jueves, 25 de junio de 2015

De 1808... a 1815. Aventuras de un decimonónico medio, exaltado y apasionado, "enfurruñado" y maño.

El "típico síndrome postrecreacional"...lo estoy sufriendo a un nivel exponencialmente muy superior a otras ocasiones... Pero, los días de campaña en Bélgica no me los quita nadie: un momento histórico vivido históricamente entre Amigos.
Me "alisté" en Voluntarios de Aragón cuando tocaba a su fin el segundo año de la Guerra contra Napoleón... Ya los conocía de un campamento de instrucción en los montes de Torrero allá por 1805, los vi combatir en la batalla de Tudela, defender Zaragoza e intentar retomarla en la batalla de María en junio de 1809...pero mi bautismo de fuego fue en el castillo de Figueras. 
Luego vino toda la campaña del Levante, en que intentamos frenar los avances de las tropas de Suchet, fuimos sumando fracasos bélicos al perder Mequinenza en 1810, Tarragona un año después... 
Aún así, no decayó mi ánimo, más al saber que se reunieron Cortes no estamentales en la Real Ysla de León y el 24 de Septiembre de 1810 proclamaron que la soberanía reside en la Nación y ésta no es patrimonio de ninguna familia ni persona. A aquél lugar llegué con el ejército del Duque de Albuquerque para frenar a los imperiales en Puente Zuazo -con ayuda de los mosquitos de los caños-.
También participé en la defensa de Almedia, en Portugal, y en la exitosa de Tarifa en la punta más al sur de la Península. En aquella plaza gaditana, enfervorecido por las arengas del general Copons, juramos además la Constitución de 1812 por primera vez. 
Ese año de 1812 empezaron a cambiar las tornas de la guerra. Casi se libera Málaga con un intrépido desembarco británico, se liberó Astorga a pesar de las inclemencias de un tiempo que parecía ruso, y se avanzó hacia el norte. En 1813 llegó la victoria de Vitoria en sus verdes campos de hierba donde dejó de tremolar la tricolor para hondear el aspa de Borgoña. Al poco, ese mismo verano, liberamos Zaragoza y proclamamos allí la sacrosanta Constitución entre la alegría ciudadana. 
Finalmente, Jaca, con su ciudadela, último bastión francés en suelo hispano fue tomada en los inicios de 1814. A los dos meses cruzamos los Pirineos y vencimos en Toulouse. 

Nuestra era la victoria... Pero fue efímera. El rey, Fernando VII, regresó. 
No fue el rey que esperábamos. Derogó la obra legislativa de las Cortes e inició una feroz represión. Los liberales, y más los destacados exaltados, tuvimos que sobrevivir... 
Y por esos azares del destino, hace unos días me vi combatiendo bajo las águilas de Napoleón, el enemigo durante 6 años, ahora encarnaba la salvación de los pueblos de Europa frente a la amenaza contrarrevolucionaria que se fraguaba en el Congreso de Viena, con aquiescencia de potencias absolutistas y un Wellington que solo miraba intereses imperialistas. Napoleón Bonaparte, al fin y al cabo, encarnaba los ideales de la Revolución, las aspiraciones de la Ciudadanía. Unos meses de Borbones retornados en España y Francia habían servido para ver esta realidad. 

Junio de 1815. Así pues, pisé los campos de trigo belgas.Enfrente los británicos. Formados pasó él, el Emperador, entre ovaciones. Uno de sus mariscales arengó a los españoles que allí nos encontrábamos. Duelo artillero. Tronar de cañones, coheteras británicas. Ruido de tambores. Ir y venir de jinetes llevando mensajes. Orden de avance. Au pas camarades. Campos de trigo convertidos en el campo de batalla en que se decide el destino de Europa, el duelo entre Revolución y Reacción. Algunos entonan la Chant du Départ que rememora los tiempos gloriosos de 1794. 

