jueves, 17 de julio de 2014

Motín antifeudal-anticlerical en Madrid. 17 de Julio de 1834



"En febrero de 1834 el ministerio de Martínez de la Rosa había decretado la primera quinta de toda la guerra: 25.000 hombres, que como era habitual, acabarían saliendo de las clases populares. Dos meses después, en abril, la reina regente otorgaba el Estatuto Real, mera convocatoria de Cortes o básica Carta Otorgada. En un caluroso julio, una epidemia de cólera se desata en la villa y corte de Madrid. La guerra focalizada en un frente, el norte, no había ido especialmente mal para las armas isabelinas, pero al comenzar el verano corren rumores de reveses bélicos y avances carlistas. Entonces llega el día 17 de julio de 1834, se extiende el rumor de que han visto a frailes envenenar pozos y, por tanto, ser causantes del cólera. A las 12 del mediodía en la Puerta del Sol comienza el tumulto: un ex realista y un celador de los jesuitas son 
asesinados. Una hora después, un realista es increpado y asesinado en la plaza de la Cebada. Ya por la tarde, un franciscano es asaltado en la calle de Toledo y, a las 5, una multitud asalta San Isidro –edificio de los jesuitas-. Allí matan a sablazos a unos, apresan a otros que linchan en las calles y desnudan los cadáveres con escarnio. Aparece la tropa al mando del Capitán General Martínez de San Martín, pero no impide 
los asesinatos, se limita a buscar a los responsables del supuesto envenenamiento de las fuentes. Ante la pasividad de la autoridad, la multitud ataca, a las 9, el convento de dominicos de la calle Atocha y el de San Francisco el Grande, donde matan a 50 franciscanos ante la indiferencia del Regimiento la Princesa, allí acuartelado. A las 11 de la noche, tras el asesinato de algunos frailes más todo ha acabado. En total, 80 muertos.

¿A qué se debió esta súbita explosión de violencia? Muchos se quedaron –y se quedan- con que fue producto del falso rumor del envenenamiento de fuentes. El marqués de Falces, corregidor, en una alocución a los habitantes de Madrid no duda de que tras esos “excesos y atentados” están “los enemigos de nuestra patria”, esto es, agentes carlistas, que “solo quieren la ruina y la destrucción”. El marqués de Falces hubo de dimitir de su cargo dos días después por no haber evitado el motín. Mientras el progresista periódico el Eco del Comercio transformaba a las víctimas en “enemigos de la patria” y calificaba el motín como “algunas desgracias”; el moderado Alcalá Galiano, doce años después de los sucesos, escribía que se debió a “perversos instigadores” que engañaron al “vulgo ignorante” para cometer un “crimen”, “estúpida barbarie” sobre “inocentes indefensos (…) sacerdotes ellos del señor” que debían ser sujetos de “superior  veneración”, pero en vez de ello sufrieron “general degüello” por parte de una “turba de asesinos”, a la par que lamentaba que “tales atrocidades fuesen débilmente reprimidas” ya que “sobre pocos cayó el castigo”. Y es cierto, la tónica general fue la impunidad del delito y la pasividad de la autoridad, lo que sentó un peligroso precedente que no tardó en tener ecos. Las responsabilidades políticas recayeron sobre el general Martínez de San Martín, el citado Falces, y el duque de Gor –gobernador civil- que hubieron de dimitir el 19 de julio. 
  
El juicio de la Audiencia procesó a 79 personas -54 civiles, 14 milicianos y 11 soldados- que se saldó con solo dos ejecuciones –un ebanista el 5 de agosto y un soldado de la Princesa el 18- y algunas penas menores, y demostró la participación de las clases populares en el motín. Sin duda, los dos ejecutados fueron cabezas de turco como se suele decir. Dicho juicio, fue recogido en parte por la prensa de la época y aporta interesantes detalles."

Bibliografía, fuentes y notas:
Eco del Comercio, 1834. 
Diario de Avisos de Madrid, 19 de julio de 1834, núm. 200. 
 ALCALÁ GALIANO, Antonio, Historia de las regencias (1833-1843): continuación de la Historia de 
España de S. A. Dunham. Prólogo de Juan María Sánchez Prieto, Urgoiti Editores, Pamplona, 2008, pp. 
21-22. 
PÉREZ GARZÓN, Juan Sisinio, “Curas y liberales en la revolución burguesa”, Ayer 27 (1997), pp.67- 
100.
El juicio sobre estos sucesos ha sido estudiado por Anna Mª García Rovira en “Revolución liberal y 
fuerzas populares: el degüello de frailes. Madrid, julio de 1834”, Anales de la Revista Trienio, pp. 455-
496; pero aún no he tenido ocasión de consultarlo. 

