jueves, 9 de marzo de 2017

Sobre la situación de la universidad


Como hoy hay huelga general de Educación, aprovecho para señalar algunas cuestiones sobre cómo está el panorama docente e investigador en la Universidad española, y que supongo muchos desconocéis y otros, por desgracia, conocéis incluso mejor que yo:
Desde 2014 los becarios FPU -técnicamente Personal Investigador en Formación según hoja de servicios de la Universidad- se ven obligados por el Ministerio a:
1) Investigar y elaborar su Tesis Doctoral (supuestamente su tarea principal y teóricamente casi exclusiva).
2) Hacer multitud de actividades de doctorado complementarias (cursos muchas veces sinsentido y robatiempo).
3) Obligatoriamente deben impartir docencia durante los 4 años de duración de beca (para realizar la Tesis tienen 3 años + 1 de graciosa prórroga) [Hasta entonces la docencia era voluntaria, los dos últimos años de beca y sólo para dar prácticas]
¿Qué ocurre entonces?
Que nos encontramos con:
1) Que todo ese personal investigador... lo que menos puede hacer es investigar porque le obligan a hacer cursos tontos e impartir carga docente.
2) Que nos encontramos con que falta docencia (más si tenemos en cuenta que se han reducido las carreras de 5 a 4 años, con merma de calidad además, y que la docencia en máster no cuenta en el Plan de Ordenación Docente) para el personal docente fijo porque el personal investigador y docente está obligado por el Ministerio a dar clases. Es decir, el precariado investigador de nuestras universidades está sobrecargado y explotado en docencia durante 4 años.
Personalmente, aunque el Ministerio me ha jodido recortándome sin previo aviso, en al menos 6 meses, el plazo de realización de la Tesis, al disfrutar de una beca de la DGA de 2013 he dado docencia (prácticas) durante dos años (porque he querido y mi directora me lo ha permitido y facilitado) con la que he disfrutado, sin tener que perder el tiempo en actividades complementarias (pero sí he ido a multitud de congresos científicos) ni sobrecargarme con docencia. 
A pesar de todo, he tenido "suerte"... pero el panorama es verdaderamente desolador.
Wert fue en Educación lo que Atila al Imperio romano de Occidente.No vuelve a crecer la hierba allá por donde pasa...
[Y ya ni hablamos de toda esa gente válida que los gobiernos del PP dejan sin becas...]

domingo, 5 de marzo de 2017

Cinco de Marzo de 1838...


Sigo viendo desconocimiento de la realidad del siglo XIX...
Voy a intentar ser sintético y claro: La batalla del 5 de marzo de 1838 se enmarcad dentro de una guerra civil entre la Revolución liberal y la Contrarrevolución absolutista, ambas de carácter internacional desde 1789. La Primera Guerra Carlista, o guerra civil de los 7 años (1833-1840) tuvo como excusa un conflicto dinástico entre Isabel II y su tío Carlos Mª Isidro, pero lo que lidiaban eran multitud de proyectos de Estado, sociales, políticos y económicos. En ambos bandos las bases eran interclasistas y heterogéneas. La sociedad del momento estaba muy politizada. En ese contexto se produjo la Revolución de 1836 y el establecimiento del régimen progresista de 1837 (l más aperturista de Europa). Zaragoza, desde el fracaso conspirativo carlista de 1834, era un foco donde se concentraba "la plebe más revolucionaria de Europa" según el carlista prusiano (alemán) Von Radhen que había venido a combatir junto al general carlista Cabrera. La madrugada del 4 al 5 de marzo de 1838, 2800 infantes (y 300 jinetes) carlistas al mando de Cabañero sorprendieron a la ciudad de Zaragoza, pero esta, sin apenas guarnición (el Ejército del Centro había salido a liberar Gandesa) resistió a los atacantes. ¿Quién la defendió entonces? Unos 4000 milicianos nacionales y demás población civil, incluidas mujeres que lucharon en las barricadas de la Plaza Constitución (hoy, España), San Felipe, el mercado y San Pablo. La Milicia Nacional era el pueblo liberal en armas, instrumento de la revolución, democrática en su funcionamiento interno y sostén del régimen de 1837 hasta que este fue cercenado por los moderados en 1843. El Cinco de Marzo se estableció como primera fiesta laica de la ciudad en 1839.

Daniel Aquillué.