Avanzamos por la carretera de Bruselas. De frente, la granja de la Haye Santine. Perfecta columna napoleónica. Los británicos rompen el fuego de fusilería. Nos desplegamos. El 3ème de ligne es desplazado al flanco izquierdo, a Hougoumont. Lo flanqueamos. La batalla dentro de la batalla. Ney carga con la caballería. Perfectos cuadros británicos. Contraataque aliado. Nos obligan a retirarnos. Aparecen prusianos ¿de dónde salen? ¿qué ha hecho Grouchy? Retirada. Cargas de caballería con casaca roja. Desorden. 
Acaba la batalla.
Napoleón ha sido derrotado.
Con Waterloo se cierra la era napoleónica. 
Histórico. Impresionante.
Gracias a todos mis compañeros de aventuras decimónonicas.
Especialmente tengo un cariño especial a mis compañeros de Voluntarios de Aragón, como no podía ser de otra manera, y a mis inigualables amigos de Teodoro Reding ;) 




























domingo, 7 de junio de 2015

Barbaridades decimonónicas... del Sr. Reverte

Leo con estupor el siguiente artículo:
http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/20150607/historia-espana-8532.html


El Sr. Pérez Reverte, del que admiraba algunas cosillas, no da una en Historia, y menos en los últimos tiempos. Su peculiar "Historia" de "España" está llena de barbaridades, pero con esta se lleva la palma, porque además toca mis terrenos. Por ello, me veo obligado a  responderle. Hace tiempos le envié una carta, está claro que no la leyó.

Su artículo se podría resumir en: un poco de teoría de la modernización, dosis industriales de teoría del fracaso y excepcionalidad española, nula comparación con el resto de Europa, comentarios ahistóricos, ¿leer novedades? ¡para qué! y unos insultos... Y así el señor Reverte se marca unas cuantas barbaridades...

Comienza tachando de "estúpidos y pardillos" a quienes combatieron durante 6 años por la Libertad e Independencia ¿acaso los españoles del bando fernandino sabían que Fernando VII escribía cartas a Napoleón halagándole? ¿acaso tenían una bola mágica para ver el futuro? ¿eran todos adivinos para saber lo que haría el rey a su regreso? Reverte escribe desde el presente, y la Historia se entiende desde sus contextos, coyuntura y actores. 

Para no perder el hilo con su especial visión caínita de España, señala que la causa de todo lo malo de España en los últimos 200 años viene del infame Fernando VII, como si en la Europa de 1814 a 1830 no hubiera más monarcas absolutos... como fueron Carlos X de Francia, el  zar Alejandro de Rusia, los reyes prusianos o el emperador austriaco... Por no irnos al sobreestudiado siglo XX -a diferencia del XIX-, cuando la única (repito, única) excepcionalidad española fue la duración de la dictadura franquista más allá de 1945... 

Y continúa, erre que erre, y vuelta el burro a las coles, con que "nuestra marca España" eran las guerras civiles... ¿Me puede decir qué fue la cruenta Vendée en Francia?¿Y la Comuna de 1871?¿Y el gobierno de Vichy que contaba con más combatientes que la Resistencia? O quizás prefiera hablar de los más de 12.000 casacas rojas desplegados en unos pocos condados ingleses para luchar contra luditas y otras rebeliones, o si prefiere saltamos el charco a los procesos de independencia americanos del norte y sur, a la Guerra de Secesión etc.

Luego hace algo imperdonable: "tiempos que habrían hecho la fortuna de un novelista a lo Dumas -Galdós era otra cosa-, si hubiéramos tenido de esa talla" ¿Está criticando a  Don Benito Pérez Galdós? Me resulta tan sorprendente como intolerable en todo un miembro de la RAE... Así que pensaré que estoy "leyendo mal".

A la heroína y mártir de la Libertad que fue Mariana Pineda la despacha así "señoras guapas y valientes bordando banderas constitucionales..." quedándose en el tópico de género construido a posteriori... Mariana Pineda nunca bordó una bandera, la encargó bordar, mientras ella transmitía mensajes, organizaba redes para el pronunciamiento,a cogía tertulias y conspiraba. 

¿El Pueblo? Esa masa a la que insultar encarnizadamente una y otra vez. Eso es para Reverte, le falta hablar cual ricohombre malagueño de 1838, hacendado moderado de Mallén en 1837 o Javert el de "Los Miserables" y decir directamente la expresión "hez del pueblo". ¿Se puede ser más elitista y demofóbico? El pueblo no era tonto, estaba politizado y se movía. De eso dan constancia las fuentes. Y se lo digo yo, que me he mirado unas cuantas por los archivos. 