Daniel Aquillué Domínguez.

Fragmento del texto "La violencia desde el liberalismo 1833-1840 " que presenté en abril en el Seminario de Historia Moderna y Contemporánea organizado por los doctorandos la Universidad de Zaragoza. 

lunes, 14 de julio de 2014

Los inicios de la Revolución Francesa


De mis apuntes de 2º de carrera, tomados en clase de la Dra. Carmen Frías Corredor:

"Francia antes de la Revolución.
Francia en el siglo XVIII era un país de economía rural en la que se mantenía el sistema señorial. El 30% de las tierras cultivables pertenecía a la nobleza y un 10% al clero. La sociedad estaba ordenada estamentalmente: nobleza, clero, y Tercer Estado. Esta ordenación se plasmaba en al realidad. Los sectores privilegiados estaban exentos fiscalmente. Existen unos sectores burgueses acomodados que han progresado económicamente pero que no tienen posibilidades de ascenso social y político. A mediados del XVIII los sectores burgueses más acomodados no podían comprar determinados cargos en la administración o el ejército porque eran cargos reservados a la nobleza. Los tres estamentos no eran homogéneos. Existe un poder absoluto del monarca que entra en conflicto con los órdenes estamentales, pero sobre todo en los años anteriores a al revolución (por el tema de la fiscalidad). El monarca tiene interés en llevar a acabo una reforma tributaria.

Las causas que condujeron a la Revolución.
La participación de Francia en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias tuvo notables consecuencias: puso a los franceses en contacto con la revolución americana y sus ideas (Declaración de Derechos), y la participación francesa en la guerra llevó a un agravamiento serio de la crisis financiera de Francia.
Francia tenía  un déficit estatal que se agravó  con la guerra. Entre algunos ilustrados se extiende la idea de que la crisis financiera podía resolverse con una reforma total del sistema financiero, ampliando la fiscalidad a los estamentos privilegiados. Paralelamente a esta negativa situación financiera, converge una grave crisis económica que supone un gravísimo empeoramiento de las condiciones de vida de las masas populares. Entre 1730 y 1770 se asiste en Francia a una persistente alza de precios, aumentando el coste de vida en un 62%. Las clases populares dedicaban la mitad de sus ingresos al pan. No aumentaron los salarios sino que descendieron. Las clases populares perdieron poder adquisitivo. Esto afectaba sobre todo a las clases populares urbanas. Tras 1770, por un lado se da una superproducción de las viñas que hace que los precios del vino se hundan, pero, por otro lado las cosechas de cereales fueron malas, prácticamente se perdieron, provocando un descenso de la producción que los precios del cereal se dispararan. En las ciudades sobre todo esto afectó notablemente, produciéndose revueltas. A partir de 1785 una enorme sequía asoló Francia, suponiendo un desastre para la agricultura y la ganadería. El alza de los precios repercute sobre todo en las clases populares urbanas que dependían del mercado. El campesinado francés estaba dedicado al policultivo: la venta del vino les suministraba dinero en efectivo, pero el precio había caído. La mayor parte de los campesinos eran pequeños propietarios que tenían dificultades para asegurar la subsistencia. Estos campesinos se ven afectados por el cercamiento de tierras comunales por parten de la nobleza.  Sobre este campesinado recaían numerosas cargas fiscales (estatales, señoriales, diezmos…). Esta crisis agraria tuvo consecuencias negativas en otros ámbitos: comercio e industria.
Hay también, una crisis política, de gobierno. Esta crisis de gobierno es la causa inmediata de la Revolución. La crisis del gobierno viene de la Guerra de Independencia Americana. La guerra había agravado la crisis financiera del estado. El ministro de finanzas de Luis XVI, Necker, no consigue solucionar el problema financiero. Calonne sucede a Necker, y presenta al rey la necesidad de una  reforma fiscal pero se encontró con la oposición de los privilegiados. Calonne convocó a una asamblea de notables que se reunió en febrero de 1787, la cual rechazó los proyectos de Calonne, que es destituido. Luis XVI nombra ministro de finanzas al arzobispo de Toulouse, Lomenie Debrienne que se da cuenta de que la única forma de sacar a Francia de la quiebra y sanear las finanzas del estado era el proyecto  anterior de reforma de la fiscalidad. Los privilegiados se opusieron y declararon que solo los Estados Generales tenían facultad para realizar una reforma fiscal. Esto significaba convocar los Estados Generales.
Los Estados Generales eran una institución creada en el siglo XIV que se hallaban disueltos desde 1614. En ellos estaban representados los tres estamentos: nobleza, clero y Tercer Estado. Los estados Generales aprobaban las leyes e impuestos. La aristocracia defendía sus privilegios. Esto es el comienzo de lo que se llama “revuelta aristocrática”.
La recuperación de la crisis financiera pasaba por una reforma tributaria.

