilegalidad (concentrar el poder de  los tribunos y los cónsules). Con este fin se autorrepresenta como un ejemplo político, militar y religioso, como el mejor. Con esta justificación trataba de combatir cualquier opinión en contra o crítica tras su muerte.  Pretendía perpetuar el poder en su familia. Además explicaba en qué consistía el régimen y las instrucciones dirigidas a sus sucesores de cómo debían comportarse si querían conservar el poder. Otra finalidad era una preparación para una autoheroización, de sacralizar su memoria.
Por un lado, la particular superioridad del príncipe (virtus, clementia, iustitia, pietas...) [ver introducción]. Él había dedicado sus virtudes al servicio de la República a través de sus grandes hechos e iniciativas. En correspondencia a esto, él recibe los honores, el poder.
La “Recusatio honorum”, el rechazo del poder (restituio del año 27 a. C.) y su aceptación en nombre de la “razón de estado”. Con ese rechazo al poder conseguía distanciarse de la figura del tirano, y se investía de moderación, obediencia (al senado) y aparecía como respetuoso con la legalidad.

Ideología de la Patria.
Es un lenguaje visual y tiene como ámbito de expresión el Foro de Augusto (a los lados las imágenes de los grandes hombres  de la República, al fondo el templo de Marte y a sus lados  Eneas y Rómulo, y en el centro la estatua de Augusto con el título de Pater Patriae). 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Acerca del 5 de Marzo, respuesta al artículo de Luis Negro

Primero, el artículo en cuestión:

"LUIS NEGRO I HISTORIADOR Y PERIODISTA

Cincomarzada, un año más

05/03/2014


En la mañana del 9 de febrero de 1838, la tarraconense ciudad de Gandesa, limítrofe con Aragón, amanecía iluminada por el estallido de las bombas. El general Cabrera, al mando de la división carlista aragonesa, intensificaba el sitio contra la ciudad que resistía el ataque a duras penas. El 24 de febrero, y con la toma del enclave ya a su alcance, el Tigre del Maestrazgo ordenaba al coronel Juan Cabañero --natural de la localidad turolense de Urrea de Gaén-- que abandonase el sitio de Gandesa, al mando de tres batallones de Guías de Aragón y el de Lanceros de Tortosa, con órdenes reservadas que debía cumplimentar. Órdenes que no eran otras que las de sorprender Zaragoza.
De este modo, en la madrugada del mismo día en que capitulaba Gandesa (5 de marzo de 1838), las tropas aragonesas legitimistas (partidarias deCarlos Mª Isidro --Carlos VI-- como legítimo heredero al trono de España tras la muerte de su hermano Fernando VII, en 1833) escalaban los muros de Zaragoza por un punto cercano a la puerta del Carmen. La sorpresa había sido, aparentemente, absoluta. No obstante, unos disparos efectuados cerca de la puerta de Santa Engracia alertaron al jefe de la guardia del Principal, quien en seguida dio órdenes de que se tocase a generala. La reacción de los zaragozanos fue sorprendente, lanzándose en masa a la calle y luchando con denuedo contra los invasores de la ciudad. Los soldados carlistas solo pensaron en cómo salir con vida de la ciudad, ante una masa de ciudadanos enfurecida. Historiadores como Joaquín Ruiz Morales (autor del libro Historia de la Milicia Nacional, desde su creación a nuestros días, editado en 1855) escribieron al respecto: "Aquello no fue ya una batalla; fue una carnicería".
En tan apenas cuatro horas de lucha, 218 soldados legitimistas (en su mayoría aragoneses) yacían muertos por las calles de la ciudad, así como otros nueve de la Milicia Nacional que defendía Zaragoza. En busca de responsabilidades por el asalto, las sospechas pronto acabaron por recaer en el segundo cabo de la Capitanía General de Aragón, Juan Bautista Esteller, a quien los zaragozanos aún alimentados por la ira, acusaban de tener complicidades con Cabrera. Recluido en el fuerte de La Aljafería por las autoridades, con el fin de salvaguardar su integridad, el 7 de febrero Esteller fue sacado de aquel lugar por la fuerza y conducido hasta la plaza de San Francisco. Y allí, bajo la lápida conmemorativa de la Constitución de 1837 que él había defendido, murió asesinado por un nutrido grupo de exaltados de la ciudad.
En el contexto de los acontecimientos bélicos de aquella guerra civil (1833-1840) la toma de Zaragoza por parte del ejército legitimista hubiera sido decisiva, por cuanto habría supuesto la rápida toma de todo Aragón y, en un efecto dominó, la de toda España al norte de Madrid. Unos objetivos militares (incluido el de la toma de Gandesa) asombrosamente similares a los que se persiguieron, casi cien años después, durante la última guerra civil de España, al desencadenar las fuerzas de la República el asalto de Belchite, en cuya batalla (agosto y septiembre de 1937) quedó completamente arrasada la población y 5.000 combatientes muertos.
Cualquier persona que haya visitado el pueblo viejo de Belchite habrá podido comprobar cuán grandes pueden llegar a ser los desastres de la guerra. Desde luego no para celebrarlos con un día de fiesta y alegres comidas campestres. Más bien al contrario. Los estadounidenses lo hacen en suMemorial Day, que también conmemora a cuantos murieron entre 1861 y 1865 durante su Guerra de Secesión.
Sin embargo, en España, bajo el eufemismo de Guerras Carlistas, la Historia continúa pasando de puntillas sobre los centenares de miles de vidas que costaron aquellas crueles guerras civiles a lo largo de todo el siglo XIX en el solar hispano. E incluso se sigue escribiendo, sin pudor alguno, de "absolutistas carlistas" como si aquellos no hubiesen sido más que unas pandillas incontroladas de facinerosos trabucaires ultracatólicos, y de liberales, estos últimos como defensores únicos y absolutos de la libertad. Pero aquellas no fueron guerras de buenos contra malos, sino episodios que desangraron al país y truncaron las expectativas de varias generaciones, entre ellas las de nuestros tatarabuelos.
Afortunadamente, hoy vivimos en una sociedad democrática sustentada en una Constitución y en un sistema de Derecho que garantiza y salvaguarda las libertades individuales de toda la ciudadanía. Ser conscientes de que nuestra libertad no ha sido gratuita sino que se ha ido forjando a lo largo de siglos con la voluntad (incluso, la propia vida) de muchas personas, debería llevarnos a replantearnos, en serio de una vez, si Zaragoza debe seguir celebrando la Cincomarzada como día de fiesta, o si debe dedicarlo a la memoria de las víctimas de todas las guerras civiles que han llenado de horror a España."
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Y ahí mi respuesta:

Un año más, me veo obligado a  comentar en su artículo sr. Negro.

Lo primero señalar un par de erratas: los carlistas de 1833[1] aclamaban como rey a Carlos V, no a Carlos VI-, y Esteller fue linchado el 6 de marzo de 1838, no el 7 de febrero.

En segundo lugar, agradecer que cite la obra de 1855 referente a la Milicia Nacional, ya que la voy a consultar inmediatamente puesto que me interesa sobremanera y la desconocía.

En tercer lugar, la clave de todo: la fiesta del Cinco de Marzo. Sí, el hecho histórico se enmarca en una guerra civil que supuso entre 200.000 y 300.000 bajas, ahí es nada, algo dramático que asoló España. Aragón fue uno de los focos principales, especialmente a partir de 1837, cuando Cabrera se vio solo tras el fracaso de la expedición Real, y más cruentos de aquella guerra fratricida, dinástica, entre la Revolución y la Contrarrevolución. El 5 de marzo supone una batalla decisiva por varios motivos: si Zaragoza hubiese caído en manos carlistas hubiese dado un vuelco la guerra sin duda, para una parte sustancial de los zaragozanos hubiese supuesto saqueo, prisión o muerte-dado que la ciudad era –véase la revolución de 1835-1836- una de las más liberales, exaltadas y politizadas del momento. Que al año siguiente se convirtiese en fiesta laica y que ésta pasase de la cultura política liberal progresista a la republicana y demócrata después, con un carácter popular, amén de ser prohibida por la dictadura franquista –que entre otras cosas era también antiliberal- la convierten en una fiesta que forma parte de la identidad zaragozana. Por cierto, que yo todos los 15 de junio conmemoro la batalla de las Eras (de 1808) igual que ahora el 5 de marzo de 1838.

La Historia se investiga, estudia, divulga, se aprende, no se oculta. Y no tiene sentido desde un punto de vista histórico ponerse a condenar y lanzar al olvido con ojos del presente sucesos tan lejanos del pasado –otra cosa son los recientes-.  Si condenamos el Cinco de Marzo de 1838 en Zaragoza, deberíamos condenar la mayoría de fiestas y conmemoraciones (quizás el 99%) de las que se llevan a  cambo en el mundo, porque en todo hecho histórico alguien salía perdiendo: condenemos la fiesta del Dos de Mayo en Madrid, condenemos la fiesta del 4 de Julio en Estados Unidos, condenemos el 14 de Julio en Francia, condenemos las fiestas de Moros y Cristianos en el Levante, condenemos la Feria de Málaga, las Vulcanalias en Mara… ¿Es que nadie piensa en los franceses asesinados el 2 de mayo, en los ingleses y americanos realistas caídos en la Guerra de Independencia las Trece Colonias, en los franceses absolutistas de 1789, los andalusíes  y almohades y almorávides muertos durante la “Reconquista”, en los romanos muertos en el 153 a. C.?





[1] Mejor hablar de movimiento contrarrevolucionario para englobar a los serviles de las Cortes de Cádiz, a los realistas del Trienio y a los carlistas de después, amén de enlazarlo con el idéntico fenómeno que se da en Francia y otros lugares de Europa (véanse obras de los historiadores P. Rújula y M. Santirso-.

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Daniel Aquillué