Cuando habla del Trienio Constitucional repite argumentos que usa, por ejemplo, Pedro J. Ramírez en su "La desventura de la libertad" (2014)... Tengo escrita una reseña crítica sobre el mismo. Pero leyendo a  Reverte, hasta Ramírez tiene más estilo. Aventuras de la libertad hubo muchas, desventura de la Historia es la dejación que hay con la investigación del siglo XIX y la persistencia de visiones tan ahistóricas y tópicas como la de Arturo Pérez Reverte y Pedro J. Ramírez. 
Me puede decir el Sr. Reverte ¿cuáles fueron los excesos liberales del Trieno? Quizás considera como tales ¿no aceptar instaurar una segunda cámara aristocrática? ¿pretender abolir el diezmo? ¿aprobar la elección por sufragio universal de los ayuntamientos? ¿abuchear a un rey que se sabía conspiraba contra la Constitución? Eh, que insultar a Fernando VII está mal si lo hace el pueblo en 1822, que solo lo puede insultar él. O igual se refiere a la única  muerte en retaguardia de un clérigo -cura Vinuesa- en 1821 por haber conspirado -probadamente- para dar un golpe de estado...-por otra parte, ¿no conoce la violencia anterior, posterior, aquí y más allá de los Pirineos?-.

Entonces, claro, estos "desmanes" liberales hicieron caer al régimen constitucional en 1823, y el ejército de 100.000 soldados enviados por Luis XVIII solo dio un empujoncito... Claro, ya se sabe, el "justo medio", si le hubieran dejado, tan neutral y objetivo, y  con tantas posibilidades de negociar en una Europa absolutista... No sabe nada, Sr.. Reverte. Es fácil desde el presentismo abstraer discursos de sus contextos para ver dos extremos y un centro... pero es totalmente ahistórico. Pone en la misma balanza a la nobleza y clero golpista que apoyaban a Fernando VII y a quienes defendía el sufragio universal... De locos. 

No cuenta que en 1823 el gobierno constitucional había derrotado -las tropas de Espoz y Mina- a los rebeldes realistas, que un año antes se había desarticulado -Milicia Nacional mediante- un golpe de estado encabezado por Fernando VII, que los 100.000 Hijos de San Luis iban a ser enviados sí o sí porque Luis XVIII se pretendía legitimar interior y exteriormente, independientemente de si gobernaba en España Martínez de la Rosa o Evaristo San Miguel...  
Y sobre todo, que esa expedición fue preparada a conciencia, ya que los franceses habían aprendido de 1808: Por ello entraron pagando por encima de los precios de mercado hasta el último grano de trigo, en vez de requisarlos, por eso no hubo respuesta campesina a la invasión. Junto a ello, el oro  francés corrió entre los generales españoles cual impetuoso río, con sobornos descabezaron los ejércitos -La Bisbal, Ballesteros...-. Y por si fuera poco, Inglaterra, una vez más, abandonó a los españoles, no fuera se le jodiera el imperio, y que bueno, el absolutismo no era tan malo, no fuera a ser que la Revolución se contagiase... 

Señor Pérez Reverte y seguidores, España es tan oscura como la quiera pintar. La Historia es muy rica, la nuestra también.

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Daniel Aquillué Domínguez.

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miércoles, 3 de junio de 2015

Aventuras y desventuras del decimonónico medio IV.

Aventuras y desventuras del decimonónico medio IV.

La guerra es muy mala, pero a veces también tiene sus toques de "humor" (para quienes no la han sufrido y desde la distancia temporal, claro), en las "anécdotas" de hoy combinaremos ambas vertientes y lo aderezaremos con un consejo: cuidad con las campanas.

Comencemos con una escena que leyéndola y, sobre todo, imaginándosela no deja de ser cómica a pesar de desarrollarse ne plena Guerra de Civil Carlista (1833-1840). 