Los Estados Generales de mayo de 1789.
A Luis XVI le quedan dos salidas: o acepta la bancarrota (lo que era inasumible) o convoca los Estado Generales.
Luis XVI convocó los Estados Generales, lo que provocó otros problemas. El voto de los Estados Generales era por estamento (1 voto por estamento) pero la representación del Tercer Estado era mayor. El Tercer Estado reivindica el voto nominal por representante y no por estamento. El Tercer Estado exigía el aumento de representantes  y la redacción de una constitución. Los Estados Generales fueron convocados para mayo de 1789. Paralelamente se redactaron los “cuadernos de quejas”.
Convocados los Estados Generales, se produce un claro choque entre los estamentos privilegiados y el Tercer Estado. Ante la negativa de los privilegiados a atender sus peticiones, los representantes del Tercer Estado se retiran a la sala del juego de pelota donde se constituyen en Asamblea Nacional (20 de junio de 1789). Allí declaran que no se disolverán hasta que den una constitución para Francia. Los diputados también se atribuyen la reforma fiscal. Ni el monarca, ni los estamentos privilegiados aceptan esto. Los franceses elevaron los “cuadernos de quejas” a los estados Generales, en los cuales reflejan las aspiraciones de los distintos sectores sociales. El pueblo llano y sectores burgueses coinciden en su oposición a los privilegiados, nobleza y burguesía coinciden en recortar los poderes absolutos del rey. La burguesía se alió con el pueblo llano. En estos, absolutamente nadie  cuestiona a la monarquía como forma de gobierno.

La Asamblea Nacional y Asamblea Constituyente. 20 de junio de 1789 - 30 de septiembre de 1791
El 20 de junio se constituye la Asamblea Nacional. El 23 de junio, ante los acontecimientos, el rey intenta ganar tiempo diciendo que la monarquía hará reformas pero no habla de igualdad fiscal ni de abolición del régimen feudal. La asamblea Nacional se reitera en sus ideas y no acepta el tímido programa de reformas de Luis XVI. El rey reúne a las tropas alrededor de la capital. Esto alarma a la población de París. Este miedo  ocasiona la movilización de la población que el 14 de julio de 1789 toma la Bastilla, arsenal y prisión real. La Bastilla era un símbolo del poder real. A partir de este momento, el proceso revolucionario se hace imparable. Se crea la Guardia Nacional, a modo de milicia civil; y se toma el poder municipal mediante las comunas. En este momento los aristócratas se muestran temerosos ante los acontecimientos y muchos salen del país. En la segunda quincena de julio, un miedo colectivo se apodera de la campiña francesa. El campo había sido víctima de las estructuras feudales, había padecido los efectos negativos de la crisis, un campo que hacía culpable de sus males al rey. Se produce el Gran Miedo que hace referencia a todas las revueltas campesinas contra los señores: se asaltan  propiedades y se queman archivos. La Revolución había llegado al campo. Los campesinos exigían la abolición del régimen feudal. Los campesinos pasan  a convertirse en partícipes de la Revolución.
La Asamblea Nacional se convierte en Asamblea Constituyente. Esta estaba muy interesada en sofocar pronto la insurrección campesina porque esta insurrección podía llegar demasiado lejos (y que atacase a al burguesía). La Asamblea Constituyente defiende las reivindicaciones campesinas esenciales, y el 4 de agosto de 1789 decreta la abolición del régimen feudal: desaparecen las cargas feudales, se impone la igualdad ante los impuestos, se suprimen los diezmos… Este decreto supone el derribo del principal pilar del Antiguo Régimen. La calma volvió al campo. En julio de 1789 la Asamblea Constituyente trabaja en la elaboración de la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano que aprobó el 26 de agosto de 1789, que se centra en conceptos revolucionarios: Libertad, Igualdad ante la justicia, fiscal, y en posibilidades de acceso a los cargos; nuevo concepto de propiedad que se considera natural e inviolable; concepto de soberanía nacional que reside en la Nación… Esta Declaración no es del agrado del rey que ordena, de nuevo, la concentración de tropas alrededor de París. El pueblo de París se moviliza y se dirige a Versalles, donde obligan al rey a trasladarse al palacio de las Tullerías de París. Solo después de esta actitud contrarrevolucionaria del rey, la Asamblea Constituyente declara que está por encima del monarca. Hasta septiembre de 1791 la asamblea Constituyente  va a gobernar de manera soberana.
La Asamblea Constituyente se dedica a la elaboración de una Constitución. Los debates en la Asamblea son intensos, y se van definiendo tendencias políticas. La izquierda más radical tiene como centros una serie de clubs como el de los jacobinos. La Asamblea Constituyente toma medidas de tipo social y financiero. Pretendía solucionar el problema financiero del estado, para lo que: lleva a cabo una desamortización de los bienes del clero, la nacionalización de los bienes de los nobles emigrados, y  la nacionalización de parte de los bienes del rey. El 2 de diciembre de 1789 se nacionalizan los bienes de la Iglesia, de la nobleza y de parte de los bienes del rey. También comienza a circular un papel moneda (asignación). La venta de estos bienes alivia los problemas de la Hacienda.  La venta de estos bienes aseguró el apoyo de amplios sectores burgueses. Ligada a esta desamortización de los bienes del clero, vienen otras reformas eclesiásticas. La Asamblea Constituyente decidió que el estado pasaría a pagar a los sacerdotes. Eso significa que los sacerdotes se convierten en funcionarios públicos y se ven obligados a jurar fidelidad a la Constitución. Nace la Constitución Civil del Clero en julio de 1790, que: suprime los conventos de órdenes de vida contemplativa, reajusta las circunscripciones eclesiásticas haciéndolas coincidir con los Departamentos franceses… Esto origina una profunda división entre los católicos franceses. El Papa Pío VI no admitió nada de esto, y en marzo de 1791 condenó abiertamente la Constitución Civil del Clero. Se produce un cisma en la Iglesia francesa: una Iglesia constitucional del estado y una Iglesia fiel al Papa de Roma. Luis XVI era un hombre profundamente creyente y se negó a aceptar como capellán a un sacerdote constitucional, pero ante la oposición de la asamblea y el pueblo, aceptó.
Luis XVI y su familia intentan huir de Francia el 20 de junio de 1791, con el objetivo de unirse a las tropas austriacas que se habían situado en la frontera, pero es detenido en  Varennes. Este intento de huida se conoce como “fuga de Varennes”. Este intento de huida de la familia real va a tener gran repercusión en la Revolución.
Las tropas francesas se movilizan ante la concentración de tropas austríacas en la frontera franco-alemana. Los clubs parisinos intensifican su agitación, acusando al monarca de traición. Se reivindica la proclamación de la república. El intento de huída del rey hace que se cuestione la monarquía. Las actividades contrarrevolucionarias son una realidad en las fronteras y en el interior del país. El monarca apoya las conspiraciones contrarrevolucionarias. La asamblea Constituyente suspende a Luis XVI de sus funciones. Sin embargo Luis XVI promete aceptar la futura constitución y la Asamblea repone a Luis XVI en su cargo. Pero el rey sigue conspirando contra la Revolución.
Esta decisión de la asamblea no es bien recibida por el club de los cordeleros ni por el de los jacobinos, que muestran su oposición en la calle. Elevan peticiones para que Luis XVI abdique. Una de esas peticiones, firmada por 6000 personas, llevó a una manifestación de unas 600 personas en París, el 17 de julio de 1791. La Comuna (ayuntamiento) de París declara ilegal la manifestación, se impone la ley marcial y se envía a La Fayette con al guardia Nacional a disolver a los manifestantes. La Guardia Nacional abre fuego y hay 50 muertos, varios centenares de heridos y 200 detenidos. Estos sucesos “del Campo de Marte” hacen que varios líderes radicales tengan que huir. Son hechos importantes y graves porque es un enfrentamiento entre revolucionarios. A partir de estos sucesos, el movimiento republicano gana adeptos. Los muertos del Campo de Marte se convierten en mártires. La unidad del tercer Estado ha quedado fracturada.
Finalmente, el 29 de septiembre de 1791 se aprueba la Constitución, que establece los principios e instituciones del régimen: soberanía  nacional, división de poderes, conformación de un sistema representativo… La soberanía recae en la Nación que pasa a ser ejercida por un número reducido de personas: los diputados. La Constitución conforma un sistema representativo basado en un sufragio censitario (alrededor de un 17% de la población): solo tienen derecho al voto las personas que tienen cierto poder económico. Se proclama la igualdad jurídica, pero no política. Francia se convierte en una monarquía parlamentaria con sufragio censitario (la propiedad es el eje de la praxis política). La constitución pone trabas a los movimientos asociativos de los trabajadores, al derecho a huelga,… En junio de 1791 se aprobó la Ley de Chapellier que disolvió los gremios y daba libertad de empresa, peor prohibía a los obreros asociarse y declarase en huelga. La Asamblea Constituyente deja paso a una asamblea Legislativa.