Calatorao es un pueblo al suroeste de Zaragoza. Imaginémoslo en pleno agosto, con el calor típico de estas tierras, a eso sumamos que agosto es periodo habitual de fiestas varias en numerosos pueblos, allí se estarían preparando para las de San Bartolomé, y no descarto hubieran celebrado -o se hubieran ido a celebrar a alguna localidad cercana- fiestas o romerías por la Virgen el 15 de agosto... Y ya sabemos lo que pasa en las fiestas de pueblo, ayer, hoy y siempre... El caso, que amanecía el día San Roque, 16 de agosto de 1837 en Calatorao, cuando una partida de 18 carlistas armados se presentó por sorpresa en el pueblo ¿qué tuvieron que hacer los vecinos significados con Isabel II y el liberalismo? Desde luego, era una arriesgada opción quedarse como si nada, a la vista de los hechos podían acabar fusilados o, peor aún, en las cárceles de Cantavieja esperando que algún familiar pudiente pagase un rescate... Otra opción era envalentonarse, tomar el fusil y sable de milicianos -si les habían llegado- y liarse a tiros... claro, si tenían munición. Pero claro, hay que ponerse en la piel de los más liberales del pueblo inscritos en las beneméritas filas de la Milicia Nacional... A ver, a ver, que yo soy muy liberal, de toda la vida desde el año 1820, y la Reina es un angelico... pero... de ahí a dar mi vida... oye, que sean otros los "mártires de la Libertad". Al final, la solución era huir, "salir como alma que lleva el diablo" del pueblo. Así que imaginemos a los milicianos saltando de sus camas al oír gritos de "Viva Carlos V" y "Mueran los nacionales", y en mangas de camisa, soñolientos -y siendo esas fechas, quizás alguno resacoso, porqué no, es todo más divertido así- huyendo ¿por las calles? No, allí estaban los carlistas. ¿Por dónde entonces? Por los tejados, como así manifestó el alcalde al Jefe Político de la Provincia unos días después: “(los milicianos) no han tenido otro recurso para salvarse que huir por los corrales y tejados”. Así pues, tenemos por fin montada la escena: milicianos en camisa dando brincos por los tejados del pueblo perseguidos por carlistas con boina y trabucos.

Seguimos, con la guerra carlista, pero un año después, cuando el 31 de octubre de 1838 los ánimos andaban caldeados en la revolucionaria Zaragoza. Habían llegado las noticias de las últimas atrocidades carlistas, pues Cabreara había fusilado a 96 soldados isabelinos que capturó. En el Café Gimeno, situado en el céntrico Coso, los más exaltados lanzaban balas dialécticas... Pero el Jefe Político temía que se convirtieran en balas reales contra prisioneros carlistas... y quien sabe si también contra la autoridad, contra él mismo. Había precedentes de ellos, y ninguna autoridad quería verse linchada y arrastrada por los suelos... Por ello, en una carta al Ministerio de la Gobernación les cuenta su plan ¿Que el pueblo enfurecido quiere venganza y matar carlistas? ¡Démosles toros! Así lo comunicaba: "Con el fin de distraer al pueblo y no dejarle tiempo para que se concite, reuna y combine un plan de operaciones he dispuesto que en la tarde de mañana haya una corrida de novillos".
No era tema baladí. En Villanegua, pueblo al sur del Ebro, el día 16 de agosto, San Roque, hubo una disputa porque los mozos del pueblo querían toros y el ayuntamiento no. El resultado: amenazas al ayuntamiento que tiene que recurrir a las armas y un vecino que intentó mediar asesinado de una cuchillada en el costado. Aunque, una corrida de toros no siempre servía para calmar los ánimos, o que le pregunten a las autoridades barcelonesas que el día 25 de julio de 1835, la multitud que salió de la plaza de toros acabó incendiando varios conventos de la ciudad. 

Y tras estas escenas, la realidad cotidiana de una sociedad en guerra. Eran las 7:30h de la mañana del 3 de mayo de 1838 cuando el ruido de descargas de fusilería y disparos de cañón despertaban a los vecinos de la localidad monegrina de Bujaraloz. No era allí donde habían llegado -en esa ocasión- los desastres de la guerra, no, era a más de 30 kilómetros, en un Caspe sitiado por las tropas carlistas. Esto nos puede dar una idea de lo que debían sentir muchas poblaciones en 7 años de cruenta guerra, despertarse con el ruido del fusil, no saber si era aquí o allá, si era en otra localidad ¿quién aseguraba que al día siguiente no sería en la que habitaban? El miedo, el rumor y la incertidumbre fueron el día a día de muchas personas en aquellos años.

Finalmente, acabaré con una experiencia religiosa... El día del Corpus Christi en Ateca transcurría con normalidad, la procesión recorría las calles, las campanas repicaban... hasta que... el niño encargado de que estas tocasen dio un traspiés, cayendo desde la torre de la iglesia... Milagrosamente, solo se rompió un brazo. De ello dio parte el alcalde al Jefe Político en junio de 1838:

Fuentes: AHDPZ. 

PD.: Tengo pendiente una entrada dedicada a esos locos y exaltados andaluces de los años 30 del siglo XIX. Como avance: La Málaga de 1835-1837 era conocida como la ciudad "del puñal y las pistolas"...
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D. Aquillué.